Elecciones 2013: Violencia, negocio y democracia

  • Los primeros comicios en la era de Enrique Peña Nieto están marcados por la inequidad, la violencia y el negocio.
  • Carlos Marín calificó las elecciones como “las más violentas en 60 años”.
Foto: "Eventos en las Col. Las Cumbres y La Laguna" por Pepe Elías Leal @ Flickr

Foto: «Eventos en las Col. Las Cumbres y La Laguna» por Pepe Elías Leal @ Flickr

Por Jorge Meléndez Preciado

Los primeros comicios en la era de Enrique Peña Nieto están marcados por la inequidad, la violencia y el negocio por encima de todo. Algo  dicho por comentaristas ubicados como oficialistas,  ni siquiera por  los considerados enemigos  del gobierno.

Carlos Marín (Milenio, 5 de julio), por ejemplo, calificó las elecciones del 7 de julio de este 2013 como “las más violentas en 60 años”.

Hasta antes de la jornada del 7 de julio hubo 473 denuncias de muy diverso tipo y casi una decena de atentados. Y hasta el momento hay 12 fallecidos.

Hay dos gobernadores, aparte de los priistas, que han sido acusados por “invertir” e intervenir para ganar tanto la gubernatura como una de las alcaldías más importantes en juego. En el primer caso José Guadalupe Osuna quiere la continuidad del panismo que desde 1988 ha logrado gobernar Baja California, mientras que en el municipio de Puebla, Rafael Moreno Valle, hizo que Antonio Galy se impusiera al tricolor Enrique Agüera para que no cambie de partido y manos esa localidad con el objeto de que siga adelante el proyecto del mencionado Rafael para intentar ser abanderado en la elección presidencial del 2018.

Pero ya sabemos que los mandatarios priistas insisten en comportarse como en el viejo partidazo, o sea, utilizando todo para imponer a los legisladores, incluso de partidos adversarios pero muy cercanos  poder local, con el fin de que no obstaculicen sus negocios, alianzas con el centro y la incorporación de familiares a la buena vida de la que ya han dado mal ejemplo muchos otros juniors.

César Duarte en Chihuahua y Javier Duarte en Veracruz son ejemplos paradigmáticos.

Pero hay otro asunto nada menor en nuestra democracia que ya no sabemos si cojea o realmente se arrastra cada ocasión que se ponen en acción las campañas, no hablamos de la ausencia de propuestas, la llamada espotizaciòn y  el trapecismo que es algo común.

Ahora nos enteramos por el especialista Jorge Alcocer y el investigador Alberto Consejo (Reforma, 2 de julio) que se cumplen 25 años de la famosa caída del sistema, donde el hoy petista, Manuel Bartlett, era secretario de Gobernación. Seis años después, dicen los estudiosos, Jorge Carpizo puso en acción el Programa de Resultados Electorales Preliminares (PREP). Desde entonces, dicho proyecto ha dado conteos aparentemente impecables,  aunque algunos de los presidentes  del IFE, como Luis Carlos Ugalde y Leonardo Valdés, dieron cifras parciales con el objeto de apuntalar a los que iban adelante en la contienda,  en lugar de esperar que finalizara el conteo total  y poder tener un veredicto   claro e inapelable.

Pero también, Alcocer y Consejo nos ilustran que en varios lugares los cómputos mencionados lo hacen universidades e institutos sin fines de lucro. Pero en muchos pagan a empresas privadas que cobran bastantes millones por sus servicios. Algunos ejemplos, en Durango erogarán 9 millones de pesos para dicho objetivo; en Baja California, 5; en Aguascalientes, dos; en Oaxaca-supuestamente de izquierda-,13; en Sinaloa, 7.5; en Puebla- donde no hay elección a gobernador-,16, y en Veracruz, 22. Todo en millones de pesos.

Tlaxcala y Tamaulipas están peor, ya que no dan información al respecto; la opacidad  como fórmula para el  autoritarismo y la  corrupción.

Por esos datos nos damos cuenta  de los negocios en  un proceso que se exalta como el ejemplo ciudadano. Lo que es falso a todas luces por el lucro existente.

Al saber que se cayó el PREP en Baja California, donde hubo elección para gobernador, luego que los primeros datos donde la alianza PAN-PRD iba adelante, dicho ejercicio quedó en entredicho, como ha ocurrido con otros ejemplos de aparente democracia.

Algo novedoso ahora fue la aparición de varios animales que llamaron más la atención que cualquier abanderado. En especial el Gato Morris, que fue creado por Diego Cruz y Sergio Chamorro y compite por Xalapa, Veracruz. El felino atrajo las miradas de miles en diversas partes de la República. Había, por supuesto, ciertos antecedentes internacionales al respecto.

Lo mismo en Italia, donde Bepe Grillo fue un éxito, que en Brasil, en el cual un payaso atrajo los sufragios amplios de montones que estaban hasta la madre de los políticos. Quizás en este último caso, lo que ahora ocurre en la patria de Dilma se hubiera previsto de leerse bien lo que ocurrió en elecciones pasadas. Pero vemos que los grillos tienen, siempre, reflejos lentos y torpes.

Y como apunta muy bien Juan Villoro (Reforma, 5 de julio), hay otros ejemplos de animales: el Burro Chon en Ciudad Juárez; la gallina Tina en Tepic, Nayarit; la gata Naya en Puebla y el perro Titán en Oaxaca.

El caricaturista Rocha (La Jornada, 8 de julio),  describe muy bien lo acontecido poco   en un cartón, las pasadas elecciones estuvieron significadas por el desencanto, la violencia, la apatía y el mapachismo. Amén que sobresalió la animalalia.

jamelendez44@gmail.com

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