La inteligencia artificial generativa es una estructura de poder

Entrevista con Mónica Casalet

No. 156-157 / julio 2025-junio 2026 / entrevista

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Ari Emilio Garcia Ramirez

UNIVERSIDAD AUTÓNOMA METROPOLITINA, UNIDAD CUAJIMALPA

—No se puede ver a la inteligencia artificial como una herramienta y no ver cierto proyecto político que está detrás —afirma Mónica Casalet—. Es muy importante ver en este momento toda problemática dentro de lo que es la influencia de la situación geopolítica internacional. Es decir, no se puede plantear un problema particular sin ver realmente la estructura de poder que se está generando a partir de la relación entre Estados Unidos y China, además de la pérdida de significación de ciertos países que han tenido un rol intermedio importante en la estructura del poder internacional. Me parece muy importante dar este entorno en cualquier charla o en cualquier análisis de las tendencias y los antagonismos en las políticas de inteligencia artificial. Este es ese contexto geopolítico internacional que está condicionando una serie de fuerzas y también las tendencias que se están adoptando.

En entrevista con la Revista Mexicana de Comunicación, la profesora investigadora de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (FLACSO), miembro nivel III del Sistema Nacional de Investigadoras e Investigadores (SNII) de la SECIHTI e integrante de la Academia Mexicana de Ciencias (AMC), reflexiona sobre el panorama geopolítico en el desarrollo de la inteligencia artificial y advierte sobre los desafíos que enfrentan el sector que denomina como los países intermedios:

—Las posibilidades reales de los países intermedios quedan un poco en cuestión. Hay atrás el poder acumulado de las empresas tecnológicas. Por ejemplo, está Palantir Technologies, y su tarea de estado y de militarización en plataforma, como también la tarea de Anthropic con Claude Mythos[1]. Hay un problema de seguridad nacional muy fuerte en esa relación de desarrollo de inteligencia artificial. Hay que plantearse qué posibilidades existen cuando tenemos esa realidad de contexto. Este panorama geopolítico internacional está condicionando la posición de los países latinoamericanos y los presupuestos de investigación, el tipo de preguntas que pueden hacerse y también el tipo de respuestas que se pueden dar. Es muy importante ver la complejidad del problema y su dimensión geopolítica. Analizar la influencia que están teniendo los centros de datos en todo el mundo y, sobre todo, el crecimiento que se está dando en los países latinoamericanos.

Desde hace varios años, Mónica Casalet ha profundizado en los desafíos que enfrentan los países emergentes en relación con el desarrollo tecnológico, la innovación y la producción en estructuras institucionales, su enfoque transversal ha sido clave para comprender el desarrollo de industrias nacionales como la automotriz y la espacial. Desde la sociología y la geopolítica, sus reflexiones abarcan temas como la digitalización industrial, la industria 4.0, la convergencia científica y tecnológica. De forma no tan reciente, ha investigado la llegada de la inteligencia artificial a México.

—Dentro de este esquema geopolítico, ¿dónde podemos situar a los países, como usted lo mencionaba, intermedios?

—La situación geopolítica ayuda a ver las extensiones y modalidades de regulación sobre la inteligencia. Por ejemplo, si se ve la situación de Europa, ha tenido mucha influencia la regulación normativa de todo lo que es la estandarización a nivel de la industria 4.0 y ahora sobre la inteligencia artificial. La historia económica y productiva de un país va determinando este problema. Las estructuras de poder y dependencias exteriores que condicionan la investigación y el posicionamiento tanto de la producción, como de la investigación en los países. En esta irrupción y apropiación de la inteligencia artificial se está dando una reconfiguración fuerte de ciertas visiones tradicionales. Puede haber perspectivas para los países intermedios; pero no está planteada a todo nivel sino de ciertos sectores.

La coautora, con Federico Stezano, del artículo “La carrera tecnológica internacional: ¿cómo afecta a México?” (2025), señala que en el caso de México, las industrias automotriz y espacial trabajan arduamente y “tienen realmente una significación importante” porque podrían ser una oportunidad para despegar. No obstante, apunta que es importante contextualizar la historia productiva del país, de sus decisiones políticas industriales y de formación de la mano de obra ya que estás serían vías para propiciar un escenario de “reproducción de la inteligencia artificial”.

—Para alimentar de datos a los grandes modelos de lenguaje las empresas tecnológicas que desarrollan los modelos más avanzados de inteligencia artificial extraen, en muchas ocasiones, datos de medios de comunicación como periódicos y artículos de revistas científicas. ¿Cómo los medios de comunicación y la producción científica pueden prevenir el extractivismo de datos?

