La auténtica gramática de la Web

Apren­der y ense­ñar a escri­bir hipertextos

  • El hiper­texto es la autén­tica gra­má­tica de la web y ense­ñar a escri­birlo es la ver­da­dera alfa­be­ti­za­ción digi­tal.
  • El autor de eCua­derno ela­bora un decá­logo para docen­tes para apren­der a ense­ñar a escri­bir hipertextos.
  • La hiper­tex­tua­li­dad es una de las con­di­cio­nes nece­sa­rias de la inter­ac­ti­vi­dad”, ase­gura Orihuela.

Foto­gra­fía: “Den­tro de un hiper­texto (Frag­mento)” de José Luis Orihuela @ Flickr

Por José Luis Orihuela

La noción aris­to­té­lica  “para saber lo que hay que hacer, hay que hacer lo que se quiere saber”, resulta espe­cial­mente ade­cuada para enten­der el carác­ter prác­tico del desa­fío que supone el apren­di­zaje y la ense­ñanza de la escri­tura hipertextual.

Apren­der a leer y a escri­bir usando enla­ces de hiper­texto, es lo que con toda pro­pie­dad puede con­si­de­rarse como alfa­be­ti­za­ción digi­tal, un tipo de des­tre­zas que  –aun­que les pese a los após­to­les de la nati­vi­dad digi­tal–  no se obtie­nen de manera innata en fun­ción de la fecha de naci­miento del usua­rio y el grado de implan­ta­ción de la Web, sino que requie­ren de un pro­ceso de apren­di­zaje teórico-práctico que hay que cultivar.

El hiper­texto, como docu­mento digi­tal com­puesto por uni­da­des de infor­ma­ción (nodos) arti­cu­la­das entre sí mediante órde­nes de pro­gra­ma­ción (enla­ces), mucho más allá de su dimen­sión téc­nica, es un len­guaje que, per­mi­tiendo nue­vos modos de narrar, puede con­si­de­rarse como la autén­tica gra­má­tica de la Web.

La hiper­tex­tua­li­dad es una de las con­di­cio­nes nece­sa­rias de la inter­ac­ti­vi­dad: un texto con bifur­ca­cio­nes exige que el usua­rio tome deci­sio­nes para que la narra­tiva y, even­tual­mente, el sen­tido, com­pa­rez­can en un enun­ciado digital.

Más allá de su fun­ción aso­ciada al diseño de la nave­ga­ción estruc­tu­ral de los espa­cios digi­ta­les, el hiper­texto tiene una más com­pleja dimen­sión semán­tica al apor­tar refe­ren­cia y con­texto (cam­pos semán­ti­cos) a los tér­mi­nos enla­za­dos. En con­se­cuen­cia, al pro­gra­mar enla­ces de hiper­texto en un docu­mento digi­tal, mucho más que esta­ble­cer arqui­tec­tu­ras de la infor­ma­ción, se defi­nen con­tex­tos y con­tras­tes docu­men­ta­les y semánticos.

La hiper­tex­tua­li­dad con­vierte a los docu­men­tos digi­ta­les en mapas y a los usua­rios en nave­gan­tes. Cada enlace de hiper­texto es un des­tino por explo­rar, una invi­ta­ción a com­ple­tar un texto con una expe­rien­cia cog­ni­tiva más amplia y más rica, suge­rida por el autor pero acti­vada por el lector.

 

Apren­der y ense­ñar a escribir

En marzo de 1998, con motivo de un semi­na­rio pro­fe­sio­nal impar­tido en la Facul­tad de Comu­ni­ca­ción de la Uni­ver­si­dad de Nava­rra, tuve oca­sión de pre­gun­tarle a Richard Wal­ter, pres­ti­gioso pro­fe­sor de guión de fic­ción en UCLA, si real­mente era posi­ble ense­ñarle a los alum­nos a escri­bir. Wal­ter me res­pon­dió algo que nunca olvi­daré y que forma parte de mi modo de enten­der la misión de las ins­ti­tu­cio­nes educativas:

Lo que pode­mos hacer es crear un entorno en el que los alum­nos pue­dan come­ter erro­res de forma segura.

Para apren­der a escri­bir hay que leer mucho, escri­bir mucho y tener la for­tuna de con­tar con bue­nos edi­to­res que nos seña­len los erro­res y nos ayu­den a corre­gir­los. “Lo correcto es lo corre­gido”, solía repe­tir mi maes­tro Juan José García-Noblejas.

