Las redes sociales en la educación

  • Su apro­ve­cha­miento y poten­cial desde las aulas.
  • La escuela es una parte de la socie­dad y la socie­dad cada vez emplea más las redes socia­les. Por lo tanto, debe­mos seguir esta iner­cia y no sólo emplear­las sino tam­bién orien­tar a los apren­di­ces en su buen uso”, ase­gura el autor.

Foto­gra­fía: “Com­pu­ter class” por wood­ley­won­der­works @ Flickr

Por Juan Domingo Far­nós Miró

Publi­cado en la RMC 127Dis­po­ni­ble a la venta como Kindle Ebook

 La mayo­ría de los edu­ca­do­res que tra­ba­jan con estu­dian­tes de secun­da­ria y nivel medio son cons­cien­tes de la par­ti­ci­pa­ción de los jóve­nes en las redes socia­les, pero pocos están pre­pa­ra­dos para tra­tar con ellos el tema. Exper­tos como Nancy Willard ana­li­zan los ries­gos y bene­fi­cios de tales sitios, así como el papel de las escue­las para ofre­cer  un enfo­que inte­gral que res­ponda a las nece­si­da­des de los estu­dian­tes en Internet.

Las redes socia­les en línea son un nuevo fenó­meno que con­siste en un entorno donde los jóve­nes regis­tran per­fi­les que pro­por­cio­nan infor­ma­ción per­so­nal y fotos. Con ellos hacen cone­xio­nes o enla­ces con otros miem­bros que com­par­ten intere­ses, a los que gene­ral­mente se les llama Ami­gos. Los miem­bros de la red par­ti­ci­pan en una gran varie­dad de for­mas de comu­ni­ca­ción y de inter­cam­bio de infor­ma­ción. Éstas pue­den incluir pági­nas web per­so­na­les, blogs y gru­pos de discusión.

Gene­ral­mente, los sitios de redes socia­les sue­len rela­cio­narse con dis­tin­tas pro­ble­má­ti­cas. Sin embargo, en reali­dad los mis­mos sitios no sue­len ser el pro­blema. Basta exa­mi­nar los sitios y ver los acuer­dos de usua­rio o Tér­mi­nos, que tie­nen como obje­tivo prohi­bir las acti­vi­da­des per­ju­di­cia­les. Pero con los cien­tos de miles  –o millo­nes–  de miem­bros regis­tra­dos, las redes socia­les no pue­den impe­dir par­ti­ci­par en el lla­mado efecto can­guro. Este fenó­meno se trata de un fil­tro de pro­tec­ción para impe­dir que entren meno­res de edad, o per­so­nas que no tie­nen auto­ri­za­ción a los con­te­ni­dos publi­ca­dos en estas redes.

 

Las preo­cu­pa­cio­nes

Las redes socia­les son entor­nos muy atrac­ti­vos para los ado­les­cen­tes, así como para los adul­tos. Estos sitios pre­sen­tan opor­tu­ni­da­des para la auto-expresión y crea­ción de amis­ta­des. La juven­tud –lla­mada el tiempo del juego–  puede desa­rro­llar en estos entor­nos habi­li­da­des que serán la base para el éxito pro­fe­sio­nal en el siglo XXI. Eso ocu­rre con muchos ado­les­cen­tes que se con­du­cen de forma segura y res­pon­sa­ble en dichas comunidades.

Sin embargo, exis­ten preo­cu­pa­cio­nes legí­ti­mas sobre la par­ti­ci­pa­ción de los jóve­nes en estos sitios. Esas preo­cu­pa­cio­nes se basan en tres fac­to­res básicos:

  1. Los sitios están atra­yendo a muchos ado­les­cen­tes, algu­nos de los cua­les no están haciendo una buena elección.
  2. Muchos padres no están pres­tando aten­ción a lo que sus hijos publi­can en los sitios.
  3. Los depre­da­do­res sexua­les  –y pro­ba­ble­mente des­co­no­ci­dos peli­gro­sos– se sien­ten atraí­dos por los luga­res donde los ado­les­cen­tes no están haciendo una buena elec­ción y los adul­tos no están pres­tando atención.

