Urge Juan Tonda Mazón la creación de un Sistema Nacional de Divulgadores de la Ciencia

Entrevista con Juan Tonda Mazón

No. 145 / enero-junio 2020 / entrevista

Mikhail Reyes

UNIVERSIDAD NACIONAL AUTÓNOMA DE MÉXICO

Para Juan Tonda Mazón, la creación de un Sistema Nacional de Divulgadores de la Ciencia en México sería una gran iniciativa. De existir el trabajo del divulgador no estaría abandonado. Dicho esquema podría apoyar a las personas que se dedican de tiempo completo a la divulgación y que hacen un trabajo destacado al formar una verdadera cultura científica en la sociedad. Y es que, en el ámbito universitario, la figura de divulgador de tiempo completo no ha sido incluida en contraste con la de profesores o investigadores de tiempo completo: “El discurso dice que es importante llevar la ciencia a la sociedad, pero para hacerlo en la realidad se necesitan recursos”, apunta.

Sin el aporte de Juan Tonda Mazón, el campo de la divulgación científica en México no sería el mismo. Treinta y cinco años de experiencia en revistas especializadas, centros académicos, programas de radio y escritura de libros de divulgación respaldan su trayectoria. Trabajó en la Dirección General de Divulgación Científica de la UNAM (DGDC) y fue presidente de la Sociedad Mexicana para la Divulgación de la Ciencia y la Tecnología A. C. (Somedicyt) de 1993 a 1995. En 1997, recibió el Premio Nacional de Divulgación de la Ciencia. Actualmente, colabora con el Instituto de Energías Renovables de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

La iniciativa que menciona en entrevista con la Revista Mexicana de Comunicación se complementa con la creación de plazas de divulgadores de tiempo completo en las universidades públicas que abarcarían varias disciplinas: artes, humanidades, ciencias exactas, entre otras. La propuesta es valiosa porque permitiría brindar reconocimiento a esta labor en el espacio universitario y la sociedad en general, según considera el autor de La risa en serio: buen humor y ciencia (2016).

“Los científicos no son gente alejada de la sociedad, somos personas comunes y corrientes”

Cuando Juan Tonda Mazón cursaba la secundaria, la profesora Pilar Ruiz Azuara lo acercó a temas relacionados con la física. En preparatoria leyó un libro que lo llamaría a acercarse más a la ciencia: ¿Qué es la teoría de la relatividad?, de Landau y Rumer. Decidió estudiar la Licenciatura en Física en la Facultad de Ciencias de la UNAM. En esta casa de estudios, según recuerda en su texto “¿Qué es la divulgación de ciencia?” (Ciencias, julio-diciembre 1999), fue alumno de docentes de excelencia como los doctores Carlos Graef Fernández y Machael Ryan, así como de la doctora Julieta Fierro.

“La ciencia debe entenderse como sinónimo de conocimiento. Actualmente, ciencia y humanidades se encuentran separadas; a mi parecer es un absurdo, ambos trabajos son desarrollados por seres humanos”. Así es su diagnóstico al referirse al estado actual de la divulgación en México. No obstante, señala que ha habido un avance significativo en el área luego de tres décadas. Para el autor de El oro solar y otras fuentes de energía (2003), “la divulgación de la ciencia no es más que la divulgación del conocimiento en sí; de todos sus campos”.

¿Por qué un profesional de las ciencias duras decidió convertirse en divulgador? La historia comienza cuando Tonda Mazón cursaba la licenciatura y se dedicaba a traducir algunos textos para la revista Información Científica y Tecnológica. En ese momento se dio cuenta de que la información académica se compartía entre un grupo reducido de personas. Se inclinó hacia la divulgación porque permite llevar ese conocimiento a amplios sectores de la sociedad.

—¿La ciencia está alejada de la sociedad?

—A finales del siglo pasado se veía al científico como gente loca, alejada de la realidad y que no pertenecía a la sociedad. Cada vez es menor esta brecha ciencia-sociedad. Precisamente, el trabajo de divulgación ha permitido este escenario. La escuela nos impone la idea de que la ciencia es aburrida, inaccesible y solo posible para mentes geniales. Nos pintan una idea alejada de la vida cotidiana; la divulgación científica busca desmitificar esta idea.

—¿Cuál es la importancia del divulgador de la ciencia?

—La tarea del divulgador es una labor de educación complementaria para la sociedad. Cuando uno está en la educación formal primaria, secundaria, posdoctorado, queda la pregunta: ¿cómo se sigue aprendiendo? La divulgación permite proporcionar esos conocimientos adicionales.