La ense­ñanza de la escri­tura hiper­tex­tual estuvo, hasta fina­les de los años noventa, atra­pada en los dis­cur­sos teó­ri­cos acerca del poten­cial del hiper­texto y de las dis­rup­cio­nes que intro­du­ci­ría entre auto­res y lec­to­res, tex­tos y sig­ni­fi­ca­dos, lec­tura y juego, narra­ción y sen­tido, y un largo etcé­tera que lle­vaba desde la pre­cur­sora obra de After­noon, a story de Michael Joyce hasta los tex­tos de George Landow.

Recién con la popu­la­ri­za­ción de los blogs gra­cias a Blog­ger, la teo­ría, la prác­tica, la ense­ñanza y el apren­di­zaje del hiper­texto cobra­rían una nueva dimen­sión en la medida en que docen­tes y alum­nos final­mente pudie­ron con­tar con una herra­mienta acce­si­ble, gra­tuita y dis­po­ni­ble en línea para la gene­ra­ción y lec­tura de hiper­tex­tos, de todos los géne­ros y en todas las lenguas.

Desde 2002, año en el que puse en mar­cha eCua­derno, uti­lizo de manera regu­lar los blogs como herra­mienta docente y como pla­ta­forma de apren­di­zaje para mis alum­nos en diver­sos cur­sos de grado y de pos­grado del ámbito dis­ci­pli­nar de la Comunicación.

Fruto de las expe­rien­cias desa­rro­lla­das durante los últi­mos nueve años, pro­pongo un sen­ci­llo decá­logo para docen­tes que quie­ran apro­ve­char los blogs como pla­ta­forma para la ense­ñanza y el apren­di­zaje de la escri­tura hipertextual.

 

Decá­logo para docentes

Una vez que se ha com­pren­dido que la red no es una ame­naza para la edu­ca­ción, y que los blogs no son sólo tec­no­lo­gía ni escri­tura auto­bio­grá­fica, sino fun­da­men­tal­mente pla­ta­for­mas de comu­ni­ca­ción pública, enton­ces llega la hora de incor­po­rar los blogs a las estra­te­gias y meto­do­lo­gías didácticas.

Diez pau­tas sen­ci­llas y prác­ti­cas para orien­tar la puesta en mar­cha de blogs de alumnos:

 

1. Ani­mar­les a explorar

Antes de poner en mar­cha un blog, es con­ve­niente que los alum­nos visi­ten una serie de blogs reco­men­da­dos por el docente, con una mínima pauta de aná­li­sis para detec­tar las carac­te­rís­ti­cas del medio: títu­los y des­crip­to­res, repre­sen­ta­ción de la iden­ti­dad de los auto­res, enfo­ques temá­ti­cos, fre­cuen­cia de actua­li­za­ción, estilo de escri­tura, uso de enla­ces y recur­sos mul­ti­me­dia, con­ver­sa­cio­nes en los comen­ta­rios y lista de blogs reco­men­da­dos (blo­groll).

Por otra parte, en lugar de con­du­cir la expe­rien­cia hacia una única herra­mienta, tam­bién es reco­men­da­ble que los estu­dian­tes ten­gan la oca­sión de pro­bar al menos dos pla­ta­for­mas dife­ren­tes (por ejem­plo, Blog­ger y Word­Press) para que pue­dan esco­ger la que más les entusiasme.

Explo­rar la blo­gos­fera con una pauta de nave­ga­ción y de aná­li­sis es un mag­ní­fico ejer­ci­cio de lec­tura hiper­tex­tual que faci­lita a los alum­nos el pro­ceso de fami­lia­ri­za­ción con la cul­tura y las con­ven­cio­nes de un medio que, como todos, tiene sus pro­pias reglas.

 

2. Per­mi­tir­les que esco­jan los temas

La gran ten­ta­ción del docente a la hora de imple­men­tar blogs de alum­nos en clase con­siste en obs­ti­narse en deter­mi­nar los temas acerca de los que deben escri­bir. Pre­ci­sa­mente una de las gran­des para­do­jas del uso de blogs en clase es que no hay nada más opuesto a la cul­tura del blog que la escri­tura por obligación.

En la medida en que el obje­tivo didác­tico tiene que ver con el apren­di­zaje de la lec­tura y de la escri­tura hiper­tex­tual, el enfo­que temá­tico de los blogs puede ser com­ple­ta­mente libre. Es pre­fe­ri­ble que los alum­nos escri­ban acerca de temas que les intere­sen (y, si es posi­ble, que les apa­sio­nen), ya que la pasión del autor acerca de un tema es el ingre­diente fun­da­men­tal de un buen blog.