Algu­nos ado­les­cen­tes se dedi­can a acti­vi­da­des peli­gro­sas o irres­pon­sa­bles que incluyen:

  • Divul­ga­ción inse­gura de infor­ma­ción per­so­nal: Pro­por­cio­nan infor­ma­ción per­so­nal poten­cial­mente peli­grosa o dañina. Muchos ado­les­cen­tes pare­cen no tener cono­ci­miento de que lo que publi­can en estas comu­ni­da­des es público, poten­cial­mente per­ma­nente y acce­si­ble por cual­quier per­sona en el mundo.
  • Adic­ción: Algu­nos usua­rios gas­tan una can­ti­dad exce­siva de tiempo en línea, lo que desen­boca en la falta de com­pro­mi­sos salu­da­bles en las prin­ci­pa­les áreas de su vida.
  • Com­por­ta­miento sexual de riesgo: Los jóve­nes corren el riesgo de ser sedu­ci­dos por un depre­da­dor sexual o una red de por­no­gra­fía infan­til. Algu­nos usua­rios publi­can mate­rial sexual­mente suges­tivo, por­no­gra­fía infan­til de auto-producción, o rea­li­zan cone­xio­nes con otros ado­les­cen­tes con fines sexua­les –acti­vi­dad cono­cida como gancho-ups por el tér­mino hung-up en inglés.
  • Cyber­bu­ll­ying: Con­siste en ser cruel con los demás mediante el envío o la publi­ca­ción de mate­rial dañino, ya sea en línea o a tra­vés de un telé­fono celular.
  • Comu­ni­da­des peli­gro­sas: Los usua­rios corren el peli­gro de rea­li­zar cone­xio­nes con otros jóve­nes o adul­tos en situa­ción de riesgo, lo cual puede resul­tar en una falsa creen­cia com­par­tida sobre la ade­cua­ción de acti­vi­da­des poten­cial­mente muy dañinas.

 

 

 

¿Qué deben hacer las escuelas?

  • ¿Las escue­las pue­den y deben blo­quear el acceso a este tipo de sitios?

Bueno, pue­den inten­tarlo esta­ble­ciendo fil­tros. Sin embargo, muchos defen­de­mos que sería mejor no hacerlo y en vez de eso ense­ñar a los alum­nos a que ellos mis­mos sepan tomar decisiones.

Cuando la Inter­net llegó por pri­mera vez a las escue­las, la prin­ci­pal preo­cu­pa­ción era el acceso de los jóve­nes a la por­no­gra­fía. El soft­ware de fil­tra­ción se pro­mo­vió como una herra­mienta para hacer frente efi­caz­mente a esa preo­cu­pa­ción. Las preo­cu­pa­cio­nes actua­les se enfo­can más a lo que los estu­dian­tes están enviando, así como a la forma y los con­tac­tos con quié­nes se están comunicando.

•  ¿Las escue­las debe­rían estar preo­cu­pa­das por las acti­vi­da­des de Inter­net fuera del campus?

Sí. La par­ti­ci­pa­ción en estas comu­ni­da­des puede afec­tar nega­ti­va­mente el bie­nes­tar de los estu­dian­tes y la cali­dad del entorno esco­lar. Los estu­dian­tes pue­den publi­car mate­rial que per­ju­di­que a otros estu­dian­tes, pro­por­cio­nar pis­tas o ame­na­zas direc­tas sobre inten­cio­nes sui­ci­das o vio­len­tas, así como par­ti­ci­par en gru­pos de odio, pan­di­llas o venta y con­sumo de drogas.

