RMC es una publicación del Departamento de Ciencias de la Comunicación - Universidad Autónoma Metropolitana, Unidad Cuajimalpa

La sociedad de la ignorancia y el capitalismo que avasalla

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Entrevista a Manuel Pérez Rocha

Al experto en temas educativos Manuel Pérez Rocha de plano le disgustan desde la denominación misma hasta los contenidos que implicaría una sociedad del conocimiento. Le parece que hay una “patraña”, tras la cual se esconde el verdadero rostro de lo que las sociedades y el mundo están viviendo:

“Yo creo que lo que predomina en este momento son los intereses del capitalismo. Vivimos en una sociedad capitalista, en donde lo que domina es el capital financiero”.

Para Manuel Pérez Rocha la sociedad del conocimiento es una “patraña manejada por organismos internacionales” - Foto: Sashenka Gutierrez / Cuartoscuro

Por José Reveles

Ese capital, “netamente especulativo y avasallador”, promueve la información y el conocimiento en la medida en que le son útiles. Entonces, visto así, no es el conocimiento el que está dominando.

Y no es un capitalismo tradicional industrial o agrario, que de alguna manera ha impulsado la producción de bienes y servicios, sino que es un capital financiero que “destruye, extrae, le chupa a esos capitalismos el valor que se produce y lo mete precisamente en un circuito de especulación en donde todo se distorsiona”.

Esa es la sociedad que estamos viviendo, reitera el maestro Manuel Pérez Rocha, ingeniero de profesión, pero cercano a los temas educativos hace décadas, desde antes de la fundación del Colegio de Ciencias y Humanidades a principios de los setenta. El entrevistado fue creador y primer rector de la Universidad Autónoma de la Ciudad de México (UACM). Que ese capitalismo pueda hacer uso del conocimiento, y más que del conocimiento de la información, es indudable. Pero el dominio no es del conocimiento sino del capital. “Y el capital, en la medida en que le es útil la información y el conocimiento, los promueve; y si no, no. Entonces el dominante no es el conocimiento. Es una imagen muy falsa hablar de una sociedad del conocimiento”.

Entonces se supone que el capitalismo podría instrumentalizar a la propia educación, si así le conviene.

“Claro, por supuesto. Y la cuestión está en que le conviene de un modo peculiar. Es totalmente falso que el capitalismo impulse el desarrollo del conocimiento para toda la población y que lo esté inculcando. En la realidad, para la mayor parte de la población la manera como opera el capitalismo actual se traduce en un empobrecimiento del trabajo, en una descalificación del trabajo. Aún empleos que antes se consideraban con un nivel técnico, como sería la terminal de una computadora, hoy en día los puede hacer hasta una empleada de supermercado que inclusive podría ser casi analfabeta. Lo único que hace es pasar el producto enfrente del lector de barras y extenderle al cliente el recibo con la suma de todo lo que ha comprado. Es lo que dijo la máquina”.

-En definitiva, no estás adherido a esa noción y a la teoría de que estamos viviendo en plena sociedad del conocimiento…

“Para mí es una patraña manejada por muchos organismos internacionales. Inclusive la misma UNESCO (Organización de las Naciones Unidas para la Educación y la Cultura) habla con frecuencia de esa sociedad del conocimiento. Yo reitero que lo que predomina en esta sociedad son los intereses del capitalismo. Y así seguiremos por muchos años. No se desarrolla el conocimiento en virtud de una dinámica propia, como algunos consideran, sino que el conocimiento se desarrolla en función del apoyo, el impulso que le dan los intereses del capital.

“Yo diría, más bien, que vivimos en una sociedad de creciente ignorancia: una ignorancia sobre las cuestiones esenciales. Tenemos mucho conocimiento acerca del sistema solar, de los planetas, etcétera, pero hay un desconocimiento profundo acerca de cuestiones fundamentales, como el aprovechamiento o el uso racional de los recursos de la naturaleza. Se siguen desperdiciando esos recursos de manera escandalosa por la ignorancia de cómo deberían ser explotados. Y es que el conocimiento está en manos de los grandes intereses y no del pueblo. Éste es uno entre muchos ejemplos de cómo lo que domina en esta sociedad son la ignorancia, los mitos, los prejuicios y los intereses de las clases dominantes. Concretamente los intereses del capital”.

-Hay todo un complejo de asuntos que vienen aparejados al desarrollo de las nuevas tecnologías, de las TICs, en materia de comunicación horizontal, de internet, de las redes en general. Y de allí el calificativo de la sociedad de la información primero y del conocimiento después, maestro.

“Claro. Y es indudable que la tecnología ha tenido un impacto enorme en la vida del hombre contemporáneo. Pero hay que analizar el fenómeno con mucho cuidado, porque toda esa tecnología ha servido para que se pueda difundir la información, pero no necesariamente el conocimiento. Ni se crea conocimiento ni necesariamente difunde conocimiento. Difunde información, que no es lo mismo que conocimiento. Y una información muchas veces muy desviada, muy interesada; una información que muchas veces manipula a los seres humanos.