Estamos acostumbrados a abrir un periódico y noventa por ciento de las noticias que encontramos son asesinatos o notas de política. Políticos que se pelean. En cuanto a aprendizaje eso no aporta mucho. La divulgación sí representa ese aporte en los medios tradicionales y digitales. Divulgar la ciencia permite que las personas encuentren su vocación en áreas de las ciencias y humanidades. El segundo trabajo es cultural: amplía nuestra cultura y nos permite entender diversos fenómenos.

—¿Cuál es el estado de la divulgación científica en nuestro país?

—Si lo comparamos con algunos años atrás, la divulgación ha avanzado bastante. Actualmente, hay muchos museos de ciencia, un mayor número de revistas de divulgación, programas de radio, programas en televisión. Hace 35 años, en la televisión, por ejemplo, no existía absolutamente ningún espacio.

Pese a esto aún hay un camino largo por recorrer. Algunos colegas y yo realizamos una propuesta para el Consejo Consultivo de Ciencias donde propusimos que a la divulgación de la ciencia se le debería destinar 0.01% del PIB del país. Cantidad que aumentaría año con año hasta que llegase a 0.1%; este monto representaba un estimado de mil millones de pesos anuales. Esto permitiría el trabajo en diversos campos para realizar revistas, publicar libros, crear nuevos museos o renovarlos, apoyar a periódicos y sitios de internet, así como formar futuros divulgadores.

—¿Hay apertura en los medios digitales a los temas científicos?

—Estos nuevos medios suponen nuevos retos. Apenas comienzan a estudiarse y conocer los aportes que nos pueden brindar. El abuso en el uso de dispositivos, se sabe, ha causado que perdamos capacidad de memoria. Las personas goglean información; parece que no conocen nada más allá.

La gran ventaja de estos medios es que pueden usarse para dar avisos oportunos. Por ejemplo, ahora que sucedieron los primeros casos de Coronavirus, gracias a las redes sociales nos pudimos enterar en tiempo real. En contraste, también existen muchas noticias falsas, y por ello es necesario generar trabajo de calidad; solo así van a ayudarnos mucho.

En CONACyT existía un esquema de redes temáticas para trabajar. Esto posibilitaba la creación de trabajo colaborativo. Permitía una comunicación más rápida entre investigadores para brindar información de calidad. Hay gente confiable. Estos tiempos cortos para dar la información son valiosos.

“Hacer una revista hace 40 años era un trabajo mucho más complicado”

—¿Cómo prevé que será la divulgación de la ciencia en un corto plazo?

—En esta etapa las computadoras personales se disputan el terreno contra los teléfonos celulares. El uso del correo electrónico está desplazado por WhatsApp. Se imprime menos. La herramienta de las personas es un dispositivo móvil; ahí está todo, hay miles de aplicaciones: Wikipedia, Youtube…

En mi carrera de divulgador me han tocado muchos cambios. Cuando empecé ni siquiera existía internet como tal. Prever resulta difícil, pero puedo decir que los medios digitales han ahorrado mucho trabajo. Antes se necesitaba más personal experto para realizar proyectos de divulgación como una revista o un libro. Ahora tenemos computadoras personales y la fotografía digital. La digitalización nos facilitará mucho parte del trabajo en la divulgación.

—¿Cuál es el perfil que debe tener un divulgador de la ciencia?

—Un divulgador puede provenir de cualquier área del conocimiento, pero ante todo debe tener un amplio conocimiento de la comunicación y apropiarse del medio de su preferencia; en mi caso prefiero los medios impresos. Como divulgador es necesario saber manejar el medio en que me desarrollo. Además, tener conocimiento de los géneros periodísticos, de la redacción y de la producción de contenido en diversos formatos; puede ser radio, televisión o digital. Si quiero hacer hasta un meme o infografía, es necesario conocerlos bien.

Antes de adentrarse a la divulgación uno debe adquirir conocimiento del área que se busca compartir. Hasta que uno no entiende bien algo no es capaz de explicarlo a otras personas. Para lograrlo no hay más que leer mucho e investigar los temas de interés; es necesario ser disciplinado y tener un dominio adecuado de cada medio.

Si la divulgación científica tiene un papel secundario para ayudar a la orientación vocacional, qué nos impide pensar que apoyar este campo permitiría que la propia divulgación se convierta en un proyecto de vida para futuros profesionistas. Que se visibilice su gran importancia dentro de la vida, no solo académica, sino en sociedad.