A con­ti­nua­ción se pre­senta un ejem­plo prác­tico de la uti­li­za­ción edu­ca­tiva de las redes socia­les en una pres­ti­giosa uni­ver­si­dad americana:

Las redes socia­les han per­mi­tido a la huma­ni­dad cre­cer y pros­pe­rar. Este fenó­meno ya exis­tía desde la edad de pie­dra, cuando los hom­bres de las caver­nas com­par­tían entre sí el cono­ci­miento que tenían de los ali­men­tos, o cuando los reyes de la Edad Media­com­par­tían la infor­ma­ción de las adua­nas, las invi­ta­cio­nes del matri­mo­nio y las decla­ra­cio­nes de gue­rra. La gente siem­pre se ha reunido en gru­pos en fun­ción de nece­si­da­des, obje­ti­vos, creen­cias e intere­ses comu­nes. Es a tra­vés de la comu­ni­ca­ción –escrita u oral–  que los avan­ces del grupo o indi­vi­duo esta­ble­cen el marco para la crea­ción de redes sociales.

Una red social es una estruc­tura social hecha de nodos (que gene­ral­mente son indi­vi­duos u orga­ni­za­cio­nes) que están vin­cu­la­dos por uno o más tipos espe­cí­fi­cos de rela­cio­nes. Estos nexos pue­den ser valo­res, visio­nes, ideas, inter­cam­bios finan­cie­ros, ami­gos, parien­tes, enla­ces entre webs, rela­cio­nes sexua­les, trans­mi­sión de enfer­me­da­des (epi­de­mio­lo­gía), o rutas aéreas, entre otras.

Para su aná­li­sis, las rela­cio­nes socia­les pue­den esque­ma­ti­zarse en tér­mi­nos de nudos y lazos, como en el ejem­plo que se mues­tra en el cua­dro ante­rior. Los pun­tos de la figura repre­sen­tan a cada uno de los indi­vi­duos en la red, mien­tras que las líneas repre­sen­tan a sus cone­xio­nes en la red.

Este dia­grama ilus­tra cómo cada miem­bro está conec­tado a todos los demás miem­bros. La inter­ac­ción den­tro del grupo man­tiene la red social con vida y en cons­tante evo­lu­ción. Los nodos son los acto­res indi­vi­dua­les den­tro de las redes y los víncu­los son las rela­cio­nes entre los actores.

Hoy día, en el con­texto del mundo de la Web, rela­cio­na­mos el con­cepto de las redes socia­les con la oferta tec­no­ló­gica de las comu­ni­da­des vir­tua­les que unen a la gente haciendo tan­gi­bles sus comu­ni­da­des. Como lo dice la revista PC Maga­zine, estos sitios de redes socia­les emplean varios avan­ces en tec­no­lo­gías de la comu­ni­ca­ción y servicios.

Al bus­car sitios de redes socia­les en Inter­net, uno se encuen­tra con algu­nos de los más popu­la­res, como Face­book, MyS­pace o Lin­ke­dIn. Sin embargo, hay otros ejem­plos de sitios de redes socia­les como los wikis (ver el ejem­plo más popu­lar en Wiki­pe­dia), blogs y sitios de dis­cu­sión en el foro (como Blog­ger o Live­Jour­nal), ani­llos web (algu­nos se pue­den encon­trar en el Direc­to­rio de WebRing), y jue­gos en línea (el más cono­cido y citado es Second Life, pero hay otros que están dis­po­ni­bles y gra­tui­tos, así como RuneS­cape). Wiki­pe­dia tiene una fan­tás­tica lista de sitios de redes sociales.

Las redes socia­les deben exa­mi­narse en rela­ción con los fac­to­res socia­les y cul­tu­ra­les, las tec­no­lo­gías digi­ta­les, así como las opor­tu­ni­da­des y desa­fíos que pre­sen­tan. La fun­ción fun­da­men­tal de cada uno de estos sitios web es reunir a per­so­nas con intere­ses simi­la­res y conec­tar­los a una comu­ni­dad en la que son par­ti­ci­pan­tes acti­vos y com­pro­me­ti­dos. La parte emo­cio­nante para los edu­ca­do­res es la capa­ci­dad de uti­li­zar esta cone­xión para otros de manera que pro­mueva la com­pren­sión aca­dé­mica y profesional.