“Me viene a la mente la expresión de un autor que afirmaba: ‘la tecnología, más sabia que nosotros, nos da la posibilidad de la comunicación universal cuando la comunicación universal es la única salvación de la humanidad. Y, efectivamente, tenemos la posibilidad de la comunicación universal, pero es una posibilidad que nos da la tecnología. Está en nosotros el saber aprovechar la tecnología para que esa posibilidad se convierta en realidad.

“Y otro concepto esencial allí es el de la comunicación. Coincidirás en que compartir información no es necesariamente comunicación, que implica mucho más que eso. La comunicación implica un determinado estado de conciencia, de voluntad y la capacidad de contextualizar y valorar la información que se recibe y eso no nos lo da la tecnología, que finalmente es una herramienta. Para que esto sea posible, se hace necesario algo mucho más que la tecnología: se necesita cultura, en un sentido amplio, se necesitan valores éticos, actitudes serias frente a la vida en un mundo de frivolidad como el que vivimos. Y las tecnologías lo único que hacen es difundir toda esa frivolidad, universalizar esa frivolidad. Pero eso está muy lejos de servir para que las personas, los seres humanos nos comuniquemos. Esto es, que hagamos efectivamente comunes nuestras experiencias, nuestras vivencias, nuestras inquietudes”.

Entonces sí, reflexiona Pérez Rocha, las nuevas tecnologías lo que hacen es potenciar algunos de los peores aspectos de la sociedad capitalista en la que vivimos.

-¿Hay que concluir que estas tecnologías, que tienen la posibilidad y la virtud de comunicar horizontalmente, pueden redundar en lo contrario? ¿Por exceso de información frívola que no te forma, te confunde, te mal orienta, te induces, eres manipulable? ¿Te llenan, te atiborran de información y no te permiten espacio para establecer prioridades?

“Sí. Uno lo ve de una manera plástica, en muchísimos instantes. Hoy entras a un restaurante y en la misma mesa hay cuatro personas, las cuatro con su celular texteando o hablando por teléfono. Hay por ahí una frase que dice más o menos que las nuevas tecnologías, y concretamente el celular, ha servido para acercar a los lejanos y para alejar a los cercanos.

“Y no solo eso, sino que todas esas tecnologías que han potenciado tanto la difusión, creo yo se han traducido en un prejuicio enorme. Hoy en día todos los seres humanos están conectados 24 horas al día. Desde que te levantas usas el celular. Duermes con el celular prendido, ahogando una condición que es esencial para el ser humano, que es el silencio y la soledad. Hoy no puedes estar solo y no puedes estar en silencio. Y eso le pasa hasta a los niños chiquititos. Son incapaces de estar consigo mismos. Tienen que estar permanentemente conectados al celular o a la computadora. Ya se ha convertido inclusive en una patología la adicción a estas herramientas.

“Creo que sí podemos congratularnos de los beneficios de estas nuevas técnicas, pero no podemos confundir eso con una sociedad del conocimiento, ni desconocer los terribles perjuicios que esto representa para la deshumanización de la sociedad”.

-La educación sería base para una sociedad activa, crítica, informada y cada vez más demandante. ¿Qué ocurre con la llamada reforma educativa que está siendo cuestionada en México por un sector del magisterio?

“Hay un proyecto de reforma educativa mundial, propiciado por la Organización de Países en Desarrollo (OCDE). Inclusive la UNESCO ha estado de alguna manera apoyando este modelo. Este proyecto consiste fundamentalmente en hacer de la educación un mecanismo para adaptar a las nuevas generaciones a una nueva sociedad capitalista, tecnificada y alienante.

“Y concretamente en el nuevo modelo educativo de la Secretaría de Educación Pública, siguiendo los dictados de la OCDE y del Banco Mundial, el énfasis central está puesto en la enseñanza de las matemáticas y de la lengua desde una perspectiva muy instrumental. Básicamente estas disciplinas se asumen como fundamentales, agregando inclusive el inglés.

“Frente a las críticas, aparecen sugeridas por el secretario de Educación Aurelio Nuño dos áreas relevantes más: la robótica y la educación financiera. ¡Imagínate!

“Cuando se acerca uno a este famoso modelo, brota por ahí un área que parece un asomo de valores universales, humanísticos. El área se denomina desarrollo de las habilidades socioemocionales. Cuando me metí a ver de qué se trataba, en pocas palabras eso quiere decir desarrollar en los niños la capacidad de controlar las emociones. Es una de las exigencias de los empresarios: que si los trabajadores no tienen capacidad de controlar sus emociones, entonces la escuela tiene qué enseñarles ese control. Fíjate qué terrible. No se trata de desarrollar emociones en los niños, sino que controlen sus emociones, que controlen la ira, por ejemplo. La ira es manifestación en contra de las injusticias. Eso les interesa a los patrones. Que los trabajadores controlen su ira”.

-Esto me recuerda a la Costa Rica de los años 70 y 80, con fama de no tener ejército, sino solo policía. Y los críticos del sistema decían que no hacían falta las fuerzas armadas, que para esos estaba la escuela.

