La ética del cibermedio: El periodista y el usuario en los entornos digitales

  • Al ciber­ciu­da­dano no se le exige una ética, pero al ciber­pe­rio­dista por supuesto sí debe exigírsele.
  • Todos pode­mos reco­men­dar una medi­cina, pero no sere­mos doc­to­res. Todos pode­mos emi­tir infor­ma­ción en Inter­net, pero no será infor­ma­ción periodística.
  • Es nece­sa­rio ana­li­zar la ética en el ciber­pe­rio­dismo frente a ele­men­tos que, poten­cial­mente, cada vez esta­rán más desa­rro­lla­dos como la ins­tan­ta­nei­dad, la glo­ba­li­za­ción, la inter­ac­ti­vi­dad del usua­rio y la posi­bi­li­dad de que éste genere pro­duc­tos infor­ma­ti­vos para una empresa mediática.

Foto­gra­fía: “Young jour­na­lists look at how to report on the eco­no­mic cri­sis” por Euro­pean Par­lia­ment @ Flickr

Por Lizy Nava­rro Zamora

Publi­cado ori­gi­nal­mente en RMC 132

El número impre­ciso de miles de millo­nes de pági­nas web con infor­ma­ción de actua­li­dad –algu­nas de ellas cons­trui­das por empre­sas de pres­ti­gio perio­dís­tico, pero la mayo­ría con con­te­ni­dos impre­ci­sos–, nos invita a mirar en torno a un ele­mento fun­da­men­tal del perio­dismo, la ética del ciberperiodismo.

Como lo men­ciona Omar Raúl Mar­tí­nez en su texto Repen­sar el Perio­dismo:

La ética perio­dís­tica es el con­junto de valo­res o prin­ci­pios de actua­ción desea­bles que hace suyos un infor­ma­dor para encar­nar los obje­ti­vos que a su enten­der debiera cum­plir el perio­dismo que él valora y res­palda. [Tales valo­res] son el apego a la vera­ci­dad, la bús­queda de inde­pen­den­cia, la asun­ción de res­pon­sa­bi­li­dad, el com­pro­miso de inte­gri­dad pro­fe­sio­nal, y el afán de ser­vi­cio a la comu­ni­dad. 1

En el entorno de la ética perio­dís­tica  y des­pués de 18 años de ins­ta­la­ción de los pri­me­ros ciber­me­dios en la red Inter­net, nece­si­ta­mos con­ti­nuar con las refle­xio­nes sobre estos espa­cios en cons­truc­ción: la empresa del ciber­me­dio, el ciber­pe­rio­dista y el usuario.

Ubi­ca­re­mos a la ética de los ciber­me­dios como lo men­ciona el Con­junto de Guías Éti­cas para hacer Perio­dismo en la Web, publi­cado en la Knight Center:

Los recur­sos limi­ta­dos, la nove­dad de la publi­ca­ción online o la caren­cia de pro­to­co­los no pue­den lle­gar a ser una excusa para un tra­bajo de mala cali­dad y que cause daño. 2

Ade­más, los prin­ci­pios éti­cos deben apli­carse a tra­vés de todas las pla­ta­for­mas exis­ten­tes y a las que exis­ti­rán. El deber perio­dís­tico con­serva su esen­cia tanto en los espa­cios digi­ta­les como en los analógicos:

Cum­plir con el dere­cho a la infor­ma­ción de los ciu­da­da­nos y los hechos son sagra­dos y la opi­nio­nes son libres.

Habría que enfo­car la ética en los gran­des emi­so­res de los con­te­ni­dos: la empresa ciber­pe­rio­dís­tica, el ciber­pe­rio­dista, el perio­dista ciu­da­dano y  la inter­ac­ti­vi­dad del usuario.

La  ética  del siglo XXI se ha ubi­cado en acto­res y en dimen­sio­nes dis­tin­tas al perio­dismo en los medios analó­gi­cos, como la inter­ac­ti­vi­dad, la mun­dia­li­za­ción y las redes sociales.