 

¿Qué pue­den hacer las escuelas?

Es nece­sa­rio un enfo­que inte­gral para res­pon­der a los estu­dian­tes sobre el acceso a Inter­net. Este enfo­que requiere:

  1. Una polí­tica clara con un fuerte enfo­que al valioso uso edu­ca­tivo de la Inter­net. Lapo­lí­tica debe ser apo­yada por pro­gra­mas de estu­dios y desa­rro­llo pro­fe­sio­nal, así como una clara expec­ta­tiva de que todos los estu­dios con Inter­net deben ser de alta cali­dad, e incluir acti­vi­da­des de ins­truc­ción bien planificadas.
  2. Res­pon­der a la nece­si­dad del estu­diante de tener un uso res­pon­sa­ble de la Inter­net con un segui­miento téc­nico eficaz.
  3. Las escue­las deben con­si­de­rar una revi­sión com­pleta de las polí­ti­cas de ges­tión del uso de Inter­net y sus prác­ti­cas. Una eva­lua­ción de las nece­si­da­des y la eva­lua­ción del uso de la Inter­net podría pro­por­cio­nar infor­ma­ción útil. El per­so­nal de segu­ri­dad de la escuela debe par­ti­ci­par en este proceso.

La escuela es una parte de la socie­dad y la socie­dad cada vez emplea más las redes socia­les. Por lo tanto, debe­mos seguir esta iner­cia y no sólo emplear­las sino tam­bién orien­tar a los apren­di­ces en su buen uso.

Para ello vamos a tra­tar  de enten­der las poten­cia­li­da­des de las redes socia­les de apren­di­zaje y la crea­ción de nue­vos mode­los cen­tra­dos en el alumno. Esta idea pro­pone que los estu­dian­tes sigan par­ti­ci­pando mediante la iden­ti­fi­ca­ción de las rutas más intere­san­tes y rele­van­tes para ellos.

No sólo debe­mos ofre­cer una amplia gama de opcio­nes de pro­gra­mas socia­les, sino tam­bién dise­ñar redes de apren­di­zaje. Esto con el obje­tivo de pro­por­cio­nar a nues­tros jóve­nes un espa­cio fuera de la pro­gra­ma­ción estruc­tu­rada para explo­rar sus pasio­nes con el apoyo de sus com­pa­ñe­ros y mentores.

Invo­lu­crar a nues­tros estu­dian­tes más allá de las limi­ta­cio­nes de tiempo y espa­cio de las cla­ses, por un lado nos per­mite con­ti­nuar tra­ba­jando con ellos durante toda la semana. Pero, ade­más, les da la inva­lua­ble opor­tu­ni­dad de com­par­tir expe­rien­cias ocu­rri­das fuera del aula con la comu­ni­dad de aprendizaje.

El reto que se nos pre­senta es dar­les la posi­bi­li­dad de com­par­tir cons­tan­te­mente sus intere­ses y acti­vi­da­des ocu­rri­das en otros luga­res para retra­tar de manera más com­pleta a los alum­nos. Si lo con­se­gui­mos logra­mos cono­cer más el per­fil de nues­tros estu­dian­tes, podre­mos crear nue­vas opor­tu­ni­da­des para todos y así faci­li­ta­re­mos su apren­di­zaje. Como los alum­nos tie­nen más conec­ti­vi­dad y acceso a los recur­sos tec­no­ló­gi­cos que nunca, otro reto es desa­rro­llar nue­vas prác­ti­cas y herra­mien­tas para apo­yar­los en la forma de admi­nis­trar sus opor­tu­ni­da­des de aprendizaje.

