Todo se lo debo a mi spot

El Financiero, 27 de agosto de 2007

Botica

 

Insistimos, Felipe Calderón y Vicente Fox no son distintos. Los lugares comunes, la desbarradas frecuentes, la elaboración de mitos, la continuidad a que los millonarios no sean tocados, las herencias familiares, pero sobre todo el uso de radio y obviamente la televisión para venderse como mercancías los hermana. Luego de hacer que la Suprema Corte de Justicia pusiera una banderilla al duopolio de la pantalla chica, Felipe ha sabido negociar con televisores para presentar más dramático y aparentemente exitoso su ejercicio de poder. Lo anterior queda claro en el huracán Dean y la próxima visita a la Cámara de Diputados. En el primer caso, nada de fondo se resolvió para los que siempre pagan los costos, los pobres. Es más, gobernadores como Fidel Herrera –el demagógico y enriquecido funcionario- y Migue Osorio Chong– el populista- hicieron de las suyas. Apoyo a los menesterosos a cambio de propaganda y favores políticos. Mientras Calderón se paseaba por los sitios menos arruinados con una gorra del ejército. Espectáculo para ganar voluntades y evitar seguir perdiendo clientela. Los próximos vientos tormentosos traerán más víctimas y arruinarán incluso a quienes avanzaron un poco en el transcurso de años. Mientras que el primero de septiembre, cualquiera que sea el resultado, Felipe se querrá presentar como democrático y abierto al diálogo, algo que en el mismísimo PAN no le creen ni los ultras ni los de otras corrientes. Y el PRD, enredado en sus contradicciones, tendrá que pagar las consecuencias. Al PRI, no obstante la intransigencia de Manlio Fabio Beltrones, no se le toca con nada pues será, a fin de cuentas, el socio del gobernante en turno. La mal llamada caja idiota muestra, una vez más, que se alía con el de arriba y hace el ridículo en las coberturas informativas. El negocio y la manipulación primero.

Sube el tono

La discusión acerca de la salida de varios comentaristas políticos en el Imer continúa. Lo mismo el colectivo de chavos de la FCPS (que firman como marcoliliam tapia) dice que reproducirá todas las opiniones que Alan Arias vuelve a la carga en su columna de Milenio. Pero también entraron de lleno en el asunto lo mismo el director del instituto, Héctor Villareal, que el asesor de dicha organización, Marco Levario. Los jóvenes señalan estar dispuestos a entrevistar a todos los que han participado en un debate que se torna importante, lo mismo que Alan, insisten en que hubo censura. Mientras que Héctor alega manipulación en las informaciones que proporcionan los mencionados antes que él y Marco incluso lanza algunos dardos críticos. Afirma: se insiste en que “el director general del IMER es censor, huérfano intelectual, conservador y evasivo, entre otros adjetivos que lesionan la posibilidad de un intercambio fluido y civilizado”. Lo importante, es avanzar en la radio pública que necesitamos. En lo cual, aparentemente, hay coincidencias.

Curioso

La Suprema Corte emitió un comunicado para enmendar algunas omisiones respecto a la llamada Ley Televisa. Dice que es algo excepcional y suelen ocurrir esas imprecisiones Bien que se corrija lo mal hecho, pero los ministros son un cuerpo que gana excesivamente, ahora ya no quiere entrarle a asuntos espinosos y además nos sorprende por sus errores. Nadie pide que los magistrados sean perfectos, aunque sí que haga bien su trabajo y no digan que el sida es algo inexplorado o raro, como lo hicieron antes. ¿Estudiar tanto para salir con fallas graves? Más respeto, señores.

Los años sesenta

Uno pensaría que el rector de la UNAM, Juan Ramón de la Fuente, sería distinto a muchos que usan guaruras y porros. No es así. Acudí el lunes 20 a las diez de la mañana a cobrar mi fabuloso salario quincenal por dar clases en la FCPS, el cual no pude obtener oportunamente en la Facultad. No visitaba la Torre de Rectoría hace años. En la puerta de entrada estaban unos pelafustanes muy bien trajeados. Uno de ellos me preguntó “¿A dónde va?”. Le respondí: Quién es usted para interrogarme. Se desconcertó y sus compañeros también. Expliqué que venía a cobrar mi cheque. Ni si quiera se disculparon y callaron ¿Es necesario, doctor, que a los profesores se nos traté como delincuentes? Y eso que iba solo. ¿Quién por cierto maneja estos individuos que seguramente ganan más que los maestros de la institución? Preguntas que necesitan respuesta, no el silencio cómplice tan frecuente.

Dos tipos de cuidado

Romeo Flores Caballero, me entero, es el encargado de cultura (ja,ja) del gobierno de Nuevo León. Quien desmanteló Imevisión con la ayuda de Julio Solórzano Foppa, y le dio a María Conchita Alonso un contrato supermillonario en dólares, ahora hace de las suyas en aquel estado. Por otro lado, el censor de programas radiofónicos cuando fue presidente del Colegio Nacional de Economistas gracias a su amigo Ernesto Zedillo, Arturo Salcido Beltrán, es director de publicaciones (oh) del IPN. El jefe del Poli, Enrique Villa, seguramente fue sorprendido o vive en la luna para darle un cargo a quien ha sido un saltimbanqui muy conocido. Pregúntele a Zedillo.

Periodista de El Financiero y El Universal.
Correo electrónico: jamelendez@prodigy.net.mx

 

El siguiente es un ejemplo de cómo debe de citar el artículo anterior:

Meléndez Preciado, Jorge, «Todo se lo debo a mi spot», en El Financiero,
27 -VIII- 2007, Cultura.

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