Un sor­pren­dente y valioso efecto secun­da­rio de este ejer­ci­cio es que pone a los alum­nos ante la exi­gen­cia de defi­nir sus pro­pios intere­ses y, cuando la tarea de poner en mar­cha un blog se asume en gru­pos, tam­bién deben enfren­tarse a la nece­si­dad de argu­men­tar y de nego­ciar el enfo­que temá­tico del proyecto.

 

3. Ayu­dar­les con pau­tas y guías de estilo

La dife­ren­cia entre nave­gar e ir a la deriva radica no sólo en la des­treza del nave­gante, sino tam­bién en la pre­ci­sión de los ins­tru­men­tos de nave­ga­ción que uti­liza. Corres­ponde a los docen­tes la ela­bo­ra­ción de lis­ta­dos de sitios y recur­sos reco­men­da­dos, así como la orga­ni­za­ción del tra­bajo de los alum­nos mediante pau­tas y guías en línea que faci­li­ten a los estu­dian­tes la tarea de afron­tar el pro­ce­loso mar de la infor­ma­ción de una manera pro­gre­siva y dirigida.

El blog del docente es una mag­ní­fica herra­mienta para orien­tar de modo gra­dual la tarea de los alum­nos, así como para com­par­tir recur­sos, guías de tra­bajo, casos y ejemplos.

En la medida en que se van acu­mu­lando expe­rien­cias con el paso de las diver­sas pro­mo­cio­nes, la reco­pi­la­ción de los blogs y los pro­yec­tos de cur­sos ante­rio­res puede uti­li­zarse para esta­ble­cer el nivel mínimo acep­ta­ble y el marco de refe­ren­cia para el tra­bajo de cada nuevo curso.

 

4. Acos­tum­brar­les a res­pe­tar las fuentes

Cuando se rea­liza el esfuerzo de gene­rar de manera perió­dica con­te­nido de cali­dad para publi­car en el blog, se aprende a valo­rar el tra­bajo que supone la escri­tura pública y se des­cu­bre hasta qué punto cada blo­guer depende del con­te­nido publi­cado en otros sitios. Por más ori­gi­na­les que sean los temas que se abor­dan en cada post, siem­pre habrá otros auto­res que los hayan tra­tado con ante­rio­ri­dad. Los bus­ca­do­res ayu­dan a des­cu­brir que hay forma de docu­men­tar y de enri­que­cer cada his­to­ria publi­cada, imá­ge­nes ins­pi­ra­do­ras y vídeos ilustrativos.

Incluso cuando no se uti­liza direc­ta­mente la infor­ma­ción pro­du­cida por un ter­cero, muchas veces nos pone sobre la pista de un tema acerca del que habría que escribir.

Atri­buir y enla­zar a las fuen­tes de las que se han obte­nido y uti­li­zado refe­ren­cias, o sim­ple­mente a las que nos han lle­vado hasta un tema, es uno de los valo­res sobre los que se asienta la cul­tura bloguer.

 

5. Ense­ñar­les a usar enla­ces de hipertexto

A los alum­nos que comien­zan a fami­lia­ri­zarse con las herra­mien­tas de publi­ca­ción en la Web, por lo gene­ral no les surge de manera espon­tá­nea la dis­po­si­ción a incor­po­rar enla­ces en los tex­tos que escri­ben. Es más natu­ral escri­bir que escri­bir enlazando.

Una vez que los alum­nos hayan pre­pa­rado el borra­dor de su pri­me­ros posts hay que ayu­dar­les a des­cu­brir todas las pala­bras y fra­ses que podrían lle­var enla­ces de hiper­texto: nom­bres de per­so­nas, mar­cas, ins­ti­tu­cio­nes, noti­cias y medios de comu­ni­ca­ción, pelí­cu­las, ciu­da­des, etcé­tera. Este uso refe­ren­cial del hiper­texto es el nivel más básico de apro­xi­ma­ción a la cul­tura del enlace, que gra­dual­mente habrá que orien­tar hacia usos más semán­ti­cos, que enri­quez­can el sen­tido de lo escrito.

Comen­zar a enla­zar es tam­bién comen­zar a ser des­cu­bierto por los sitios enla­za­dos. Cada enlace es un aviso a un web­mas­ter de que su sitio ha sido des­cu­bierto y valo­rado por otros, y es tam­bién un pre­mio en la medida en que mejora el Page­Rank del sitio enla­zado. Ese aviso con­duce al web­mas­ter hacia el sitio ori­gen del enlace, y por esa razón es reco­men­da­ble que los blogs de los alum­nos, desde el comienzo, estén en con­di­cio­nes de reci­bir dig­na­mente a sus nue­vos visitantes.

