Google vs China

¿Lucha por la libertad, estrategia comercial o un nuevo orden en la web?

Raúl López Parra

Licenciado en Comunicación por la UNAM.
Editor de la Revista Mexicana de Comunicación

Para comprender la disputa de Google contra el gobierno chino debemos recordar qué fue lo que le llevó a tomar una decisión que afectó su imagen en el mundo democrático: entrar a China.


En 2006 a Google no le molestó ir en contra de su política empresarial y aceptar la censura impuesta por el régimen comunista al filtrar contenidos referentes a la independencia del Tíbet, al Dalai Lama, a la masacre de Tiananmen, por ejemplo, a cambio de lanzar su buscador en mandarín (www.google.cn).  Esta decisión hizo mella su lema “Don´t be evil”, (no seas malvado) adoptado por la compañía para ilustrar que se puede hacer negocios sin faltar a la ética.

En ese entonces, Google al explicar su decisión argumentó que sus internautas en China tenían problemas para cargar la página Google.com. Era muy lenta, el servicio de noticias no estaba disponible, el buscador de imágenes funcionaba mal. Estos detalles se solucionaban creando un buscador local.

En su blog la empresa explicó:

“(…) con el lanzamiento de Google.cn, nuestro sitio web para la República Popular de China, hemos acordado eliminar determinada información sensible de nuestros resultados de búsqueda. Sabemos que mucha gente está molesta por esta decisión, y, francamente, entendemos su punto de vista. Esto no fue una elección fácil, pero al final, creemos que el curso de acción que hemos elegido resultará ser la correcta”. (27-enero-2006)

Varias ONG protestaron. Reporteros Sin Fronteras (RSF) calificó de hipócrita a la compañía. En  un comunicado expresó:

“El lanzamiento de ‘Google.cn’ es un día negro para la libertad de expresión en China. La firma defiende los derechos de los usuarios americanos frente al gobierno de EU pero fracasa a la hora de defender a sus usuarios chinos. A la luz de su estrategia en China, las ofuscadas declaraciones de Google sobre el respeto a la confidencialidad de los internautas nos parecen el colmo de la hipocresía. Igual que sus competidores, esta empresa nos explica que no le queda otra opción, porque tiene que plegarse a las leyes locales. Pero es un argumento que no se aguanta. La libertad de expresión no es un principio accesorio que puede dejarse a un lado cuando se opera en una dictadura. Es un valor reconocido en la Declaración Universal de los Derechos Humanos, e inscrito en la constitución china”. (25 de enero 2006).

RSF se refería a que el gobierno de Estados Unidos había solicitado información sobre la búsquedas de los usuarios, lo que Google rechazó. En cambio con los chinos aceptó la censura. Y no sólo eso, para justificar su decisión la empresa cambió su misión organizacional. De “organizar la información mundial y hacerla universalmente útil y accesible” se cambió a una pregunta, “¿cómo podemos proporcionar el mayor acceso a la información al mayor número de personas?”, así quedó asentado en el blog oficial.

En el control de daños, Eric Schmidt, CEO de Google y el estratega detrás de los ingenieros, declaró en un foro tecnológico que tardaron un año en decidir entrar a China, y que con todo y la censura, hubiese sido más malvado no ofrecer a los internautas chinos sus servicios.

Desde entonces, para algunas organizaciones civiles e internautas críticos Google ha dejado de ser confiable. Hizo a un lado los valores a cambio de entrar al jugoso mercado asiático, que en 2010 ya es el más grande del mundo.

Al cierre de 2009 se estimaron 384 millones de internautas chinos. En sólo 6 meses (de 2008 a 2009) se registraron 40 millones de nuevos usuarios, según datos oficiales del Centro Estatal de Información de la Red de Internet en China (www.cnnic.net.cn). Dimensionando las cifras, en México había 27.6 millones de internautas en 2008, según la Asociación Mexicana de Internet (AMIPCI). Si consideramos que a inicio de 2010 la cifra oscile en 30 millones, estamos por debajo de lo que ellos han crecido ¡sólo en un semestre!

La penetración de Internet en China apenas representa el 29% de su población, de mil 300 millones. Para las empresas tecnológicas ( y de todos los ramos) es estratégico y vital estar presente en el gigante asiático que, a decir de los expertos, se convertirá en este siglo en la primera potencia mundial.

Si el mercado chino es tan importante, entonces ¿por qué Google amenaza con cerrar su buscador en mandarín e incluso sus oficinas en ese país? ¿Por qué de pronto a Google le parece más malvado quedarse en China?

Ciberataque a disidentes o ciberespionaje a empresas

La compañía denuncio en su blog (12 de enero) que el pasado diciembre fueron objeto de un “sofisticado ataque” cibernético cuyo objetivo era entrar a cuentas de Gmail de activistas chinos en derechos humanos, así como de europeos y estadounidenses. A decir de Google, sólo tuvieron éxito en dos cuentas, pero no lograron acceder a los remitentes.

