Campañas S.A.

La política en tacones

Pilar Ramírez

Los procesos electorales han provocado un fenómeno creciente alrededor de ellos: algo así como el florecimiento de la industria de la democracia, la cual abarca negocios de distinto giro. Están los despachos consultores que prometen a los candidatos convertirse en un producto vendible, cuando cumplen lo ofrecido, el consumidor-votante paga por ellos no en efectivo sino en sufragios, ya después vendrá el pago en efectivo, con la dieta nada despreciable de funcionarios en puestos de elección popular o de los legisladores que se cubre con los impuestos de esos mismos votantes.

Los asesores son de diverso tipo. Los hay que venden análisis de la situación política para orientar a los candidatos sobre la estructura y pertinencia de su discurso acerca de temas varios o los que ofrecen asesoría en relación con la imagen del candidato. Tengo una amiga que entre el material didáctico utilizado para las consultorías con los wannabe cuenta con doscientas corbatas de diferente color y estampado para capacitar debidamente a sus clientes sobre la imagen pública más conveniente.

Los despachos que ayudan a candidatos a controlar el pánico escénico son también muy socorridos; en estas sesiones suelen grabar en video al legislador o funcionario en ciernes con discursos aplicados a circunstancias varias. En ellos se revisa la fluidez del discurso, la capacidad de improvisación, se trabaja para eliminar el uso de muletillas, se le construye al asesorado una imagen carismática, se marcan gestos no convenientes, se corrigen errores de pronunciación o se diseñan escenarios ara ensayar la actuación del candidato. Los asesores políticos publicitan el valor de su trabajo basados en la neutralidad partidista, afirmando que están en capacidad de otorgar la asesoría a candidatos de cualquier militancia; esta supuesta y virtuosa neutralidad puede ser llevada al extremo: conozco a un asesor con cierta fama que en la campaña del año 2000 simultáneamente daba servicio a dos partidos antagónicos. En esta esfera de la industria política es donde más han incursionado las universidades con el desarrollo de una amplia cartera de capacitación en los temas del marketing político.

Lo anterior, por lo que se refiere al know how de la política en el aspecto de la comunicación que es ahora uno de los más sobrevalorados. Del otro lado se encuentra la industria de los productos promocionales utilizados para las campañas. En una céntrica avenida jalapeña cuelga una gran manta que publicita la hechura de mantas y destaca la oferta de precios especiales a candidatos. En estos tiempos de campañas, la venta de lonas, papel de impresión, pintura para rotular bardas y productos publicitarios como llaveros, gorras, playeras, bolsas de mandado, calendarios y útiles de papelería se eleva considerablemente. La ventaja es que algunos se reciclan después como techos de puestos ambulantes o de casas en zonas marginales o representan la renovación del vestuario de trabajo de muchas personas que desempeñan oficios.

Los negocios en línea también levantan la mano porque quieren aprovechar la temporada de patos. Los buscadores ofrecen a los internautas páginas relacionadas con el tema de sus correos electrónicos. De modo que si la palabra “política” aparece en sus mensajes se despliega una gran cantidad de páginas o portales que ofrecen todo para las campañas: pendones urgentes, servicios de mensajes masivos por celulares y llamadas personalizadas, gallardetes y pasacalles a los mejores precios, paquetes completos de marketing político, encuestas, trabajo a encuestadores que deseen emplearse desde sus hogares y portales de candidatos, aunque todavía son pocos, por lo visto, los políticos que otorgan a la red la importancia que tiene y contratan servicios que publicitan sus páginas de campaña. En estas ofertas sólo vi anunciadas las páginas de los candidatos panistas a las presidencias municipales de Tultitlán y de Atizapán de Zaragoza en el Estado de México y del candidato priísta a diputado por el distrito 2 en Nuevo León.

El pasado fin de semana pude corroborar que en la guerra, en el amor y en las campañas todo se vale. Acudí al cine al complejo de la plaza comercial más grande de la ciudad de Xalapa. Allí, en el mostrador de la taquilla, me sonreía desde unos volantes la candidata panista por el distrito rural de esta ciudad, aunque a decir verdad su imagen no se ve muy muy rural que digamos, parece más bien recién llegada de un desfile de modas en Nueva York. La empresa de exhibición fílmica decidió apoyar esta candidatura y reparte volantes entre los espectadores que van a comprar sus boletos. Sin embargo, unos minutos más tarde pude comprobar que, como la carne, la ideología también es flaca y la caja registradora ciega. En pantalla apareció un anuncio de ésos tan cuestionados del Partido Verde, donde el actor Raúl Araiza, apoyado por una diputada del Ecologista, intentan mostrar los beneficios de la pena de muerte para secuestradores propuesta por este instituto político, aunque más bien es propaganda de campaña disfrazada de información. Lo bueno es que vienen X-Men Origins Wolverine, Up, Una noche en el museo 2, La era de hielo 3 y Harry Potter que me permitirán verificar la firmeza partidista de la empresa.

Periodista y colaboradora de la RMC

El artículo anterior se debe de citar de la siguiente forma:

Ramírez, Pilar, «Campañas S.A.» en Revista Mexicana de Comunicación en línea,
Num. 115, México, mayo. Disponible en: Disponible en:
http://www.mexicanadecomunicacion.com.mx/Tables/rmxc/politica.htm
Fecha de consulta: 22 de mayo de 2009.

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