Mujeres

La política en tacones

Pilar Ramírez

Se aproxima el ocho de marzo, día dedicado internacionalmente a las mujeres y llegará sin motivo alguno de celebración, porque durante los casi trescientos sesenta y cinco días que han transcurrido para que se cumpla un aniversario más de esta fecha instaurada en 1911 para conmemorar las luchas de las mujeres por sus derechos, la situación de la población femenina estuvo lejos de mostrar avances que permitan creer en un tránsito hacia el camino de la equidad y el respeto a sus derechos.

Un ejemplo folclórico, digamos que muy mexicano, lo dio el procurador de Justicia del estado de Morelos, quien afirmó que las mujeres debemos tener cuidado y no provocar a los hombres porque son más fuertes. Una bonita imagen para hacernos ver que no transcurrió un año sino que retrocedimos miles de ellos, directo a la era donde se impone la ley del más fuerte.

La sesuda conclusión del procurador morelense, compartida por muchos otros que oprimen en reversa el botón de la máquina del tiempo, explica el grave incremento de los feminicidios, problema que desde hace tiempo amplió sus horizontes mucho más allá de Ciudad Juárez, lugar, sin embargo, monstruosamente emblemático de la violencia en el país, a un extremo de tal magnitud, que los feminicidios se pierden ahora en el mar de asesinatos y se ausentaron de los discursos oficiales. El asesinato de mujeres en el estado de México ha cobrado una dimensión que no ha sido cabalmente reconocida –mucho menos atendida- por las autoridades. Veracruz, para no quedarse atrás, ya dio su contribución a la cifra de mujeres asesinadas, con los casos de la ciudad sotaventina de Isla.

La violencia y los desastres naturales parecen haberle dado tregua al debate de otro problema no resuelto: el de la crisis económica, circunstancia que afecta en mayor medida a las mujeres, quienes ven drásticamente reducidas sus oportunidades de empleo y de educación. De hecho, en el último año, según datos del INEGI, el desempleo femenino se elevó drásticamente, lo que repercutió negativamente en las condiciones laborales de las mujeres que pudieron conservar un trabajo.

En septiembre del año anterior, la indígena Jacinta Francisco Marcial fue liberada del Cereso femenil de Querétaro, donde estuvo presa tres años, acusada injustamente de secuestrar a seis elementos de la Agencia Federal de Inteligencia. Nos hemos habituado tanto a vivir de la industria de la compasión, que cuando los noticiarios televisivos dieron a conocer esta nota, el cuerpo social fue tocado en un rincón putrefacto que hizo brotar un poco de la pus de la injusticia hacia la población indígena. Pasados los días pareció sanar esa herida, por una razón simple: ya no estaba en la tele. No hubo más investigación para saber cuántas y cuántas Jacintas continúan en las cárceles mexicanas. Para no ir muy lejos, la indígena Ernestina Ascencio espera pacientemente en su tumba esa justicia que se empeña en la lentitud o en el silencio.

Aunque he mencionado con reiteración en esta columna el tema de las leyes antiaborto, no puedo dejar de señalar las dieciocho legislaciones locales que en una mal llamada defensa de la vida, impiden a las mujeres su derecho a decidir sobre su cuerpo, ponen un dique a los derechos reproductivos y a la sexualidad misma. Esta violenta respuesta a la legislación capitalina que permite la interrupción voluntaria del embarazo sigue su curso y otras entidades amenazan con sumarse a la cifra negra. El desplazamiento del derecho por la moralidad.

Cuando parecía haberse alcanzado una cierta equidad en la composición de los cuerpos legislativos, los partidos políticos sorprendieron, una vez más, a sus electores. Sólo utilizaron a las mujeres candidatas para alcanzar una curul, quienes también vergonzosamente se prestaron a la patraña y después graciosamente solicitaron licencia para ceder el lugar a sus suplentes varones.

Éstas y muchas otras son las razones para que no haya celebración, lo único que se puede festejar es la persistencia de muchas mujeres que continúan con su trabajo en la política, en la cultura, en la academia o en el deporte y destacan pese a las condiciones del entorno.

También debemos congratularnos del entusiasmo con el que hombres y mujeres defienden los derechos de la población femenina y no están dispuestos a cejar en ello. Allí está la diputada priísta de San Luis Potosí, Beatriz Benavente, quien inició una acción de inconstitucionalidad después de que en su entidad se aprobara la ley antiaborto, para defender el Estado laico y los derechos de las mujeres, porque está convencida de que éstos no pueden estar sujetos a los vaivenes del mercado político. La defensa vehemente del derecho a decidir que en Veracruz hicieron las diputadas Dalia Pérez Castañeda y Margarita Guillaumín es digna de encomio. Informadas, inteligentes, apasionadas y con un discurso sereno y bien estructurado, contrastantes con la hostilidad, la indiferencia o los argumentos primitivos de sus compañeros legisladores. Lo mismo que se aplica a Martha Mendoza, la directora del Instituto Veracruzano de las Mujeres.

También está el pronunciamiento de la Academia Mexicana de Ciencias en contra de las leyes antiaborto porque representan un retroceso jurídico y científico. El director de CONACYT hizo mutis en esta declaración de los científicos mexicanos. Es alentadora asimismo la postura de la Suprema Corte sobre el tema, especialmente de la ministra Olga Cordero que señala como “muy lamentable” la existencia de leyes locales que discriminan a la mujer.

Están todas las mujeres que en muchas entidades salieron a las calles a defender sus derechos, las madres que acompañaron a sus hijas, los padres, novios, esposos, hermanos que hicieron el suyo el reclamo de respeto a los derechos femeninos, porque no es sólo una cuestión de género sino de simple justicia.
Día Internacional de la Mujer, parafraseando a Rubén Blades, conmemoro pero no celebro.


Periodista y colaboradora de la RMC

El artículo anterior se debe de citar de la siguiente forma:

Ramírez, Pilar, «Mujeres» en Revista Mexicana de Comunicación en línea,
México, marzo. Disponible en:
http://www.mexicanadecomunicacion.com.mx/politica.htm
Fecha de consulta 4 de marzo de 2010.

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