 

6. Expli­car­les la cul­tura de la reciprocidad

Suelo afir­mar que “enlaza y serás enla­zado” es el pri­mer man­da­miento blo­guer, ya que resume la filo­so­fía de reci­pro­ci­dad que ha carac­te­ri­zado a todas las comu­ni­da­des de Internet.

Apli­car la reci­pro­ci­dad, con cri­te­rio, con­siste en devol­ver, cuando sea opor­tuno y natu­ral, los enla­ces y comen­ta­rios reci­bi­dos, la incor­po­ra­ción en blo­gro­lls de ter­ce­ros, la difu­sión viral del con­te­nido pro­pio en medios socia­les rea­li­zada por ter­ce­ros, etcétera.

En un entorno carac­te­ri­zado por la plu­ra­li­dad de pla­ta­for­mas de difu­sión de con­te­nido gene­rado por los usua­rios, la visi­bi­li­dad de los con­te­ni­dos pro­pios se con­vierte en una cues­tión estra­té­gica, razón por la cual todas las con­tri­bu­cio­nes a la visi­bi­li­dad mere­cen un reco­no­ci­miento. El enlace es la prin­ci­pal moneda de cam­bio en la eco­no­mía de la aten­ción ins­tau­rada por la Web.

 

7. Corre­gir­les en privado

Ya que tanto los con­te­ni­dos publi­ca­dos por los alum­nos, como los comen­ta­rios reci­bi­dos en cada his­to­ria, son comu­ni­ca­ción pública, es pre­fe­ri­ble que los docen­tes no uti­li­cen la fun­ción de los comen­ta­rios para corre­gir el tra­bajo de los alumnos.

Se trata, bási­ca­mente, de no poner a los alum­nos en evi­den­cia, y a la vez de ayu­dar­les a corre­gir sus erro­res. En tal sen­tido, es un buen recurso reco­ger y sis­te­ma­ti­zar los fallos detec­ta­dos y comen­tar­los en clase de manera gené­rica para que cada autor se apli­que lo que le corres­ponda (títu­los de blogs dema­siado lar­gos, des­crip­to­res impre­ci­sos, títu­los de posts sin valor semán­tico para los bus­ca­do­res, ausen­cia de enla­ces de hiper­texto, blo­gro­lls incom­ple­tos o inexis­ten­tes, inade­cuado con­traste de colo­res, uso de len­guaje SMS, abuso de sig­nos de excla­ma­ción, etcétera).

En otros casos más pun­tua­les, se pue­den apro­ve­char las sesio­nes prác­ti­cas de labo­ra­to­rio para hablar con los auto­res o gru­pos afec­ta­dos y expli­car­les la dife­ren­cia entre citar y pla­giar o la nece­si­dad de atri­buir y enla­zar la fuente de las imá­ge­nes o infor­ma­cio­nes que han utilizado.

 

8. Pre­miar­les en público

Los mejo­res posts y los mejo­res blogs de clase debe­rían tener algún reco­no­ci­miento público. Los pre­mios son un estí­mulo a la com­pe­ti­ti­vi­dad entre los gru­pos y a la auto­exi­gen­cia de los auto­res. Ade­más, los tra­ba­jos des­ta­ca­dos siem­pre son una exce­lente refe­ren­cia para las nue­vas pro­mo­cio­nes y even­tual­mente con­tri­bu­yen al mar­ke­ting y a la visi­bi­li­dad del pro­pio cen­tro académico.

La men­ción y el enlace de los mejo­res blogs de los alum­nos en el blog de apoyo didác­tico del docente es una forma sen­ci­lla de resol­ver el reco­no­ci­miento público de la excelencia.

 

9. Orien­tar­les acerca de las reper­cu­sio­nes de la visibilidad

Desde el comienzo del pro­ceso de defi­ni­ción y puesta en mar­cha de los blogs de clase, los alum­nos deben haber sido adver­ti­dos acerca del impacto y de las res­pon­sa­bi­li­da­des que con­lleva la comu­ni­ca­ción pública. Aun­que se trate de blogs de clase, los alum­nos deben com­pren­der que todo lo que publi­quen podrá ser leído por cual­quier usua­rio de la red, no sólo por los com­pa­ñe­ros de clase y docentes.

Ade­más, los alum­nos deben ser cons­cien­tes de la per­du­ra­bi­li­dad de los con­te­ni­dos en línea gra­cias a la fun­ción de los bus­ca­do­res. Hay que hacer­les ver que sus futu­ras pare­jas, emplea­do­res y fami­lia­res ten­drán acceso en el futuro a los con­te­ni­dos que publi­quen en el presente.

