Las redes sociales en la educación

  • Su aprovechamiento y potencial desde las aulas.
  • “La escuela es una parte de la sociedad y la sociedad cada vez emplea más las redes sociales. Por lo tanto, debemos seguir esta inercia y no sólo emplearlas sino también orientar a los aprendices en su buen uso”, asegura el autor.
Fotografía: "Computer class" por woodleywonderworks @ Flickr

Por Juan Domingo Farnós Miró

Publicado en la RMC 127 – Disponible a la venta como Kindle Ebook

 La mayoría de los educadores que trabajan con estudiantes de secundaria y nivel medio son conscientes de la participación de los jóvenes en las redes sociales, pero pocos están preparados para tratar con ellos el tema. Expertos como Nancy Willard analizan los riesgos y beneficios de tales sitios, así como el papel de las escuelas para ofrecer  un enfoque integral que responda a las necesidades de los estudiantes en Internet.

Las redes sociales en línea son un nuevo fenómeno que consiste en un entorno donde los jóvenes registran perfiles que proporcionan información personal y fotos. Con ellos hacen conexiones o enlaces con otros miembros que comparten intereses, a los que generalmente se les llama Amigos. Los miembros de la red participan en una gran variedad de formas de comunicación y de intercambio de información. Éstas pueden incluir páginas web personales, blogs y grupos de discusión.

Generalmente, los sitios de redes sociales suelen relacionarse con distintas problemáticas. Sin embargo, en realidad los mismos sitios no suelen ser el problema. Basta examinar los sitios y ver los acuerdos de usuario o Términos, que tienen como objetivo prohibir las actividades perjudiciales. Pero con los cientos de miles  –o millones–  de miembros registrados, las redes sociales no pueden impedir participar en el llamado efecto canguro. Este fenómeno se trata de un filtro de protección para impedir que entren menores de edad, o personas que no tienen autorización a los contenidos publicados en estas redes.

 

Las preocupaciones

Las redes sociales son entornos muy atractivos para los adolescentes, así como para los adultos. Estos sitios presentan oportunidades para la auto-expresión y creación de amistades. La juventud –llamada el tiempo del juego–  puede desarrollar en estos entornos habilidades que serán la base para el éxito profesional en el siglo XXI. Eso ocurre con muchos adolescentes que se conducen de forma segura y responsable en dichas comunidades.

Sin embargo, existen preocupaciones legítimas sobre la participación de los jóvenes en estos sitios. Esas preocupaciones se basan en tres factores básicos:

  1. Los sitios están atrayendo a muchos adolescentes, algunos de los cuales no están haciendo una buena elección.
  2. Muchos padres no están prestando atención a lo que sus hijos publican en los sitios.
  3. Los depredadores sexuales  –y probablemente desconocidos peligrosos– se sienten atraídos por los lugares donde los adolescentes no están haciendo una buena elección y los adultos no están prestando atención.

Algunos adolescentes se dedican a actividades peligrosas o irresponsables que incluyen:

  • Divulgación insegura de información personal: Proporcionan información personal potencialmente peligrosa o dañina. Muchos adolescentes parecen no tener conocimiento de que lo que publican en estas comunidades es público, potencialmente permanente y accesible por cualquier persona en el mundo.
  • Adicción: Algunos usuarios gastan una cantidad excesiva de tiempo en línea, lo que desenboca en la falta de compromisos saludables en las principales áreas de su vida.
  • Comportamiento sexual de riesgo: Los jóvenes corren el riesgo de ser seducidos por un depredador sexual o una red de pornografía infantil. Algunos usuarios publican material sexualmente sugestivo, pornografía infantil de auto-producción, o realizan conexiones con otros adolescentes con fines sexuales –actividad conocida como gancho-ups por el término hung-up en inglés.
  • Cyberbullying: Consiste en ser cruel con los demás mediante el envío o la publicación de material dañino, ya sea en línea o a través de un teléfono celular.
  • Comunidades peligrosas: Los usuarios corren el peligro de realizar conexiones con otros jóvenes o adultos en situación de riesgo, lo cual puede resultar en una falsa creencia compartida sobre la adecuación de actividades potencialmente muy dañinas.

 

 

 

¿Qué deben hacer las escuelas?

  • ¿Las escuelas pueden y deben bloquear el acceso a este tipo de sitios?

Bueno, pueden intentarlo estableciendo filtros. Sin embargo, muchos defendemos que sería mejor no hacerlo y en vez de eso enseñar a los alumnos a que ellos mismos sepan tomar decisiones.

Cuando la Internet llegó por primera vez a las escuelas, la principal preocupación era el acceso de los jóvenes a la pornografía. El software de filtración se promovió como una herramienta para hacer frente eficazmente a esa preocupación. Las preocupaciones actuales se enfocan más a lo que los estudiantes están enviando, así como a la forma y los contactos con quiénes se están comunicando.