 

En la empresa de los cibermedios

Den­tro del amplio campo de acto­res perio­dís­ti­cos, el ciber­me­dio reco­bra el mayor pro­ta­go­nismo por­que, final­mente, engloba a cien­tos de perio­dis­tas y a mi-llones de usua­rios: su actua­ción reper­cute en todos los ámbi­tos. En la ética de los ciber­me­dios se pre­sen­tan nue­vas dimen-siones que no se ubi­can en los medios analó­gi­cos. A con­ti­nua­ción deta­lla­re­mos algunas.

 

La con­fia­bi­li­dad

El ciber­me­dio man­tiene una con­fianza. La impor­tan­cia en los ciber­me­dios radica en el pres­ti­gio que tie­nen y en la cre­di­bi­li­dad que el usua­rio depo­sita en ellos. El ciber­nauta no puede con­sul­tar la tota­li­dad de pági­nas web, ni con­fiar en la vera­ci­dad de la infor­ma­ción que pro­por­cio­nan. Los medios de comu­ni­ca­ción ya cono­ci­dos son una fuente fide­digna y ética, más que el resto de las pági­nas. Toda­vía hoy en día no se puede creer en la inte­gri­dad de la infor­ma­ción si no es en los nom­bres de marca que han cons­truido un pres­ti­gio perio­dís­tico a tra­vés de la historia.

Para los aman­tes de la pre­ci­sión en la infor­ma­ción perio­dís­tica, los blogs y las redes socia­les no han sus­ti­tuido lo que el perio­dismo serio y experto hace. Tam­poco pode­mos con­fiar en los inte­gra­do­res de infor­ma­cio­nes en Inter­net por­que final­mente entran en el pro­ceso comu­ni­ca­tivo de inter­pre­ta­ción, resu­men y com­bi­na­ción, frente a los espa­cios perio­dís­ti­cos de origen.

Hay que tener mucho cui­dado de no con­ver­tirse en cóm­pli­ces de la pro­pa­ga­ción de rumo­res tan comu­nes en sitios de Inter­net como en redes socia­les. La clave del perio­dismo fue, es y será la veri­fi­ca­ción. Al ciber­ciu­da­dano que fre­cuen­te­mente con­funde su papel no se le exige tal exi­gen­cia, pero al ciber­pe­rio­dista por supuesto que sí. Aquí radica la vigen­cia de los ciber­pe­rio­dis­tas y la exi­gen­cia de su ética.

Es nece­sa­rio actua­li­zar la infor­ma­ción de manera cons­tante y con opor­tu­ni­dad perio­dís­tica para que se satis­faga el dere­cho a la infor­ma­ción del usua­rio. Actual­mente, las redes socia­les lo hacen, sin embargo es el ciber­me­dio el que debe dar el ele­mento de confiabilidad.

Mien­tras en otros espa­cios de Inter­net o en las redes socia­les no se hacen refle-xiones sig­ni­fi­ca­ti­vas, en los ciber­me­dios cons­tan­te­mente nos pre­gun­ta­mos si los siguien­tes son ele­men­tos para iden­ti­fi­car el perio­dismo ético: sus­tento o fines de la infor­ma­ción, daños posi­bles que se cau­sa­rían, veri­fi­ca­ción de las fuen­tes, y  con­tex­tua­li­za­ción apropiada.

Los ciber­me­dios tie­nen una mayor preo­cu­pa­ción por las reper­cu­sio­nes. Por ello en el Con­junto de Guías Éti­cas para Hacer Perio­dismo en la Web se indica que las deci­sio­nes sobre cuándo edi­tar son toma­das mejor junto a una escala de riesgo/beneficio que incluya con­si­de­ra­cio­nes tales como la natu­ra­leza de la infor­ma­ción, a la rela­tiva impor­tan­cia de la can­ti­dad  ver­sus  la cali­dad del mate­rial que va a ser publi­cado, la dis­po­ni­bi­li­dad de  recur­sos y la habi­li­dad, la expe­rien­cia y el his­to­rial de la per­sona que pro­duce el contenido.