“La escuela puede desempeñar un papel domesticador muy eficaz. Sobre todo un sistema educativo en el cual el maestro tiene la verdad y puede transmitir sus conocimientos como en una especie de transfusión hacia un alumno objeto. Se puede sintetizar de manera breve diciendo que lo que predomina es la pedagogía de la respuesta y no la pedagogía de la pregunta. Lo que se enseña a los alumnos es a responder al reactivo (ojo con ese término que se utiliza) que presenta el sistema, pregunta del profesor que ahora ni siquiera la hace el profesor, sino la OCDE.

“A mí me parece, por eso, que la sociedad del conocimiento es un gran mito, es un gran cuento que tiene que ser desmontado”.

-Hace más de cuatro décadas se decía que la gran educadora era Televisa, porque deshacía con su programación lo que se había construido en la escuela. ¿Es lo mismo con las nuevas tecnologías?

“Yo creo que es peor. Porque ya no solamente es Televisa, que de hecho ya pasó a cuarto o quinto lugar en ese papel. Hoy los niños y jóvenes están sometidos a todos esos nuevo procesos de deseducación por todas las vías. Y lo están sufriendo cotidianamente.

“He mencionado que hay algo que tiene qué ver no tanto con las ideas, los valores, la ideología, todo ello, sino con los hábitos intelectuales. Tanto la televisión antes como ahora internet y todos los demás medios siguen las pautas y las estrategias de la publicidad para atraer a los espectadores y a los oyentes. Y una de esas tácticas es el movimiento constante de los estímulos auditivos y visuales. Cada dos o tres segundos le están bombardeando al niño con un cambio en los colores, en las formas, en los sonidos. Y de esa manera están provocando su atención adictiva, viciosa, a esos medios.

“A un niño que está sometido a estas prácticas es absolutamente imposible mantenerlo concentrado durante cinco minutos para que lea un libro, siquiera una página. Entonces, si se quiere saber por qué los niños no leen, por qué no aprenden a prestar atención, por qué no son aficionados a la lectura, hay que prestar atención a todo lo demás que está condicionándolos. Dominan los condicionamientos culturales o anticulturales, gracias a las tecnologías.

“Inclusive se han catalogado ya como una epidemia mundial el déficit de atención y la hiperactividad. Y en vez de estudiar la causa de estos problemas, muchos supuestos educadores, apoyados e instigados por los productores de medicamentos, lo que hacen es recetar Ritalín a diestra y siniestra, una droga terriblemente perjudicial para los niños”.

Insiste el maestro Pérez Rocha en que no se puede hablar de sociedad del conocimiento cuando estamos en medio de un desastre cultural.

Las nuevas tecnologías han desplazado a las palabras. Las sustituyen por imágenes. Así está hecha la propaganda en pro de la contrarreforma educativa en una guía de la SEP. No hay página sin imágenes muy cuidadas, bien diseñadas y a todo color, con repercusiones gravísimas en el campo del conocimiento. Si bien es cierto que una imagen dice más que mil palabras, hay palaras que no se pueden transmitir ni con mil imágenes. La capacidad de abstracción que nos da la palabra no se puede desarrollar con las imágenes de ninguna manera.

-Recuerdo que el doctor Pablo González Casanova, siendo rector de la UNAM y cuando se creó el Colegio de Ciencias y Humanidades (CCH), postulaba como objetivo central que se iba a enseñar a los jóvenes a pensar, a investigar por sí mismos, a ser críticos. ¿Cómo sería posible eso con alumnos que venían de esquemas autoritarios, memoristas, acríticos desde niños?, se le preguntaba.

“En efecto. Y una de las cosas que se demostró es que, a pesar de todas las taras y deficiencias de la educación previa, en ese momento era factible lograr mucho con los jóvenes. El CCH constituyó, sin duda alguna, uno de los proyectos más innovadores que ha habido en la educación mexicana. Y no solo en el papel sino en la práctica. Tuve oportunidad de dar clases en varias facultades de la UNAM. En Economía, en el primer semestre, era fácil reconocer la procedencia de los estudiantes. Los del CCH a cada momento levantaban la mano, interrumpían, preguntaban, cuestionaban, aportaban a la discusión, criticaban, corregían al maestro”.

“Por la misma época, en contraste, el secretario de Educación Pública, el ingeniero Víctor Bravo Ahúja, traía influencias del Tecnológico de Monterrey, de donde fue director. Introdujo las que se llamaron ‘salidas laterales’, técnicas, para ofrecer mano de obra a las empresas. Era un proyecto, más que educativo, ideológico”.

-Igual que ahora…

“Claro que sí. Estamos en las mismas. Y se adiestra para empleos que no existen. La situación del empleo en el mundo capitalista contemporáneo es un asunto estructural insoluble en los términos que está organizado el sistema. Tan no tiene solución, que ya Carlos Slim propuso que se reduzca la jornada semanal a tres días. Tampoco las grandes inversiones extranjeras que se quieren atraer a las Zonas Económicas Exclusivas en el sur de México serán generadoras masivas de empleo. Las pequeñas empresas son las que ofrecen el 80 por ciento de la ocupación. El desempleo es un problema mundial que estalla lo mismo en América que en Asia y en Europa”.

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