Además de Google, una treintena de compañías estadounidenses —algunas trabajan directamente con el Pentágono como Northrop Grumman, contratista de defensa, y Symantec, especializada en seguridad online— fueron objeto de los ciberataques. Se menciona que también Yahoo, pero aún no ha sido confirmado. Ninguna de las implicadas ha alzado la voz de manera particular para admitir o desmentir los hechos.

Se sabe que Google cabildeó con los afectados para que hicieran pública su denuncia. Salvo Adobe Systems, fabricante de software de diseño,  ninguna la secundó. Fue entonces cuando la compañía californiana publicó en su blog el texto “Un nuevo enfoque hacia China”, posteado por David Drummond, jefe de la oficina legal, donde expone las razones de su queja y su demanda al gobierno chino para que permita que su buscador en mandarín opere sin filtros.

Google reconoce que ellos aceptaron la censura cuando lanzaron su buscador hace 4 años, pensando que con el tiempo los controles se flexibilizarían. Desde entonces, acusa, las restricciones en la web han sido mayores.

“Hemos decidido que ya no estamos dispuestos a continuar censurando nuestros resultados en Google.cn, y así durante las próximas semanas vamos a discutir con el gobierno chino la base sobre la cual podría operar un motor de búsqueda filtrada dentro de la ley (…), refiere.

Google en ningún momento acusa al gobierno Chino de ser el responsable de los ataques, ni ha presentado pruebas al respecto. Sin embargo, los ingenieros de la compañía y expertos de seguridad de McAfee sugieren tras bambalinas que los ciberataques tienen la huella de Beijing.

El ciberataque fue bautizado como “Operación Aurora” porque se descubrió que toda la información sustraída se almacenaba en una carpeta con el nombre Aurora. Los hackers utilizaron una falla en Internet Explorer  6  para introducir gusanos cibernéticos que se replican automáticamente y envían copias de sí mismos a distintos usuarios. Éstos fueron alojados en los servidores infectados sin ser detectados. La sofisticación del ataque radica en que los hackers pueden seleccionar información minuciosamente, lo que impide que sean detectados fácilmente. Los datos robados fueron enviados a un servidor ubicado en Taiwán.

Por la gravedad de la acusación no se dice oficialmente que se trata de un caso de espionaje. Los expertos en seguridad consideran que esto es común, lo que no es así, es que se difundan.

En cierto modo, Google con su denuncia pública emplazó al gobierno de Estados Unidos a emitir un pronunciamiento. Éste demandó a China una explicación antes de elevar su queja a protesta oficial.

En respuesta, el gobierno Chino ha dicho que toda compañía extranjera debe apegarse a las leyes locales y que sus relaciones comerciales con Estados Unidos están sin problemas.

En voz de Ma Zhaoxu vocero del ministerio de Exteriores, el gobierno ha señalado que “las firmas extranjeras en China deben respetar las leyes, las costumbres y tradiciones y asumir las correspondientes responsabilidades sociales”.

“Las firmas extranjeras en China deben respetar las leyes, las costumbres y tradiciones y asumir las correspondientes responsabilidades sociales. Por supuesto, Google no es una excepción”, declaró Zhaoxu.

Lucha contra la censura o lucha de poder en internet

¿Por qué Google tardó tanto en quejarse de la censura y de la intromisión gubernamental china? Esa pregunta es la que causa escepticismo entre quienes piensan que detrás de todo subyace el fracaso de Google por ganarle a Baidu, el buscador más usado por los chinos.

Los cabos sueltos apuntan a que Google utiliza la disputa para revindicar su imagen de empresa comprometida con el libre acceso a la información y, colateralmente, atrae la atención entre los internautas chinos.

El principal competidor, Baidu, fundado en 1999, un año después de Google, acapara el 60 por ciento del mercado de búsquedas y el 70% de las ganancias en publicidad. Su tráfico aumenta conforme crece el número de internautas. Su diseño es minimalista por lo que se dice que es el Google asiático. Opera de la misma forma para buscar web, videos, noticias e imágenes. Además tiene un sistema de búsqueda de canciones en mp3, algo permitido en China, lo que no ocurre en Occidente. Cotiza en el Nasdaq desde 2005 y tiene el récord de ser la empresa extranjera que mayor rendimiento ha alcanzado en su primer día: el valor de las acciones creció 323%. Tras el anuncio de la posible retirada de su rival, el valor de sus acciones creció 13%. De concretarse la amenaza de Google, Baidu se quedaría prácticamente sin competidor.

La versión en mandarín de Google.cn acapara el 30% de las búsquedas lo que, según estimaciones de analistas bursátiles, representan 300 millones de dólares en ganancias, una cifra menor comparada con los 22 mil millones de ventas globales. Sus oficinas en China emplean a 600 personas, que al momento de escribir este artículo funcionan con normalidad.