Un medio analó­gico (prensa, radio y tele­vi­sión) tiene una cober­tura limi­tada, sobre todo los que son nacio­na­les y loca­les. Si no cum­plen con el dere­cho a la infor­ma­ción de los ciu­da­da­nos, si no res­pe­tan los prin­ci­pios de vera­ci­dad de los hechos, final­mente afec­ta­rán a un público loca­li­zado en un espa­cio geo­grá­fico limitado.

Sin embargo, los ciber­me­dios tie­nen otros espa­cios: lle­gan a todos los rin­co­nes del pla­neta. Las reper­cu­sio­nes de incum-plir con prin­ci­pios éti­cos se ven no sólo en una comu­ni­dad deter­mi­nada, sino en espa­cios glo­ba­les. Así como los ámbi­tos se amplían, tam­bién se mul­ti­pli­can las repercusiones.

En la actua­li­za­ción de los ciber­me­dios no se puede dotar a los nue­vos medios de vie­jos con­te­ni­dos y anti­guas for­mas de hacer perio­dismo. Resulta nece­sa­rio actua­li­zar la infor­ma­ción de manera cons­tante, inme­diata y con opor­tu­ni­dad perio­dís­tica.  Actual­mente, las redes socia­les lo hacen, pero es el ciber­me­dio el que debe­ría dar el ele­mento de con­fia­bi­li­dad. Si apa­rece en una red social no es con­fia­ble la infor­ma­ción. Si se pre­senta en un ciber­me­dio tiene toda nues­tra confianza.

 

La ins­tan­ta­nei­dad

En la ética de los ciber­me­dios tam­bién se pre­senta el pro­blema de la ins­tan­ta­nei­dad: las horas de cie­rre son con­ti­nuas y no existe el cie­rre defi­ni­tivo como se da en el medio impreso, la radio o la tele­vi­sión. En los medios desa­rro­lla­dos, cons­truc­to­res del nuevo len­guaje, el cie­rre lo dan las cir­cuns­tan­cias loca­les y glo­ba­les. No olvi­de­mos que la cons­truc­ción del ciber­pe­rio­dismo no es para el hora­rio del lugar físico en el cual se encuentra.

En ese sen­tido, el perio­dista debe pri­vi­le­giar la impor­tan­cia entre la cali­dad de la infor­ma­ción y la rapi­dez de su trans­mi­sión. Ello ejem­pli­fi­ca­ría la ética sub­ya­cente. Antes de emi­tir infor­ma­ción dudosa, el medio debe con­fir­mar  la vera­ci­dad de los hechos des­cri­tos, ape­lando a la máxima del perio­dismo: la vera­ci­dad. Los rit­mos infor­ma­ti­vos en la actua­li­dad son otros. La infor­ma­ción se difunde en tiempo real y es res­pon­sa­bi­li­dad del ciber­pe­rio­dista enviar repor­tes al ins­tante.  La inme­dia­tez con la cual se pre­sen­tan infor­ma­cio­nes ciber­pe­rio­dís­ti­cas pro­voca  vio­la­cio­nes a los dere­chos fun­da­men­ta­les de la pri­va­ci­dad de las per­so­nas al no tener tiempo para revi­sar cada uno de los ele­men­tos de pre­ci­sión. De acuerdo al Con­junto de Guías Éti­cas para Hacer Perio­dismo en la Web:

La velo­ci­dad es una ven­taja esen­cial del medio, pero no debe­ría com­pro­me­ter la exac­ti­tud, impar­cia­li­dad y otros valo­res perio­dís­ti­cos.3

No res­pe­tar dichos valo­res sería vio­lar prin­ci­pios éti­cos fun­da­men­ta­les del periodismo.

La famo­sí­sima tesis de El perro Guar­dián sigue siendo impor­tante como una forma de expre­sar el impacto que  tiene el ejer­ci­cio perio­dís­tico y los medios en el desa­rro­llo de una socie­dad. Es decir: dele­gar en los medios analó­gi­cos como en los ciber­me­dios la res­pon­sa­bi­li­dad de “cui­dar” las deman­das y pro­ble­mas de la sociedad.