 

El apren­di­zaje social

¿Cómo pue­den los jóve­nes dar un mejor segui­miento a su apren­di­zaje? ¿Cómo pue­den los com­pa­ñe­ros, padres y docen­tes tra­ba­jar con los jóve­nes para hacer cone­xio­nes efec­ti­vas entre estas experiencias?

Aqui es donde entran las redes socia­les con su manera de geo­lo­ca­li­zar en todo momento a nues­tros refe­ren­tes y comu­ni­da­des de apren­di­zaje. Aun­que muchos de estos ser­vi­cios aún no nos pro­por­cio­nan un valor lo sufi­cien­te­mente impor­tante para dar­les un uso con­ti­nuado y habi­tual (natu­ral), estas herra­mien­tas pue­den ayu­dar­nos a gene­rar usos crea­ti­vos de apoyo al aprendizaje.

Ade­más de los ser­vi­cios de geo­lo­ca­li­za­ción mediante check-ins (1) como Fours­quare –que ya de por sí tie­nen un gran poten­cial–, exis­ten apli­ca­cio­nes que per­mi­ten hacer check-in en con­te­ni­dos en vez de ubi­ca­cio­nes físi­cas. Meebo posi­bi­lita hacer check-in en sitios web, mien­tras que Get­Glue per­mite hacer check-in en libros, música, el tema que estás pen­sando y mucho más.

La capa­ci­dad de com­par­tir un enlace o decir­les a todos mis ami­gos en línea lo que estoy haciendo no algo nuevo, ni repre­senta por sí mismo un apren­di­zaje. ¿Acaso no se puede hacer todo lo ante­rior a tra­vés de actua­li­za­cio­nes de estado en Face­book o Twit­ter?. Sí, pero la dife­ren­cia es que un check-in en estos ser­vi­cios no sólo actua­liza tu estado, sino que se conecta a un con­junto de recur­sos sobre dicho con­te­nido en particular.

Si un check-in dice  que alguien está “viendo 60 minu­tos” o “pen­sando acerca de las redes socia­les”, ese con­te­nido puede conec­tarte a una página con con­te­nido rela­cio­nado, lis­tas de otros usua­rios con intere­ses simi­la­res, etcé­tera. El apren­di­zaje se mul­ti­plica por mil, ya que entre más usua­rios rela­cio­na­dos y conec­ta­dos, las posi­bi­li­da­des de apren­di­zaje son muy superiores.

Mi inte­rés en un frag­mento de un con­te­nido o de un tema ahora me conecta con un espa­cio para explo­rar, refle­xio­nar más a fondo, así como des­cu­brir cosas nue­vas y cono­cer a la gente que me interesa.  Así, el apren­di­zaje social (O social lear­ning en inglés) y las redes socia­les pue­den sig­ni­fi­car dos esce­na­rios en uno que poten­cian mis posi­bi­li­da­des de apren­di­zaje, eso sin duda.

Cam­biar la forma en que se per­cibe esa inter­ac­ción nos per­mi­tirá modi­fi­car tres estruc­tu­ras bási­cas de la edu­ca­ción. Debe­mos dejar de con­ce­bir esta diná­mica como un sim­ple meca­nismo de difu­sión para enten­derlo como una forma diná­mica de apren­der. Ello nos ayu­dará a modi­fi­car las tres estruc­tu­ras nece­sa­rias para que esta nueva época tenga la edu­ca­ción que nece­sita y se merece: las Estruc­tu­ras, las Orga­ni­za­cio­nes y la fun­cio­na­li­dad. Este sis­tema de tra­bajo nos puede ayu­dar y mucho.

Las redes socia­les tie­nen el inne­ga­ble valor de acer­car el apren­di­zaje infor­mal y el for­mal. Éstas per­mi­ten al alumno expre­sarse por sí mismo, enta­blar rela­cio­nes con otros, así como aten­der a las exi­gen­cias pro­pias de su educación.