 

10. Impul­sar­les a man­te­ner los sitios actualizados

Los blogs de clase con­tri­bu­yen a la cons­truc­ción de la iden­ti­dad y de la repu­tación en línea de los alum­nos, y pue­den for­mar parte en el futuro de su por­fo­lio pro­fe­sio­nal para mejo­rar sus opcio­nes labo­ra­les. Por esta razón, y aun­que obje­ti­va­mente es un logro muy difí­cil para el docente, hay que pro­cu­rar que los alum­nos man­ten­gan actua­li­za­dos los blogs de clase una vez fina­li­zada la fase de evaluación.

 

El impacto de Twitter

Desde su puesta en mar­cha en 2006, la pla­ta­forma de micro­blog­ging Twit­ter y sus men­sa­jes de texto de hasta 140 carac­te­res, cons­ti­tu­yen un mag­ní­fico com­ple­mento de los blogs como herra­mien­tas de alfa­be­ti­za­ción digi­tal. Twit­ter ha cam­biado el eco­sis­tema de los blogs, y en gene­ral los medios socia­les se han con­ver­tido en un nuevo entorno, más com­plejo y diná­mico que la blo­gos­fera, para el ejer­ci­cio de la escri­tura en línea.

En lo que res­pecta a la escri­tura hiper­tex­tual, la gran con­tri­bu­ción de Twit­ter radica en la auto­ma­ti­za­ción de la gene­ra­ción de enla­ces de hiper­texto mediante el uso de los sím­bo­los arroba (@) y nume­ral (#). Ade­más del uso de direc­cio­nes URL (habi­tual­mente acor­ta­das para opti­mi­zar el limi­tado espa­cio dis­po­ni­ble en cada men­saje), la uti­li­za­ción de la arroba junto a un nom­bre de usua­rio, o del nume­ral junto a una pala­bra clave, les con­vier­ten en enla­ces de hiper­texto que con­du­cen, res­pec­ti­va­mente, al per­fil del usua­rio y a la con­ver­sa­ción en torno al hashtag.

La ges­tión de la hiper­tex­tua­li­dad en Twit­ter, así como el apren­di­zaje de la escri­tura breve y la lec­tura del ver­ti­gi­noso time­line, con­vier­ten a esta pla­ta­forma en una intere­sante y valiosa con­tra­parte de los blogs de clase para poten­ciar los pro­ce­sos de alfa­be­ti­za­ción digi­tal de los estudiantes.

 

Fuen­tes de Apoyo

Franco, Gui­llermo, Cómo escri­bir para la web, Knight Cen­ter for Jour­na­lism in the Ame­ri­cas, Aus­tin, 2008.

http://knightcenter.utexas.edu/como_web.php

Lan­dow, George P., Hiper­texto 3.0. La teo­ría crí­tica y los nue­vos medios en una época de glo­ba­li­za­ción, Pai­dós, Bar­ce­lona, 2009.

Orihuela, José Luis, La revo­lu­ción de los blogs, La Esfera de los Libros, Madrid, 2006.

__________, Mundo Twit­ter, Alienta, Bar­ce­lona, 2011.

__________ y María Luisa San­tos, “Los weblogs como herra­mienta edu­ca­tiva: expe­rien­cias con bitá­co­ras de alum­nos”, Qua­derns Digi­tals, Núm. 34, octu­bre 2004.

http://bit.ly/blogsalumnos

Paja­res Tosca, Susana, Lite­ra­tura digi­tal. El para­digma hiper­tex­tual, Ser­vi­cio de Publi­ca­cio­nes de la Uni­ver­si­dad de Extre­ma­dura, Cáce­res, 2004.

Rueda Ortiz, Rocío, Para una peda­go­gía del hiper­texto. Una teo­ría de la decons­truc­ción y la com­ple­ji­dad, Antrop­hos, Bar­ce­lona, 2007.

Sco­lari, Car­los, Hiper­me­dia­cio­nes. Ele­men­tos para una Teo­ría de la Comu­ni­ca­ción Digi­tal Inter­ac­tiva, Gedisa, Bar­ce­lona, 2008.

 

Doc­tor en Cien­cias de la Infor­ma­ción y pro­fe­sor en la Facul­tad de Comu­ni­ca­ción de la Uni­ver­si­dad de Nava­rra (Pam­plona, España). Cola­bo­ra­dor de ABC.es. Autor de Mundo Twit­ter (2011), La revo­lu­ción de los blogs (2006), y coau­tor de Blogs (2005), Comu­ni­car para crear valor (2004), entre otros libros.