 

El finan­cia­miento.

Otro de los pro-blemas que ha sur­gido para la ética del  ciber­pe­rio­dismo es el finan­cia­miento. Pocos han logrado cons­truir un ver­da­dero nego­cio. La cons­truc­ción de espa­cios publi­ci­ta­rios con las pro­pias carac­te­rís­ti­cas del ciber­pe­rio­dismo cons­ti­tuye un ele­mento de desa­rro­llo, junto con otros como la incor­po­ra­ción del pago por ser­vi­cios espe­cia­li­za­dos o el cobro por con­sulta al medio.

Pro­du­cir infor­ma­ción y publi­carla en Inter­net es muy cos­toso. De hecho aquí es donde se ubica el pro­blema ético: muchas empre­sas y perio­dis­tas están reci­biendo recur­sos de seg­men­tos polí­ti­cos para rea­li­zar sus tra­ba­jos lo cual, sin lugar a dudas, influye en los con­te­ni­dos. Esto limita la liber­tad. Hasta el momento, la publi­ci­dad no ha sido sufi­ciente para finan­ciar a ple­ni­tud a los medios digitales.

Sobre el nivel de espec­ta­cu­la­ri­dad, las noti­cias sobre gue­rras o cri­sis huma­ni­ta­rias inter­na­cio­na­les deben com­pe­tir por encon­trar un espa­cio en los medios con las infor­ma­cio­nes sobre deporte, cul­tura o polí­tica nacio­nal. La ética perio­dís­tica se deja a un lado al pri­vi­le­giarse el espec­táculo en que se ha con­ver­tido la infor­ma­ción mediática.

 

El ciber­pe­rio­dista

Aun cuando la ética en el ejer­ci­cio del ciber­pe­rio­dista depende par­cial­mente de la ética del pro­pio ciber­me­dio, las TIC’s han brin­dado otros espa­cios que han trans­for­mado las comu­ni­ca­cio­nes como son las redes socia­les. Aquí cabe una pre­gunta: ¿cuándo deja­mos de ser perio­dis­tas en el tra­bajo periodístico?

El tra­bajo del perio­dista es muy impor­tante en la nueva era comu­ni­ca­tiva: es el res­pon­sa­ble de jerar­qui­zar, orga­ni­zar y pre­sen­tar la infor­ma­ción que le interese a cada per­sona según sus necesidades.

Por ejem­plo, pode­mos recor­dar las pala­bras sobre los prin­ci­pios éti­cos del perio­dista en el Manual de Estilo Pro­ceso:

Los repor­te­ros de Pro­ceso man­ten­drán su com­pro­miso de ven­ti­lar las prác­ti­cas u omi­sio­nes que obs­ta­cu­li­cen o vio­len los prin­ci­pios de la demo­cra­cia, la jus­ti­cia, los dere­chos huma­nos y el estado de dere­cho….4

Para José Luis Mar­tí­nez Alber­tos, los perio­dis­tas deben tra­ba­jar la noti­cia ri-gurosamente veri­fi­cada, con­tex­tua­li­zar los hechos den­tro de un marco de refe­ren­cias actua­les, his­tó­ri­cas y de pro­yec­ción de futuro y dis­tin­guir entre hechos y opi­nio­nes para no enga­ñar, para ser hon­ra­dos y hones­tos res­pecto a los receptores.5

La cali­dad de la infor­ma­ción sólo puede venir res­pal­dada por pro­fe­sio­na­les del con­te­nido: los perio­dis­tas. Según Javier Díaz:

El perio­dista tiene que seguir siendo tam­bién en el ámbito digi­tal un gatekee-per, fil­tro de las infor­ma­cio­nes y rumo­res que se pro­du­cen, y advo­cate, man­te­ner una posi­ción clara y lim­pia res­pecto a los acon­te­ci­mien­tos de los que informa. 6

Sobre si a los perio­dis­tas se les debe per­mi­tir man­te­ner blogs per­so­na­les, el Con­junto de Guías Éti­cas para hacer Perio­dismo en la Web indica que los ciber­pe­rio­dis­tas miem­bros de las orga­ni­za­cio­nes perio­dís­ti­cas debe­rían reco­no­cer ese papel; es decir, la ideo­lo­gía del medio. Los perio­dis­tas pro­fe­sio­na­les no debe­rían escri­bir o comen­tar en otros blogs anó­ni­ma­mente o ser cons­cien­tes de admi­nis­trar sus espa­cios digi­ta­les en con­gruen­cia con la ética del cibermedio.