Sería un autén­tico error que un cen­tro o grupo de pro­fe­so­res deci­die­ran tra­ba­jar con redes socia­les y limi­ta­ran la posi­bi­li­dad de que los alum­nos modi­fi­quen a su gusto su pro­pia página per­so­nal, suban fotos, vídeos o música, por ejem­plo. Hay que tener pre­sente que la red social basa su éxito en la capa­ci­dad que tiene de trans­mi­tir lo per­so­nal ante los otros (Algo que adquiere espe­cial rele­van­cia entre los ado­les­cen­tes). Que los otros me conoz­can a tra­vés de lo que yo hago y yo a ellos por lo que hacen.

Pero dejar liber­tad a los alum­nos para que esta­blez­can sus rela­cio­nes a tra­vés de nues­tra red implica tam­bién ense­ñar­les a cono­cer dónde están sus lími­tes y a res­pe­tar al cen­tro edu­ca­tivo, el colec­tivo de pro­fe­so­res y a los pro­pios com­pa­ñe­ros. La red social es un medio exce­lente para apren­der este tipo de cosas y aun­que sólo fuese por esto ya mere­ce­ría la pena su uso.

Lo pri­mero que sor­prende cuando se busca infor­ma­ción sobre la apli­ca­ción de las redes socia­les en edu­ca­ción es la abso­luta falta de ésta. Muchos pro­fe­so­res están ya en redes socia­les, pero por lo visto, son casi inexis­ten­tes los que las han lle­vado hasta el aula.

En el ámbito edu­ca­tivo la capa­ci­dad para man­te­ner en con­tacto un grupo nume­roso de per­so­nas es la pri­mera carac­te­rís­tica de la cual pode­mos apro­ve­char­nos. Cuando el pro­fe­sor no actúa sólo en el uso de tec­no­lo­gías a tra­vés de Inter­net, ya que otros pro­fe­so­res tam­bién lo hacen, o aun estando solo, dis­pone de un ele­vado número de alum­nos (por ejem­plo, más de 150), la dis­per­sión en las fuen­tes de infor­ma­ción de pro­fe­so­res y alum­nos puede difi­cul­tar la efi­ca­cia de la tarea edu­ca­tiva, ya que ambos colec­ti­vos se ven obli­ga­dos a visi­tar un gran número de recur­sos (blogs, wikis, etcé­tera) que son inde­pen­dien­tes entre sí.

Real­mente este fue uno de los esco­llos impor­tan­tes que apunté al uso de blogs en uno de mis pri­me­ros artícu­los titu­lado “Edu­blogs, ¿un medio poco apro­piado?” Allí aler­taba sobre el caos que podía pro­du­cirse si se uti­li­zaba el blog como medio gene­ra­li­zado en la ense­ñanza, debido a la mul­ti­pli­ci­dad de asig­na­tu­ras, pro­fe­so­res y alum­nos que con­vi­ven jun­tos en un mismo cen­tro educativo.

Las redes socia­les, muy espe­cial­mente algu­nas como  o Elgg, per­mi­ten una ges­tión muy efi­ciente cuando hay impli­cado un gran número de alum­nos y pro­fe­so­res. Es más: cuanto mayor sea el número de miem­bros de una red social, mayor será su pro­duc­ti­vi­dad. Una red social con 500 miem­bros será mucho más efec­tiva que una con 100. Creo que por debajo de 100 alum­nos, las redes socia­les pier­den su efi­ca­cia y no merece la pena su utilización.