•  ¿Las escuelas deberían estar preocupadas por las actividades de Internet fuera del campus?

Sí. La participación en estas comunidades puede afectar negativamente el bienestar de los estudiantes y la calidad del entorno escolar. Los estudiantes pueden publicar material que perjudique a otros estudiantes, proporcionar pistas o amenazas directas sobre intenciones suicidas o violentas, así como participar en grupos de odio, pandillas o venta y consumo de drogas.

A continuación se presenta un ejemplo práctico de la utilización educativa de las redes sociales en una prestigiosa universidad americana:

Las redes sociales han permitido a la humanidad crecer y prosperar. Este fenómeno ya existía desde la edad de piedra, cuando los hombres de las cavernas compartían entre sí el conocimiento que tenían de los alimentos, o cuando los reyes de la Edad Mediacompartían la información de las aduanas, las invitaciones del matrimonio y las declaraciones de guerra. La gente siempre se ha reunido en grupos en función de necesidades, objetivos, creencias e intereses comunes. Es a través de la comunicación –escrita u oral–  que los avances del grupo o individuo establecen el marco para la creación de redes sociales.

Una red social es una estructura social hecha de nodos (que generalmente son individuos u organizaciones) que están vinculados por uno o más tipos específicos de relaciones. Estos nexos pueden ser valores, visiones, ideas, intercambios financieros, amigos, parientes, enlaces entre webs, relaciones sexuales, transmisión de enfermedades (epidemiología), o rutas aéreas, entre otras.

Para su análisis, las relaciones sociales pueden esquematizarse en términos de nudos y lazos, como en el ejemplo que se muestra en el cuadro anterior. Los puntos de la figura representan a cada uno de los individuos en la red, mientras que las líneas representan a sus conexiones en la red.

Este diagrama ilustra cómo cada miembro está conectado a todos los demás miembros. La interacción dentro del grupo mantiene la red social con vida y en constante evolución. Los nodos son los actores individuales dentro de las redes y los vínculos son las relaciones entre los actores.

Hoy día, en el contexto del mundo de la Web, relacionamos el concepto de las redes sociales con la oferta tecnológica de las comunidades virtuales que unen a la gente haciendo tangibles sus comunidades. Como lo dice la revista PC Magazine, estos sitios de redes sociales emplean varios avances en tecnologías de la comunicación y servicios.

Al buscar sitios de redes sociales en Internet, uno se encuentra con algunos de los más populares, como Facebook, MySpace o LinkedIn. Sin embargo, hay otros ejemplos de sitios de redes sociales como los wikis (ver el ejemplo más popular en Wikipedia), blogs y sitios de discusión en el foro (como Blogger o LiveJournal), anillos web (algunos se pueden encontrar en el Directorio de WebRing), y juegos en línea (el más conocido y citado es Second Life, pero hay otros que están disponibles y gratuitos, así como RuneScape). Wikipedia tiene una fantástica lista de sitios de redes sociales.

Las redes sociales deben examinarse en relación con los factores sociales y culturales, las tecnologías digitales, así como las oportunidades y desafíos que presentan. La función fundamental de cada uno de estos sitios web es reunir a personas con intereses similares y conectarlos a una comunidad en la que son participantes activos y comprometidos. La parte emocionante para los educadores es la capacidad de utilizar esta conexión para otros de manera que promueva la comprensión académica y profesional.

 

¿Qué pueden hacer las escuelas?

Es necesario un enfoque integral para responder a los estudiantes sobre el acceso a Internet. Este enfoque requiere:

  1. Una política clara con un fuerte enfoque al valioso uso educativo de la Internet. Lapolítica debe ser apoyada por programas de estudios y desarrollo profesional, así como una clara expectativa de que todos los estudios con Internet deben ser de alta calidad, e incluir actividades de instrucción bien planificadas.
  2. Responder a la necesidad del estudiante de tener un uso responsable de la Internet con un seguimiento técnico eficaz.
  3. Las escuelas deben considerar una revisión completa de las políticas de gestión del uso de Internet y sus prácticas. Una evaluación de las necesidades y la evaluación del uso de la Internet podría proporcionar información útil. El personal de seguridad de la escuela debe participar en este proceso.

La escuela es una parte de la sociedad y la sociedad cada vez emplea más las redes sociales. Por lo tanto, debemos seguir esta inercia y no sólo emplearlas sino también orientar a los aprendices en su buen uso.

Para ello vamos a tratar  de entender las potencialidades de las redes sociales de aprendizaje y la creación de nuevos modelos centrados en el alumno. Esta idea propone que los estudiantes sigan participando mediante la identificación de las rutas más interesantes y relevantes para ellos.