Los ele­men­tos del ciber­pe­rio­dista son la sin­ce­ri­dad y la con­cien­cia. Por ello deben recha­zar remu­ne­ra­ción ilí­cita ya sea directa o indi­rec­ta­mente, pro­mo­ver intere­ses al bien común y los dere­chos huma­nos, resis­tirse a las pre­sio­nes de todo poder, favo­re­cer el dere­cho a la infor­ma­ción de los ciu­da­da­nos, res­pe­tar a las per­so­nas, su vida pri­vada y dig­ni­dad. Todos estos son ele­men­tos fun­da­men­ta­les para la cons­truc­ción de la ética en el ciberperiodismo.

En estos espa­cios hay dos gran­des retos por enfren­tar: la ins­tan­ta­nei­dad de la infor­ma­ción que induce a pre­sen­tar la infor­ma­ción lo más rápido posi­ble, y la mun­dia­li­za­ción en donde el no ser ético reper­cute en un ámbito poten­cial­mente internacional.

En el año 2009 The Washing­ton Post ela­boró una guía para sus perio­dis­tas sobre el uso en las redes socia­les. Los más impor­tan­tes pun­tos que refiere son los siguientes:

  • Al uti­li­zar estas redes, nada de lo que se hace debe poner en duda la impar­cia­li­dad de las noti­cias. Nunca se deben aban­do­nar las direc­tri­ces que rigen la sepa­ra­ción de la infor­ma­ción y de la opi­nión, la impor­tan­cia de la reali­dad y la obje­ti­vi­dad, el uso apro­piado del len­guaje y el tono, y otros sellos dis­tin­ti­vos de la marca del periodismo.
  • Los perio­dis­tas del Post deben abs­te­nerse de escri­bir, tui­tear o postear cual­quier cosa que pueda ser per­ci­bida como un reflejo de polí­ti­cas, pre­jui­cios racia­les, sexis­tas, reli­gio­sos o de otro tipo o favo­ri­tis­mos que podrían uti­li­zarse para dañar la cre­di­bi­li­dad periodística.7

Recor­de­mos aquí el jura­mento de la escuela más anti­gua de for­ma­ción perio­dís­tica en México, la Escuela de Perio­dismo Car­los Sep­tién García:

Estoy cons­ciente de que el perio­dismo, como forma social de la ver­dad, no se explica más que en su dimen­sión de hacer cada día más libres a los hom­bres. Entiendo mi res­pon­sa­bi­li­dad ante este hecho, pues de no emplear la ver­dad en bene­fi­cio de la liber­tad social, me estaré haciendo cóm­plice, en con­se­cuen­cia, de quie­nes se empe­ñan en mani­pu­lar los hechos para escla­vi­zar al hom­bre. 8

Esta es, en esen­cial, la impor­tan­cia del periodista.

 

Cibe­ru­sua­rio

Es un actor esen­cial en rela­ción con la ética en los ciber­me­dios. Los medios analó­gi­cos no tie­nen este pro­blema, pues para ellos el recep­tor no tiene reper­cu­sión. El cibe­ru­sua­rio no espera a enviar una carta por correo por­que el con­tacto es mucho más directo: puede argu­men­tar o refor­zar las ideas de manera ins­tan­tá­nea. De hecho, en este momento, el ciber-usuario tiene la posi­bi­li­dad de enviar una infor­ma­ción al medio en donde indi­que los erro­res come­ti­dos en un cibergénero.