Para difuminar el fracaso de Google en el país asiático, según versiones  tanto de occidentales como de expertos chinos, el ataque cibernético, por un lado, es el argumento que necesitaban para salir bien librados de su fallido intento dominar el mercado chino y, por el otro, reivindican su imagen al posicionarse como una empresa comprometida con la democracia y los valores del liberalismo, sobre todo ahora que varios gobiernos europeos comienzan a ver con recelo el dominio de Google en las búsquedas web,  en la publicidad online, en la digitalización de libros e incluso en la búsqueda de noticias.

En los medios occidentales se destaca el hecho de que el gobierno Chino restringe la libertad de información en internet, algo que por cierto es por todos conocido. Se privilegia la versión del gobierno comunista malo y la empresa occidental buena.

El pedimento de Google para operar sin censura su buscador, es estratégico. A sabiendas de que es altamente probable que no logrará ningún cambio, tendrá la coartada perfecta para cerrar Google.cn y evitar el nerviosismo en Wall Street. Aunque en los hechos los ánimos están calmados. Tras la amenaza de su cierre, los títulos bursátiles retrocedieron 1.3%, una cifra que no altera en nada sus finanzas.

Gabriel Stricker, vocero de la empresa, rechaza las versiones de que Google esté fracasando como negocio en China. Las cifras lo respaldan a medias. En el cuarto trimestre de 2009 el tráfico creció el doble de lo que tenía hace 3 años. Pero no se habla de cuánto representa esa cifra en ganancias.

La compañía reconoce que las ganancias rentables procedentes del gigante asiático son de compañías chinas que se anuncian en la versión global del buscador, es decir en Google.com y no en Google.cn. Eso explica porque es factible que cierren su buscador local, lo que no implica que salgan del mercado. Los californianos pretende sacar sus servidores del país y ofrecer sus servicios desde otros países o incluso con socios chinos.

Esto no es nuevo. Yahoo está asociado con Alibaba Group que se encarga de los servicios de mensajería instantánea y correo electrónico. eBay, la empresa de subastas, se asoció la empresa china Tom Online para operar EachNet.

Un cibernauta chino, identificado con el nombre de Gaoren, publicó un texto titulado “A Google simplemente no le ha ido bien en China”, el cual ha circulado en distintos medios locales porque contradice la versión occidental que advierte un aislamiento del país si Google se va:

Muchos afirman, probablemente con motivos ocultos, que el cierre de Google.cn dejará a los cibernautas chinos aislados del mundo exterior. Eso es simplemente falso. El cierre de Google.cn tendrá pocos efectos, si es que tiene alguno, para los usuarios chinos, pues Google.com, su sitio Web global, es el canal primario al que ellos acuden para buscar información. Desafortunadamente, Google ni siquiera se ha molestado en explicar esto.

La motivación de Google ha sido clara y simple: ganar su parte de este mercado enorme. Como la compañía no puede alcanzar esta meta y embolsarse suficiente dinero, y además procura encontrar una salida al embrollo, el Gobierno chino y su censura, que a Occidente le encanta sacar a relucir con frecuencia, se convierten en meros chivos expiatorios de conveniencia.

Lo que en el fondo evidencia el diferendo es una lucha por definir quién dominará en el futuro el mercado global de Internet (es decir el Chino) y, en consecuencia, el balance global de poder.

La realiadad es que las empresas de Silicon Valley han fracasado al tratar de instalarse en China, a juicio de Zachary Karabell, presidente de la consultora estadounidense River Twice.

En un artículo publicado en la revista Time, Karabell señala que en otras latitudes como en el Golfo Pérsico y el Norte de África también censuran contenidos y esto no crea tanto escándalo como en China.

Refiere que Israel y Estados Unidos tienen agencias dedicadas al espionaje, y el segundo emplea al mayor número de hackers en el mundo y tampoco es motivo de críticas.

Pero los esfuerzos de China por censurar y monitorear la web representa un desafío a la hegemonía indiscutible de la empresas occidentales y el predominio de Silicon Valley en el mundo de las nuevas tecnologías, refiere Karabell. (Time. 15-enero-2010)

Más allá de irse, Google mueve sus fichas para presionar al gobierno chino y acordar nuevos términos para ofrecer sus servicios y con ello ampliar su rentabilidad. A 4 años de su presencia en China, las ganancias para Google no llegan como esperaba y el costo por haber aceptado las imposiciones del régimen comunista es cada vez más alto.

Como siempre, en medio de la disputa estamos los ciudadanos: chinos y de todo el mundo, que vemos cómo el 2010 se estrena con el jaloneo entre los poderosos. Se invocan valores nobles como la democracia, el mundo libre, el derecho a la privacidad entre otros para emprender la nueva cruzada de los buenos contra los malos. Reporteros Sin Fronteros acusó en 2006 que se trataba de una estrategia hipócrita. Parece que el adjetivo se adecua en 2010. ¿Estamos ante la nueva Guerra Fría del Siglo XXI? O simplemente is only business.

El anterior artículo debe citarse de la siguiente forma:

López Parra, Raúl, “Google vs China”, en
Revista Mexicana de Comunicación on line, /enero 2010

Fuentes:

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