No sólo debemos ofrecer una amplia gama de opciones de programas sociales, sino también diseñar redes de aprendizaje. Esto con el objetivo de proporcionar a nuestros jóvenes un espacio fuera de la programación estructurada para explorar sus pasiones con el apoyo de sus compañeros y mentores.

Involucrar a nuestros estudiantes más allá de las limitaciones de tiempo y espacio de las clases, por un lado nos permite continuar trabajando con ellos durante toda la semana. Pero, además, les da la invaluable oportunidad de compartir experiencias ocurridas fuera del aula con la comunidad de aprendizaje.

El reto que se nos presenta es darles la posibilidad de compartir constantemente sus intereses y actividades ocurridas en otros lugares para retratar de manera más completa a los alumnos. Si lo conseguimos logramos conocer más el perfil de nuestros estudiantes, podremos crear nuevas oportunidades para todos y así facilitaremos su aprendizaje. Como los alumnos tienen más conectividad y acceso a los recursos tecnológicos que nunca, otro reto es desarrollar nuevas prácticas y herramientas para apoyarlos en la forma de administrar sus oportunidades de aprendizaje.

 

El aprendizaje social

¿Cómo pueden los jóvenes dar un mejor seguimiento a su aprendizaje? ¿Cómo pueden los compañeros, padres y docentes trabajar con los jóvenes para hacer conexiones efectivas entre estas experiencias?

Aqui es donde entran las redes sociales con su manera de geolocalizar en todo momento a nuestros referentes y comunidades de aprendizaje. Aunque muchos de estos servicios aún no nos proporcionan un valor lo suficientemente importante para darles un uso continuado y habitual (natural), estas herramientas pueden ayudarnos a generar usos creativos de apoyo al aprendizaje.

Además de los servicios de geolocalización mediante check-ins (1) como Foursquare –que ya de por sí tienen un gran potencial–, existen aplicaciones que permiten hacer check-in en contenidos en vez de ubicaciones físicas. Meebo posibilita hacer check-in en sitios web, mientras que GetGlue permite hacer check-in en libros, música, el tema que estás pensando y mucho más.

La capacidad de compartir un enlace o decirles a todos mis amigos en línea lo que estoy haciendo no algo nuevo, ni representa por sí mismo un aprendizaje. ¿Acaso no se puede hacer todo lo anterior a través de actualizaciones de estado en Facebook o Twitter?. Sí, pero la diferencia es que un check-in en estos servicios no sólo actualiza tu estado, sino que se conecta a un conjunto de recursos sobre dicho contenido en particular.

Si un check-in dice  que alguien está “viendo 60 minutos” o “pensando acerca de las redes sociales”, ese contenido puede conectarte a una página con contenido relacionado, listas de otros usuarios con intereses similares, etcétera. El aprendizaje se multiplica por mil, ya que entre más usuarios relacionados y conectados, las posibilidades de aprendizaje son muy superiores.

Mi interés en un fragmento de un contenido o de un tema ahora me conecta con un espacio para explorar, reflexionar más a fondo, así como descubrir cosas nuevas y conocer a la gente que me interesa.  Así, el aprendizaje social (O social learning en inglés) y las redes sociales pueden significar dos escenarios en uno que potencian mis posibilidades de aprendizaje, eso sin duda.

Cambiar la forma en que se percibe esa interacción nos permitirá modificar tres estructuras básicas de la educación. Debemos dejar de concebir esta dinámica como un simple mecanismo de difusión para entenderlo como una forma dinámica de aprender. Ello nos ayudará a modificar las tres estructuras necesarias para que esta nueva época tenga la educación que necesita y se merece: las Estructuras, las Organizaciones y la funcionalidad. Este sistema de trabajo nos puede ayudar y mucho.

Las redes sociales tienen el innegable valor de acercar el aprendizaje informal y el formal. Éstas permiten al alumno expresarse por sí mismo, entablar relaciones con otros, así como atender a las exigencias propias de su educación.

Sería un auténtico error que un centro o grupo de profesores decidieran trabajar con redes sociales y limitaran la posibilidad de que los alumnos modifiquen a su gusto su propia página personal, suban fotos, vídeos o música, por ejemplo. Hay que tener presente que la red social basa su éxito en la capacidad que tiene de transmitir lo personal ante los otros (Algo que adquiere especial relevancia entre los adolescentes). Que los otros me conozcan a través de lo que yo hago y yo a ellos por lo que hacen.

Pero dejar libertad a los alumnos para que establezcan sus relaciones a través de nuestra red implica también enseñarles a conocer dónde están sus límites y a respetar al centro educativo, el colectivo de profesores y a los propios compañeros. La red social es un medio excelente para aprender este tipo de cosas y aunque sólo fuese por esto ya merecería la pena su uso.

Lo primero que sorprende cuando se busca información sobre la aplicación de las redes sociales en educación es la absoluta falta de ésta. Muchos profesores están ya en redes sociales, pero por lo visto, son casi inexistentes los que las han llevado hasta el aula.

