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La nostalgia de Jacobo Zabludovsky

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  • Confidencias de periodista
  • El ex conductor de “24 horas” suele narrar anécdotas en sus espacios periodísticos.
  • “Sin proponérselo, quizá, pero muy oportunamente narra con cierta frecuencia en su programa cotidiano de radio chispeantes sucesos que forman parte del baúl de sus recuerdos, la mayoría enlazados a su larga trayectoria profesional de periodista”, dice Esquivel.
Fotografía: "Mario Delgado con Jacobo Zabludovsky" por Mario Delgado @ Flickr

Fotografía: “Mario Delgado con Jacobo Zabludovsky” por Mario Delgado @ Flickr

Por José Luis Esquivel Hernández

Jacobo Zabludovsky toca de cuando en cuando el timbre de la nostalgia y ésta se convierte en influjo e inspiración para platicar anécdotas encendidas o para recordar vivencias que son tema central de sus “Memorias“, un libro que ha prometido publicar muy pronto.

Sin proponérselo, quizá, pero muy oportunamente narra con cierta frecuencia en su programa cotidiano de radio chispeantes sucesos que forman parte del baúl de sus recuerdos, la mayoría enlazados a su larga trayectoria profesional de periodista, principalmente en Televisa, donde dio vida por casi 30 años al noticiero “24 Horas”.

Por ejemplo, Jacobo -gran aficionado a la tauromaquia- no deja de rememorar los “Jueves Taurinos” en dicho noticiero televisivo por el sabor que le ponía a sus reportajes de cuatro minutos “el joven Murrieta”, es decir Heriberto Murrieta, con quien continúa una franca amistad.

“El lunes 21 de enero nos reunimos con Heriberto Murrieta a analizar un compendio que hizo en video de los mejores ‘Jueves Taurinos’ de aquella época, y la verdad es que disfrutamos mucho las escenas y entrevistas que son un antología para la historia”, comenta emocionado Zabludovsky.

Y para dejar pruebas de su conocimiento de la fiesta brava nos remite a los lejanos años en que visitaba en Tlaxcala la hacienda “Piedras Negras”, que luego heredó su amigo Raúl González, y desgrana sus charlas con tantos expertos en la materia y amantes de la cría de ganado que aportaban los mejores ejemplares en las plazas de toros.

“Cómo olvidar a mis cuates Mario Chávez, un fino sastre, y a Manuel Luna, con quienes llegaba a esa hacienda ‘Piedras Negras’ a ver con qué amor se dedicaban a su tarea sus dueños y los que ahí trabajaban”, suelta Jacobo de su ronco pecho cada frase muy bien subrayada para dar paso enseguida al cúmulo de detalles alrededor de tal hecho.

Lo mismo hace en su columna semanal, “Bucareli”, cada lunes, en el diario El Universal de la ciudad de México, pero resultan más espontáneas las pinceladas con que adorna sus historias en el programa “De una a tres” en Radio Centro porque éstas son el resultado de la nostalgia con que evoca sus tiempos idos.

Por ejemplo, es conmovedor -por inesperado- el recuerdo que hizo de Luis Barajas, un compañero de estudios con quien en 1943 compartió clases en la Escuela Nacional Preparatoria de San Idelfonso y en la Facultad de Derecho.

“Era ciego” -rememora el gran periodista de origen judío . “Era ciego pero muy decidido a terminar la carrera de abogado, y Luis Barajas se tituló junto con los amigos que siempre admiramos su vocación y esfuerzo, como Flavio Romero de Velasco, quien le leía los libros para que aprendiera las lecciones y presentara exámenes con muy buenos resultados”.

Y de Flavio Romero de Velasco, el gran Jacobo hace apuntes al por mayor porque al paso del tiempo llegó a ser Gobernador de Jalisco sin olvidarse nunca de sus orígenes, y asiste de vez en vez a las reuniones que organiza su generación, la última de ellas el 25 de noviembre de 2012.

“Ahora asistimos solamente seis colegas pero sumamos 13 con la presencia de algunos familiares como mi esposa Sarita que me acompaña siempre porque disfruta mucho las pláticas de los amigos”, expresa Jacobo.

“En 1945 que entramos a la escuela de Leyes nos llamó la atención el cariño que le ponía a sus estudio Luis Barajas y, como he dicho, a pesar de ser ciego fue un gran abogado defensor de los presos pobres”, concluye Zabludovsy envuelto en la nostalgia que tanto bien le hace a la hora de entretener a su público radioescucha alternando anécdotas con primicias y entrevistas en su segmento noticioso.

Oh nostalgia, al paso de los años ¡cuántos recuerdos fluyen en tu nombre!…

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