—Desde hace tiempo se están tomando ciertas medidas desde el punto de vista de los estándares internacionales y nacionales sobre el desarrollo de esta segregación tecnológica y cuya difusión es mucho más desfavorecida en los países latinoamericanos. Justo estaba leyendo sobre Brasil. Tiene una posición muy distinta a nivel de industrialización y desarrollo en sectores tecnológicos fuerte. Sufre también la situación de dependencia al no estar en el núcleo central de la investigación. En ese sentido, me parece que todavía no hemos internalizado y apropiado todas las repercusiones que tiene este fenómeno de desplazamiento y de automatización de la inteligencia artificial. Esto ha generado una serie de problemas y también un reposicionamiento de países en donde se configura un enfrentamiento bastante fuerte entre Estados Unidos y China. Cada uno tiene características muy distintas: uno muy dominado por la acción de las de las empresas tecnológicas productoras de código y de plataformas; y otro más centralizado, como es el caso de China, pero con avances importantes dentro de la investigación y el desarrollo de la manufactura. En este momento vemos una invasión de productos chinos a todo nivel, pero manufacturados de buen nivel. Me parece que se está dando una multipolaridad, no del punto de vista de focos, si no de estructuras de poder que están en una relación también de búsqueda de intervención en el mercado y de ganar ciertas posiciones internacionales, como es el caso de India, por ejemplo, que queda distanciada de la lucha más radical en la polarización entre Estados Unidos y China.

Casalet considera que la aceleración tecnológica que ocurre presenta una contracción que no es de carácter monetario, sino de las potencialidades que brinda la inteligencia artificial en un contexto heterogéneo de posiciones:

—Hay personajes y personalidades, muy divergentes, que coinciden en la importancia de la inteligencia artificial y que pueden ser políticamente opuestos. Sin embargo, asumen el auge de la inteligencia artificial. Algo que me parece importante de señalar, es que hay cada vez más desarrollo de inteligencia artificial y tiene perspectivas de romper esa relación entre los humanos y el trabajo. Esa es una de las cosas que parece muy importante pensar desde el punto de vista del futuro.

En marzo de 2023, la edición digital de BBC News Mundo publicó un reportaje sobre la tendencia a subcontratar personas, sobre todo del hemisferio sur, para entrenar especialmente a los llamados modelos largos de lenguaje (LLM), como ChatGPT, por pagos de máximo 2 dólares por hora. Entre las fuentes consultadas por la reportera Veronica Smink aparecen las asociaciones Partnership on AI o DignifAI que han documentado desventajas como el salario, el outsourcing y los efectos en la salud mental, y ventajas como la oferta laboral, su compatibilidad con otros empleos o que no implica actividades físicas.

—Quisiera preguntarle sobre el outsourcing, esta práctica laboral de subcontratación en donde diversas empresas emplean a personas en una situación de vulnerabilidad para entrenar los modelos de lenguaje, ya sea en reconocimiento de imágenes o en el control y supervisión de distintos mecanismos, para después vender estos servicios de entrenamiento de IA a las grandes tecnológicas. ¿Cómo prevenir y regular esta parte?

—Eso es una cosa que políticamente es muy importante en cuanto a las políticas industriales: la política de información y la mano de obra; es decir, retomar ciertas trayectorias de la industria preventiva del país. México tuvo una tradición muy importante con los clusters a nivel automotriz, espacial y electrónico. Esto quiere decir que hay una cierta madurez tecnológica y también de la mano de obra. El problema es que América Latina tiene que proteger más, de alguna forma, esta subconquista porque hay una necesidad de regular la inteligencia artificial. Una de las cosas que han hecho casi todos los países es una ley sobre la inteligencia artificial; pero lo que pasa es que, a veces, la realidad sobrepasa la regulación. El asunto es hasta qué punto una sociedad vive como una preocupación el desarrollo de la IA. Si te fijas un poco, la discusión en Estados Unidos está en el grupo de Silicon Valley y las empresas tecnológicas que están dentro de la tecnología, y no vemos que esa sea una ocupación básica de la sociedad. La regulación incluso ha sido muy fragmentada en el sentido de cuidar las conquistas logradas a nivel de la productividad y de los cambios que las distintas revoluciones tecnológicas han actuado sobre la producción.

—¿Qué opina de la inversión económica exacerbada en el desarrollo de la inteligencia artificial generativa?