En el ámbito educativo la capacidad para mantener en contacto un grupo numeroso de personas es la primera característica de la cual podemos aprovecharnos. Cuando el profesor no actúa sólo en el uso de tecnologías a través de Internet, ya que otros profesores también lo hacen, o aun estando solo, dispone de un elevado número de alumnos (por ejemplo, más de 150), la dispersión en las fuentes de información de profesores y alumnos puede dificultar la eficacia de la tarea educativa, ya que ambos colectivos se ven obligados a visitar un gran número de recursos (blogs, wikis, etcétera) que son independientes entre sí.

Realmente este fue uno de los escollos importantes que apunté al uso de blogs en uno de mis primeros artículos titulado “Edublogs, ¿un medio poco apropiado?” Allí alertaba sobre el caos que podía producirse si se utilizaba el blog como medio generalizado en la enseñanza, debido a la multiplicidad de asignaturas, profesores y alumnos que conviven juntos en un mismo centro educativo.

Las redes sociales, muy especialmente algunas como  o Elgg, permiten una gestión muy eficiente cuando hay implicado un gran número de alumnos y profesores. Es más: cuanto mayor sea el número de miembros de una red social, mayor será su productividad. Una red social con 500 miembros será mucho más efectiva que una con 100. Creo que por debajo de 100 alumnos, las redes sociales pierden su eficacia y no merece la pena su utilización.


En resumen

Podemos citar algunos de los beneficios que nos puede aportar una red social creada para trabajar con los alumnos:

  • Permite centralizar en un único sitio todas las actividades de docentes, profesores y alumnos de un centro educativo.
  • Aumento del sentimiento de comunidad educativa entre alumnos y profesores debido al efecto de cercanía que producen las redes sociales.
  • Mejora el ambiente de trabajo al permitir que el alumno pueda crear sus propios objetos de interés, así como los propios del trabajo que requiere la educación.
  • Aumento de fluidez y sencillez de la comunicación entre profesores y alumnos.
  • Incremento de la eficacia del uso práctico de las TIC, al utilizar la red como medio de aglutinamiento entre personas, recursos y actividades. Sobre todo cuando se utilizan las TIC de forma generalizada y masiva en el centro educativo.
  • Facilita la coordinación en el trabajo de diversos grupos de aprendizaje (clase, asignatura, grupo de alumnos de una asignatura, etcétera).
  • Aprendizaje de comportamiento social básico por parte de los alumnos: qué puedo decir, qué puedo hacer, hasta dónde puedo llegar, etcétera.

La realidad nos lleva a observar que en los aprendizajes curriculares obligatorios y homogeneizadores que contemplan los diversos sistemas educativos de cualquier país y en cualquier rango de edad, incluida la educación superior (Universitaria), el empleo de las redes sociales con fines educativos es casi nula. Su misma informalidad hace que no sean aceptadas por ninguna estructura político-educativa. Por tanto, tampoco por ninguna organización educativa, desde escuelas básicas hasta universidades y menos aún en su aspecto funcional, en el día a día, pues se considera que es una pérdida de tiempo, con lo que al final de cada curso impediría llegar a los resultados que pueden mostrarse a través de un currículum.

Por ello, no queda más remedio que refundar la educación, como siempre defendemos. Hay que pensar si el concepto mismo de educación es lo que la sociedad actual demanda. Y si no lo es,  habrá que ejercer una función disruptiva, romper con él y buscar uno de nuevo más adecuado a los nuevos tiempos. Deberá ser un concepto apto para una época que demanda otras cosas, pide más aprendizaje basado en los estudiantes, más aprendizaje inclusivo, donde se rompa de una vez cualquier brecha educativa y se busque la excelencia de cada persona. Un aprendizaje donde pueda darse la ubicuidad, no sólo hablando de lugares físico-temporales sino también en la utlización de elementos materiales que puedan ser portables, síncronos y asíncronos. Habrá que establecer mecanismos a los cuales la misma sociedad otorgue valor jurídico. En todo ello, las redes sociales tienen un gran papel y seguirán teniendo mucho qué decir.

 

Notas

1) Un check-in es una actividad propia de algunas redes sociales como Foursquare. Consiste en una analogía con la actividad de registrar los datos al inicio de una estadía en, por ejemplo, un hotel (check-in en inglés).

Investigador de la Universitat Rovirai Virgili en tecnologías educativas, elearning y gestión del conocimiento.

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18 comentarios sobre “Las redes sociales en la educación”

  1. Pingback: Bitacoras.com
  2. Hola, a un equipo de mi Preparatoria, nos encargaron saber si es bueno el uso de las redes sociales en la escuela. Y queremos saber si nos ayudarían con su punto de vista concretamente sobre este tema de utilidad.
    Gracias.

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