Consultas con expertos: instrumentos para combatir vacíos de información y teorías conspirativas

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No. 145 / enero-junio 2020 / reseña

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André Morales Hernández

UAM CUAJIMALPA

Infoxicación, desinformación y pandemia
Mesa 2 del Foro Virtual e Hispanoamericano de Periodismo Científico, edición Covid 2020,
Laura Zommer, Rocío Benavente, Luis Roberto Castrillón y Pablo Medina
Moderadora: Sita Méndez,
Miércoles 6 de mayo de 2020

Ofrecer esperanzas falsas, crear pánico, redactar de manera imprecisa y promover vacíos de información para provocar incertidumbre en la audiencia son algunos de los mecanismos que generan más desinformación según argumentaron los ponentes de la mesa “Infoxicación, desinformación y pandemia” del Foro Virtual e Hispanoamericano de Periodismo Científico, edición Covid 2020, organizado por la Red Mexicana de Periodistas de Ciencia y Factual. Para Laura Zommer, Rocío Benavente, Luis Roberto Castrillón y Pablo Medina es necesario identificar y combatir la desinformación por lo que es necesario reconocer cuando se trata de una interpretación errónea de textos científicos o de una lectura a modo de los mismos.

Las estrategias y herramientas para actualizar la información en los medios siguen un proceso: conocer cómo consumen la información las audiencias; evitar la publicación de notas que carezcan de información relevante, aunque esto implique que se deje de publicar material por uno o dos días; atacar los vacíos de información con notas que brinden más certeza independientemente de que no contengan una respuesta definitiva pues, incluso así, permiten brindar una visión más correcta del tema.

Los representantes de proyectos como Chequeado, #CovidConCiencia, Maldita Ciencia y Colombia Check señalaron que es importante verificar las fuentes de información que consumimos. Para evitar compartir información falsa, hay que leer bien los textos y no dejarse llevar solamente por encabezados ya que la información no aporta certidumbre pues cambia frecuentemente. En la búsqueda de primicias, medios y periodistas no revisan fuentes ni verifican datos y provocan desinformación. Por ello, también es recomendable colocar fechas y actualizaciones en las notas en respuesta al cambio constante de las noticias. Con ello, los medios pueden asumir el rol importante que juegan a la hora de la creación-propagación del ambiente de información.

Moderada por Sita Méndez, coordinadora ejecutiva de la Asociación Española de Comunicación Científica, la mesa 2 abordó las teorías conspirativas y señaló que es prudente aclararlas mediante consultas con expertos que puedan explicar el funcionamiento de cada aspecto. No hay que descartar estos cuestionamientos o informaciones sin ninguna explicación porque estas entran por medio de los vacíos informáticos. Es importante que los medios den respuestas claras a cuestionamientos ya que todo merece una explicación lo más comprensible y sencilla posible.

El criterio ético que se debe utilizar como medio para informar entre la desinformación y el pánico es cuestionarse como medio a la hora de sacar una nota y determinar si esta va a aumentar el conocimiento de un tema o solo va a generar pánico, por esto siempre hay que informar cuando se tenga la evidencia en mano y esta sea certera.

La información sobre el Covid 19 en el orbe hispanoamericano

El contrastar o verificar las cifras de SARS-CoV-2 diariamente es complicado, sobre todo, en los países hispanohablantes ya que no cuentan con suficientes medios o personas para verificar en tiempo real la información. En el caso español, la información oficial proviene del Ministerio de Sanidad, pero hay responsables de transmitirla en cada una de las Comunidades Autónomas. Algunos hacen mejor esa labor que otros y esto provoca que no haya certeza completa de los datos. Una situación similar ocurre en cada provincia de Argentina o con el flujo de información entre el Ministerio de Salud y el Instituto Nacional de Salud en Colombia.

En el contexto de la pandemia, las noticias más difíciles de verificar están relacionadas con los orígenes del Covid 19 y abarcan aspectos como el animal que inició el tránsito del virus, las causas, el modo de contagio, los falsos tratamientos de curación y las medidas de prevención incorrectas. Además, cada país ofrece casos específicos: la supuesta implicación del virus SARS-CoV-2 como acelerador de la introducción de la red 5G en México; el presunto rechazo del presidente de Colombia, Iván Duque, a las máquinas de diagnóstico que Nicolás Maduro, presidente de Venezuela, habría ofrecido en donación a Colombia; en España, la propagación, por medio de WhatsApp, de la falsa información acerca de autopsias realizadas por servicios sanitarios de Italia donde no habrían encontrado evidencias de Covid 19 en los cadáveres; la noticia en Argentina de supuestos tratamientos curativos que fueron difundidos diversos medios con respaldo en una columna de opinión del Washington Post. Aunque en los casos de Colombia, España y Argentina había algunos elementos verificables, las notas provocaban desinformación ya que daban cuenta de algo que no era totalmente cierto.

Además de la creación de redes de periodistas y expertos en el mundo, hay otros recursos que podrían ayudar a luchar con la desinformación en la región: que los gobiernos se involucren más ya que cuentan con la información oficial; hablar con expertos para aclarar vacíos informativos; que los programas educativos de cada país empiecen a tomar en serio el tema desde la educación básica y enseñar a contrastar información para que la sociedad sea más crítica en su lectura de noticias; que las plataformas como YouTube tomen más conciencia e inviertan en la educación de sus audiencias; también, que estos medios eviten promover “contenido basura” y censurar material que realmente ayude a informar.

El periodismo después de la pandemia

Es muy posible que la forma de hacer periodismo cambie gradualmente una vez que la pandemia finalice. Será más aceptado hacer “periodismo de escritorio” donde se consulte y llame a las fuentes desde casa. Las redacciones probablemente ya no tendrán a todos los periodistas trabajando en el mismo lugar. El enfoque de las coberturas va a cambiar por el hecho de que es muy diferente cubrir desde casa una nota a estar en el lugar de los hechos. Tal vez el cambio más importante es que se dará al periodista/redactor de ciencia el valor que en verdad merece ya que la contingencia ha revelado que su labor es fundamental.

Para lidiar con el hecho de que algunas personas no hacen caso a la información que se da aunque esté verificada es necesario escucharlas primero y entender qué es lo que lleva a pensar que organismos especializados o autoridades pretenden engañar. Además de que este trabajo no solo le concierne a los periodistas, sino también a investigadores, académicos, historiadores y psicólogos; especialistas que pueden ayudar a combatir la desinformación por medio de la generación y socialización atractiva de datos, así como de disposición a escuchar a la gente y tener empatía por ella.

En tiempos donde lo más importante es acabar con el virus, también hay que estar al pendiente de otros temas que afectan la vida pública de cada país como la gente que aprovecha la pandemia y la desinformación en su beneficio; por ejemplo, las personas que pretenden ganar poder mediático para emplearlo posteriormente en elecciones presidenciales.

Por último, los medios deben entender el cambio en el ecosistema de información: saber que cualquiera puede crear contenido; estar al día de qué es lo que consume su audiencia; llenar huecos de información en lo que se pueda; estar en constante evolución y realizar autocrítica. Además, deben estar dispuestos a experimentar nuevas maneras de informar. Aunque fallen al buscar una manera efectiva de informar, es oportuno que se propongan hallar nuevas herramientas para llegar a la audiencia e involucrarla más para crear una comunidad. Hay que saber qué necesita la gente y ayudarle a comprender para que los medios contribuyan a vivir con menos incertidumbre.

Miércoles 6 de mayo de 2020