—No soy economista. Soy socióloga y he trabajado la sociología del trabajo y me he dedicado a la divulgación también. No obstante, creo que aquí hay implicaciones en el crecimiento y en la rapidez para el cambio aparte de que no ocurre en el mejor momento geopolítico. Me parece que esto no debe dejarse simplemente a la aplicabilidad de una tecnología que se reproduce cada vez más en forma agitada, sino también a un contexto político que está detrás y que tiene un proyecto de sacar adelante todo en relación de poder. Son riesgos importantes porque se trata de la reproducción de una estructura de poder fuerte que deja vacíos dado que cada vez las brechas se van ampliando más. Me parece que toda esta fuerte aceleración tecnológica no tiene una relación adecuada en el sentido de que no se ha concientizado sobre todos los riesgos en el trabajo y el empleo sumado a la polarización de la estructura de poder. Todo esto acentúa la disrupción social que es un germen para una nueva politización. Me parece que todas esas cosas son incógnitas a resolver desde el punto de vista de la política de la viabilidad económica en los países y también en la búsqueda de respuestas desde la formación a la orientación de la investigación en el sentido de buscar interrelaciones fuertes para tener una consolidación de espacios públicos y privados.

Para Casalet, la visión política de México debe tener en cuenta que la industrialización y la formación en inteligencias artificiales es importante ante un panorama reducido al ámbito americano que no da “lugar ni espacio a los extranjeros”. Menciona nuevamente a Anthropic, a la que añade Kognitos, como casos de empresas tecnológicas transnacionales que son grandes productoras y que cuentan con “una autonomía bastante fuerte”. Desde un enfoque geopolítico, ambas están marcando “un territorio cada vez más restringido”.

—¿Cuáles son los aspectos que considera prioritarios al momento de pensar en integrar a la inteligencia artificial generativa en sectores como la educación y la investigación, particularmente en México y Latinoamérica?

—En general, me parece que toda la inteligencia artificial generativa está muy vinculada con los sectores productivos en este momento. La concentración está en sectores productivos de punta. El asunto, me parece, está en cómo responder a los vacíos de orientación en relación con toda la industrialización productiva de México. Por ejemplo, en determinado momento se dieron apoyos a clusters, pero hay momentos de vaciamiento en todo eso. Entonces, es importante saber sobre los niveles de continuidad en las políticas de industrialización y también de formación. El problema radica en que todo lo que es la inteligencia artificial generativa es una estructura de poder controlada por la producción y la investigación internacional.

——¿Usted considera que México y Latinoamérica puedan, en algún futuro, dejar el rol de países manufactureros y pensar en soberanía en términos de tecnología, desarrollo e inteligencia artificial?

—El asunto es que es muy importante el cómo se utiliza el espacio público y cómo se encaminan las políticas industriales, de formación y de investigación: a quiénes se da presupuesto y cómo se distribuyen las becas. Es una estructura que revela cómo se toma la relevancia de una nueva revolución tecnológica y qué medidas se adoptan para contener los desajustes. ¿Qué capacidades hay de tomar decisiones a nivel de los sectores industriales? Me parece muy importante eso porque son sectores que ya están consolidados en la historia productiva, además de que también es muy relevante enfocar todas las relaciones de vinculación de la investigación con esa historia productiva del país.

—Parte de esta pregunta remite a que, hace un par de semanas, la unidad Azcapotzalco de la Universidad Autónoma Metropolitana aprobó la licenciatura en inteligencia artificial.

—Es muy difícil vivir aislado. Por ejemplo, la industria automotriz y la industria aeroespacial, son dependientes del desarrollo a nivel internacional ¿Cómo adoptar políticas que contribuyan a un cierto fortalecimiento de la investigación? En la inversión que se está haciendo en centros de datos es muy importante ver que no quieren estructuras aisladas, sino integradas en un contexto institucional de formación y de aprendizaje. Esas son cosas que son importantísimas en las discusiones actuales. El asunto es cómo el país forma también gente y cómo examina la investigación para consolidar esos núcleos de interés de futuro y presente. No hay que tomar el problema aislado; hay que tomarlo en el contexto de desarrollo de la situación geopolítica. No hay que perder el factor geopolítico. ¿Cuáles son las tendencias que están impactando? Eso impacta en la investigación e impacta también el funcionamiento de México en la estructura de la cadena de valor. Este es el germen de una nueva politización que hay que tener en cuenta porque cambia radicalmente la forma incluso de conducir una empresa y posicionarse en el mercado internacional.

—¿Considera que es un fenómeno que, por la misma aceleración que lo caracteriza, avanza más rápido que las regulaciones que podrían contenerlo?

—La regulación siempre es una formalidad que tiene múltiples procesos y múltiples aproximaciones. Por lo tanto, no responde a la divergencia de las situaciones y a la adopción de decisiones. Un poco el problema es que la tecnología en este momento es un proyecto impulsado por una élite y tiene que adoptar la realidad del país donde en el que se escribe.


Notas

  1. Claude Mythos es un modelo que, según reportó la Deutsche Welle el 17 de julio de 2026, puede identificar y encadenar vulnerabilidades de ciberseguridad con autonomía. Por el momento, el uso del sistema está restringido a algunas empresas de Estados Unidos para que puedan protegerse de ataques de hackers. La exclusión de sus datos a otros países del mundo se considera una amenaza a la soberanía.