La violencia que no cesa

BOTICA

Jorge Meléndez Preciado

Horrible fue la matanza en el Tecnológico de Virginia, Estados Unidos. Las causas todavía no se conocen abierta y completamente, no obstante que en el país vecino hay un sistema de información y localización fuera de serie. Pero ya se sabe, cuando se deben aclarar puntualmente determinados asuntos, la opacidad es lo predominante.

Hasta el momento hay varias cuestiones que sobresalen.
1. El asesino y suicida fue el sudcoreano Cho Soung- Hui.
2. Hay 32 muertos y decenas de heridos.
3. Hubo un sobreviviente al holocausto, el judío- rumano Liviu Librescu, que en su calidad de profesor de ingeniería, ofrendó su vida para salvar la de sus alumnos.
4. Es la peor tragedia ocurrida en USA en toda la historia de ese tipo de asaltos.
5. Tanto las autoridades universitarias –muy lentas para proteger a sus estudiantes– como las federales, entre ellos el intervencionista de Irak, George Bush, se lamentan de que situaciones como la ocurrida el 16 de abril del 2007 sucedan en un país armamentista.
6.
Los especialistas en psiquiatría y psicoanálisis empiezan a dar explicaciones que, al parecer, concuerdan con el asunto. Entre otras que se trata de individuos solitarios, resentidos, que descargan rabiosamente su malestar y generalmente luego de cometer los asesinatos, se suicidan.

Muchas de esas variables encajan perfectamente en el caso de Sung- Hui. Se le consideraba poco amigable –aunque buen estudiante–, y en una misiva que aseguran dejó, criticaba a los “niños ricos”, estaba en contra del “libertinaje” y le molestaban “los charlatanes embusteros”. Por si fuera poco, dicen partes policíacos, se quitó la vida antes de ser capturado.

Todo parece como un guión establecido, máxime si incluso algunos compañeros afirman que en los días anteriores a esta carnicería, Cho estaba de mal humor, perseguía a las muchachas de su colegio y se le notaba irritable.

Y uno se pregunta, ya que se tiene un perfil de ese tipo de personajes con problemas ¿por qué las famosas instituciones de educación no tratan de darles terapia a quienes muestran alteraciones conocidas? Pero también: ¿a qué se debió la parsimonia de las autoridades del tecnológico para evitar que la tragedia creciera? Ello porque entre uno y otro episodio de la masacre pasaron varias horas.

Y otra cuestión más entre muchas: ¿será posible que con sólo dos pistolas, una Glock 9 milímetros , y una .22, se puedan asesinar a 32 muchachos y lesionar a decenas?
Tres interrogantes que muestran la fragilidad de un sistema que se considera el mejor del orbe y en el cual los asuntos mayores no deberían ocurrir.

El 2 de mayo de 1992, hace tres lustros, en California, un individuo ultimó a un profesor y tres estudiantes. De entonces para acá han ocurrido 25 desastres en varios centros educativos. Lo mismo encabezados por individuos descocados que incluso jóvenes y hasta niños.

Una de los más conocidos es el de Columbine, Colorado. En dicho episodio, Eric Harris y Dylan Klebold liquidaron a 13 compañeros. Ello fue el 20 de abril de 1999.

Nosotros pudimos ver la reconstrucción del horror gracias a Michael Moore, en su película: Matanza en Columbine. En el filme nos dimos cuenta de cómo se preparaban para sus malas acciones esos chavos. Lo mismo a través de juegos de video, las proclamas derechistas y nazis y manejando los armamentos que Papá compró aparentemente para defenderse de los delincuentes.

El resultado: los ajusticiados fueron inocentes y las víctimas los mismos chamacos que no tuvieron freno alguno. Y es que las familias estadounidenses se encuentran desorganizadas y polarizadas desde hace mucho.

Otro caso más reciente que nos presenta la pantalla grande es: Belleza americana de Sam Mendez. Entre el fascismo, la droga, el lograr el éxito a como de lugar y el sexo reprimido todo estalla.

En el caso de Moore, al final del documental hay una entrevista con Charlton Heston. Quien fuera una estrella de Hollywood e hiciera papeles bíblicos en los años cincuenta y sesenta, es desde hace rato el presidente de la Asociación Nacional del Rifle (varios millones de afiliados y centenas de millones de dólares en presupuesto). La agrupación financia las campañas de los legisladores que están a favor de la venta de armas sin control.

En el diálogo entre Heston y Michael, el primero no alcanza a justificar por qué es necesario que todo mundo ande con sus explosivos en el bolsillo. Más bien parece una justificación para que la industria militar, tan importante en USA, continúe expandiéndose.

Esto ha permitido que casi todo mundo traiga, hasta en la lonchera, cualquier pistola. Tanto que actualmente se presume hay más de 240 millones de armas en todo Estados Unidos. Algo realmente desquiciante.

Pero además, el país que dicta las reglas para combatir el terrorismo y el narcotráfico, como se sabe, es el mayor vendedor de “juguetes explosivos” en el mundo. Incluso por catálogo podemos comprar los instrumentos mortíferos más sofisticados y no hay quien se oponga a ello.

Uno que se enfrentó a la industria militar en aquel país, John Fitzgerald Kennedy, fue asesinado en un acto todavía no aclarado completamente. Y en la cinta, JFK de Oliver Stone, queda expuesto que los generales del Pentágono tuvieron mucho que ver en el atentado.

Un 2 de octubre, pero de 2006, en Pensilvania, un individuo mató a cinco niñas e hirió a igual cantidad de ellas. Ello en una escuela primaria. Se trató de un señor, estadounidense blanco. Lo que no concuerda con la teoría que muchas veces los estudiantes llegan a extremos de locura por la exigencia de los docentes. Pero que el número de alumnos involucrados en actos delincuenciales es alto, ni quien lo ponga en duda.

Tensión, crisis de valores, la segunda enmienda constitucional que posibilita la compra de armas, la inseguridad ciudadana, el continuarse sintiendo los guardianes del mundo, el crecimiento sin medida de la industria militar y muchas otras cuestiones son parte esencial de las catástrofes ocurridas hace tiempo.

Pero entre nosotros la cosa no es mejor. Como bien apunta la Rayuela de La Jornada : En Estados Unidos murieron 33; en Irak, 13, en Afganistán, 9, y en México 23. Todos el mismo día, 16 de abril de 2007.

Y acá pronto llegaremos a 700 caídos por el narcotráfico, ello sin importar que se hayan desplegado 25 mil efectivos en el país y erogado cinco mil 500 millones de pesos de parte del gobierno de Felipe Calderón.

La violencia actual que nos inunda.

Periodista de El Financiero y El Universal.
Correo electrónico: jamelendez@prodigy.net.mx

Deja una respuesta