Dos son las gran­des par­ti­ci­pa­cio­nes que el usua­rio puede tener:

l A tra­vés de los espa­cios espe­cí­fi­cos de cola­bo­ra­ción para la audien­cia que ofre­cen los ciber­me­dios. Cons­ti­tu­yen una forma de abrir el queha­cer perio­dís­tico a per­so­nas que no cono­cen los prin­ci­pios deon­to­ló­gi­cos y bási­cos del ciberperiodismo.

l Por medio de la inter­ac­ti­vi­dad pre­sen­tada sin ante­po­ner el dere­cho a la vera­ci­dad y a la pri­va­ci­dad de terceros.

Los usua­rios  de los ciber­me­dios que par­ti­ci­pan en pro­pues­tas de con­te­nido no tie­nen la for­ma­ción para deter­mi­nar prin­ci­pios éti­cos como vera­ci­dad, com­pro­ba­ción de las fuen­tes, ubi­ca­ción de los hechos de acuerdo con la agenda set­ting, es decir: prin­ci­pios éti­cos sig­ni­fi­ca­ti­vos que un ciber­pe­rio­dista debe con­si­de­rar en la cons­truc­ción de las informaciones.

Un ejem­plo de ello son las redes socia-les ante las situa­cio­nes de inse­gu­ri­dad que vive México. Estas redes socia­les están abier­tas a toda la pobla­ción, pero final­mente se han situado en  polos opues­tos de com­por­ta­miento ético: su uti­li­za­ción  para infor­mar de manera cierta lo que sucede por­que alguien lo está pre­sen­ciando; o para infor­mar de lo que se cree  y, aun­que los usua­rios lo hacen con un prin­ci­pio de nobleza, pro­vo­can el famoso rumor  que jamás será fuente perio­dís­tica; como con­se­cuen­cia de tal uso tene­mos psi­co­sis colec­ti­vas fun­da­men­ta­das en espe­cu­la­cio­nes. En una ter­cera posi­bi­li­dad está el empleo de las redes socia­les con la clara inten­ción de pro­vo­car desor­ga­ni­za­ción social.

Al ciber­ciu­da­dano que fre­cuen­te­mente con­funde su papel no se le exige una ética, pero al ciber­pe­rio­dista por supuesto sí debe exi­gír­sele. Todos pode­mos reco­men­dar una medi­cina, pero no sere­mos doc­to­res. Todos pode­mos emi­tir infor­ma­ción en Inter­net, pero no será infor­ma­ción periodística.

El ser humano no dis­pone del tiempo ni de la for­ma­ción sufi­ciente para inter­pre­tar la infor­ma­ción. No pode­mos hacerlo todo por­que enton­ces tam­bién pode­mos caer.  De hecho ya esta­mos en esa reali­dad: en una mani­pu­la­ción por la sobre­sa­tu­ra­ción de con­te­ni­dos en la red.

Tene­mos a los ciu­da­da­nos repor­te­ros o blog­gers: nue­vas voces que encuen­tran espa­cios dónde infor­mar. Su gran ven­taja es que tie­nen gran ima­gi­na­ción, entu­siasmo; sin embargo su incon­ve­niente es que tie­nen pocos recur­sos, no dis­po­nen de cono­ci­mien­tos ni de ele­men­tos éti­cos para la cons­truc­ción informativa.

Tras un aná­li­sis de la inter­ac­ti­vi­dad de los usua­rios del ciber­me­dio mexi­cano El Uni­ver­sal, pode­mos adver­tir con­te­ni­dos en los cua­les no se cum­plen los prin­ci­pios que pro­pone el ciber­me­dio al publi­car difa­ma­cio­nes, aco­sos, vio­la­cio­nes a cier­tos dere­chos de los demás usua­rios, pala­bras alti­so­nan­tes, gro­se­rías, erro­res orto­grá­fi­cos, inco­rrec­cio­nes de redac­ción, etcétera.

