RMC es una publicación del Departamento de Ciencias de la Comunicación - Universidad Autónoma Metropolitana, Unidad Cuajimalpa

La ética del periodismo en la sociedad del conocimiento

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Entre la crisis de legitimidad y sostenibilidad

Existe una disyuntiva entre la ética y el periodismo en una sociedad global. En esta, la tecnología y la cultura del mercado estructural (valgo por lo que tengo), han generado una crisis en el periodismo mundial: cierre de medios de comunicación ya sea por inviabilidad económica, represión política, masificación de información a través de prosumidores (productores y consumidores), que no poseen la formación y la ética para realizar sus entrevistas, reportajes o videos.

La escencia del periodismo como fuente de denuncia sigue siendo su fuente de legitimidad - Foto: Presidencia / Cuartoscuro

Por José Antonio Piña Arenas

En la actualidad son muchos los desafíos del periodismo. La educación de masas ha convertido el periodismo en una actividad principalmente para el entretenimiento y lo banal. Turke, Lipovetsky y Bauman establecen que estamos en la sociedad de las sensaciones y el imperio de lo efímero, en donde lo importante para la sociedad y ciudadanía es el entretenimiento, o la exaltación de los bienes y las cosas; el querer tener y no el querer ser, aunado al exacerbado corporativismo que ha convertido a la información en una mercancía.

La globalización y la interdependencia entre las nuevas plataformas tecnológicas se están convirtiendo en los nuevos paradigmas éticos de los medios de comunicación desde los escritos hasta los electrónicos o los cibernéticos. El censor del clic o número de visitantes, es ya un factor para la sobrevivencia o cancelación de medios informativos.

El otro gran censor es la credibilidad de los medios. Cada vez más se cuestiona a los medios, principalmente escritos, que han perdido el gran papel de factor o garantes de la democracia o simplemente del bienestar de la comunidad; darle la voz a los que no la tienen y convertirse en un contrapeso de los poderes institucionales o facticos. Se ha dejado atrás la realidad de que los propios medios de comunicación se han convertido en promotores de políticos, empresarios, deportistas, artistas o cualquier otra persona que destaca por la gran acumulación de dinero o poder.

El llamado cuarto poder se mimetizó para enquistarse en el sistema, olvidado sus esencia, la de informar para dar elementos que permitan a la población elegir de mejor manera o formarse una opinión más allegada a la verdad.

La ética o deontología de los periodistas se debate entre la posibilidad de la sobrevivencia; y la información entre la sustentabilidad y la verdad sin importar quien o quienes son los perjudicados, los 9 principios de Kovac y Rosenstiel (Los elementos del periodismo, 2003) tienen plena vigencia:

1.- La primera obligación del periodismo es la verdad.

2.- Debe lealtad ante todo al ciudadano.

3.-Su esencia es la disciplina de la verificación.

4.- Debe mantener su independencia con respecto a aquéllos de quienes informa.

5.- Debe ejercer un control independiente del poder.

6.- Debe ofrecer un foro público para la crítica y el comentario.

7.- Debe esforzarse por que el significante sea sugerente y relevante (que lo importante trascienda).

8.- Las noticias deben ser exhaustivas y proporcionadas.

9.- Debe respetarse la conciencia individual de sus profesionales.

Para la dinámica del siglo XXI y para la ética de los propios periodistas

La sociedad actual efectivamente esta teledirigida como afirma Sartori. Los medios electrónicos se convirtieron en el referente directo de la sociedad, que ya no se cuestiona, investiga ni pregunta: todo lo quiere digerido, simple a golpe de un vistazo o de una escucha.

Todo ello ha consolidado una indiferencia de la sociedad, que ya no trata de informarse y formarse una opinión haciendo un contraste de la propia información. Y los  periodistas han contribuido a este desinterés, resaltando y adulando las vanidades de los nuevos personajes públicos.

El cierre de periódicos, revistas o medios de información por falta de viabilidad económica o el bajo salario de los reporteros son factores determinantes para que los principios éticos se hagan a un lado y la simple sobrevivencia sea la motivación final del actuar del informador.

Sin embargo el origen y la esencia del periodismo como fuente de denuncia, de contrapeso social, político y económico sigue siendo la fuente de su legitimidad en la comunidad. La especialización es sin duda el elemento que permitirá reposicionar al periodismo y su economía.

La economía de la información debe convertirse en información que permita su viabilidad  económica. Sin menoscabo de su función social, la democratización de los medios debe convertirse en el justo medio de los medios, la masificación de éstos conlleva una falta de ética, ya que lo importante no es la información sino la prontitud con que se dan a conocer los hechos sin importar la verificación de ellos e inclusive la primicia se ha confundido con un valor ético, violando con frecuencia derechos humanos de la ciudadanía.

El nuevo paradigma de la comunicación está entre un periodismo de calidad, verificación, que tenga denuncia y sirva a la sociedad para el mejor desempeño de los servidores públicos u hombres de poder; y la solvencia económica derivada de ese mismo reconocimiento social. El periodismo social como fuente de recursos, pero a la vez como legitimación de su propio quehacer cotidiano, nivelará el desbalance entre el periodismo escrito y el de los medios electrónicos.

Los desmedidos salarios de los periodistas, comentaristas, opinólogos o justificólogos del sistema, además de ser anti éticos, provocan un marginación muy semejante a cómo lo es entre el ciudadano común y los políticos. Una brecha no solo económica sino educacional, en donde lo único que importa son las vanidades del ser humano y no la trascendencia histórica de un buen reportaje, denuncia o investigación que sirva al común de la sociedad.

La colegiación o la asociación de los periodistas son imprescindibles como eslabón para ganar esta gran batalla entre la desinformación, la manipulación, y un periodismo de verificación de exponer la verdad y de proximidad con las personas

Tiene que haber una nueva ola de periodistas intelectuales que reformen el periodismo para recuperar su esencia, más como García Márquez, Octavio Paz,  Kapuszinsky, Monsiváis, los históricos, y los Villamil y otros recientes que están dando la batalla.

Y que estos periodistas mantengan viva esta ética y esencia de la función social de la información, de la democracia participativa y del bienestar económico de los ciudadanos.

De esta manera recuperarán el sentido ético del trabajo, su legitimidad y también su sustentabilidad e inclusive mejorando su retribución económica.

Referencias

Bauman, Z. (2005). Amor Liquido: Acerca De La Fragilidad De Los Vinculos Humanos, s.l. Fondo de Cultura Económica

Kovac, B., & Rosenstiel, T. (2003). Los elementos del periodismo. México: Aguilar.

Lipovetsky, G. (2006) El imperio de lo efímero. La moda y su destino en las sociedades modernas, Anagrama.

Turke, C. (1995) “La sociedad de la sensación”. En Revista Humboldt N 15, Año 37.

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