En resu­men

Pode­mos citar algu­nos de los bene­fi­cios que nos puede apor­tar una red social creada para tra­ba­jar con los alumnos:

  • Per­mite cen­tra­li­zar en un único sitio todas las acti­vi­da­des de docen­tes, pro­fe­so­res y alum­nos de un cen­tro educativo.
  • Aumento del sen­ti­miento de comu­ni­dad edu­ca­tiva entre alum­nos y pro­fe­so­res debido al efecto de cer­ca­nía que pro­du­cen las redes sociales.
  • Mejora el ambiente de tra­bajo al per­mi­tir que el alumno pueda crear sus pro­pios obje­tos de inte­rés, así como los pro­pios del tra­bajo que requiere la educación.
  • Aumento de flui­dez y sen­ci­llez de la comu­ni­ca­ción entre pro­fe­so­res y alumnos.
  • Incre­mento de la efi­ca­cia del uso prác­tico de las TIC, al uti­li­zar la red como medio de aglu­ti­na­miento entre per­so­nas, recur­sos y acti­vi­da­des. Sobre todo cuando se uti­li­zan las TIC de forma gene­ra­li­zada y masiva en el cen­tro educativo.
  • Faci­lita la coor­di­na­ción en el tra­bajo de diver­sos gru­pos de apren­di­zaje (clase, asig­na­tura, grupo de alum­nos de una asig­na­tura, etcétera).
  • Apren­di­zaje de com­por­ta­miento social básico por parte de los alum­nos: qué puedo decir, qué puedo hacer, hasta dónde puedo lle­gar, etcétera.

La reali­dad nos lleva a obser­var que en los apren­di­za­jes curri­cu­la­res obli­ga­to­rios y homo­ge­nei­za­do­res que con­tem­plan los diver­sos sis­te­mas edu­ca­ti­vos de cual­quier país y en cual­quier rango de edad, incluida la edu­ca­ción supe­rior (Uni­ver­si­ta­ria), el empleo de las redes socia­les con fines edu­ca­ti­vos es casi nula. Su misma infor­ma­li­dad hace que no sean acep­ta­das por nin­guna estruc­tura político-educativa. Por tanto, tam­poco por nin­guna orga­ni­za­ción edu­ca­tiva, desde escue­las bási­cas hasta uni­ver­si­da­des y menos aún en su aspecto fun­cio­nal, en el día a día, pues se con­si­dera que es una pér­dida de tiempo, con lo que al final de cada curso impe­di­ría lle­gar a los resul­ta­dos que pue­den mos­trarse a tra­vés de un currículum.

Por ello, no queda más reme­dio que refun­dar la edu­ca­ción, como siem­pre defen­de­mos. Hay que pen­sar si el con­cepto mismo de edu­ca­ción es lo que la socie­dad actual demanda. Y si no lo es,  habrá que ejer­cer una fun­ción dis­rup­tiva, rom­per con él y bus­car uno de nuevo más ade­cuado a los nue­vos tiem­pos. Deberá ser un con­cepto apto para una época que demanda otras cosas, pide más apren­di­zaje basado en los estu­dian­tes, más apren­di­zaje inclu­sivo, donde se rompa de una vez cual­quier bre­cha edu­ca­tiva y se bus­que la exce­len­cia de cada per­sona. Un apren­di­zaje donde pueda darse la ubi­cui­dad, no sólo hablando de luga­res físico-temporales sino tam­bién en la utli­za­ción de ele­men­tos mate­ria­les que pue­dan ser por­ta­bles, sín­cro­nos y asín­cro­nos. Habrá que esta­ble­cer meca­nis­mos a los cua­les la misma socie­dad otor­gue valor jurí­dico. En todo ello, las redes socia­les tie­nen un gran papel y segui­rán teniendo mucho qué decir.

 

Notas

1) Un check-in es una acti­vi­dad pro­pia de algu­nas redes socia­les como Fours­quare. Con­siste en una analo­gía con la acti­vi­dad de regis­trar los datos al inicio de una esta­día en, por ejem­plo, un hotel (check-in en inglés).

Inves­ti­ga­dor de la Uni­ver­si­tat Rovi­rai Vir­gili en tec­no­lo­gías edu­ca­ti­vas, elear­ning y ges­tión del conocimiento.

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