Es nece­sa­rio con­ti­nuar con la dis­cu­sión y el aná­li­sis de la ética en el ciberperio-dismo frente a ele­men­tos que, potencial-mente, cada vez esta­rán más desa­rro­lla­dos como es la ins­tan­ta­nei­dad, la glo­ba­li­za­ción, la inter­ac­ti­vi­dad del usua­rio y la posi­bi­li­dad de que éste genere pro­duc­tos infor­ma­ti­vos para una empresa mediática.

Final­mente sólo en los espa­cios ciber­pe­rio­dís­ti­cos pode­mos con­fiar en una cierta ética de la infor­ma­ción. Segui­re­mos en este Obser­va­to­rio Digi­tal. 9

 

Notas

1) Mar­tí­nez, Omar. Repen­sar el Perio­dismo, p. 105.

2) Con­junto de Guías Éti­cas para Hacer Perio­dismo en la Web, p.10.

3) Ibi­dem, pág. 27.

4) Manual de Estilo Pro­ceso, p.15.

5) Mar­tí­nez Albe­tos, José Luis. El Ocaso del Perio­dismo, p. 59.

6) Díaz, Javier y Meso Ayerdi, Koldo. Perio­dismo en Inter­net, p.245.

7) Guía para el uso de las redes socia­les, 2009, http://www.washingtonpost.com/.

8) Jura­mente de los Licen­ciado en Perio­dismo de la Escuela de Perio­dismo Car­los Sep­tién García.

9) Apo­yado por el Fondo de Apoyo a la Inves­ti­ga­ción de la Uni­ver­si­dad Autó­noma de San Luis Potosí (FAI-UASLP).

 

Biblio­gra­fía

Con­junto de Guías Éti­cas para Hacer Perio­dismo en la Web. Ed. Knight Cen­ter, Esta­dos Uni­dos, 2011, pp. 51.

Díaz, Javier y Meso Ayerdi, Koldo. Perio­dismo en Inter­net. Ser­vi­cio Edi­to­rial de la Uni­ver­si­dad del País Vasco, Bil­bao, 1999, pp. 120.

El País: Libro de Estilo. Ed. El País, España, 1990, pp. 523.

Manual de Estilo Pro­ceso. Ed. Gri­jalbo, 2009, México, pp.196.

Mar­tí­nez Albe­tos, José Luis. El Ocaso del Perio­dismo. Ed. CIMS, España, 1997, p. 339.

Nava­rro Zamora, Lizy. Ele­men­tos de Ciber­pe­rio­dismo. Ed. Fun­da­ción Manuél Buen­día, 2012, pp. 209.

Mar­tí­nez, Omar Raúl. Repen­sar el Perio­dismo. Ed. Uni­ver­si­dad Autó­noma Metro­po­li­tana, México, 2011, pp 151.

Tabla

Espa­cios donde inter­viene la ética del usuario

INTERVENCIÓN

DESCRIPCIÓN

Reporte ciu­da­dano Envío de infor­ma­ción que el usua­rio con­si­dera importante
Comen­ta­rios A tra­vés de un for­mu­la­rio, de un correo electrónico
Entre­vis­tas on line Posi­bi­li­dad de que sea el usua­rio quien pre­sente las preguntas.
Foros o debates El usua­rio comenta o dis­cute sobre los dife­ren­tes temas socia­les que aque­jan a la sociedad.
Chat Comu­ni­ca­ción directa con los ciberperiodistas.
Vota­cio­nes, encuestas Los usua­rios expre­san sus con­si­de­ra­cio­nes en torno a un tema específico.
Diseño del cibermedio: El usua­rio escoge la pre­sen­ta­ción de la por­tada de acuerdo con sus intereses.
Valo­rar Sig­ni­fica votar a favor de una infor­ma­ción u opi­nión periodística.
Rec­ti­fi­ca­cio­nes Indi­car algún error orto­grá­fico, rec­ti­fi­car la infor­ma­ción del artículo, com­ple­tar la infor­ma­ción del artículo, opi­nar, otros.

Doc­tora en Comu­ni­ca­ción por la Uni­ver­si­dad Com­plu­tense de Madrid. Pro­fe­sora e inves­ti­ga­dora de la Uni­ver­si­dad Autó­noma de San Luis Potosí.