Desempleo ilustrado

Foto: "Escuela" de Pachakutik @ Flickr

La política en tacones
Pilar Ramírez

Los gobernantes tienen una costumbre curiosa: cada vez que comienza un año escolar, eligen una escuela ubicada preferentemente en un municipio o en una colonia pobre, le desean éxito a los estudiantes, anuncian medidas para mejorar la educación y le ofrecen algún incentivo a la escuela que visitan, material didáctico, libros o computadoras. El ritual se repite año con año y los únicos que se entusiasman son los integrantes de la escuela que visitan. En este año escolar que está iniciando, le tocó a la escuela María Orozco de Marrón de la ciudad de Acapulco recibir la visita del presidente Felipe Calderón, quien llegó acompañado del secretario de Educación, Alonso Lujambio, y de la presidenta del SNTE, Elba Esther Gordillo.

Estas ceremonias son también el foro que se aprovecha para hablar de los logros en materia educativa; el presidente habló del apoyo en infraestructura a treinta y cinco mil escuelas y la construcción de ochocientos bachilleratos. Ninguna nueva universidad. También informó que habrá sendos planes para fomentar la lectura y el aprendizaje de las matemáticas.

En su intervención la dirigente sindical habló de los retos en educación. Preguntó “¿qué maestros queremos para el siglo XXI? (…) ya vamos tarde, la primer (sic) década se cumple, ¿qué escuelas normales? (…) ¿será posible que sigan saliendo tantos y tantos normalistas y a la hora de la verdad no tengan empleo? o bien nos cuestionen porque no entienden bien lo que es un examen o una evaluación para poder acceder a una plaza, (…) que se descalifique diciendo que no saben… cuando real y auténticamente, a lo mejor nuestras normales no están formado adecuadamente”.

Los egresados de las normales se cuestionan la evaluación para obtener una plaza porque les hicieron creer en la profesión de Estado y si no encuentran un empleo en el sector público, dado que el ámbito particular está severamente limitado, no encontrarán en ningún otro lugar, a menos que admitan trabajar en una actividad ajena a la de su formación. Las escuelas normales pertenecen al sistema de educación superior, pero son como los parientes pobres, nadie confía en la capacidad de un egresado normalista para hacer investigación, para que haga de la educación su objeto de estudio o materia de difusión, simplemente porque los planes de estudio de las normales no incluye formación metodológica, se les forma exclusivamente para estar frente a grupo y, por lo visto, no se les forma bien. La responsabilidad ciertamente no es de estos egresados.

La lideresa habló de las escuelas normales como si los muchos males que padecen no estuvieran originados en parte por la organización sindical que ella dirige. La herencia de plazas que hoy se niegan a abandonar los maestros fue hechura del sindicato, práctica que ha fomentado el ingreso de personal que no cumple el perfil que se requiere en las escuelas; la existencia de los “cuatreros”, como se les dice en el argot magisterial a los maestros contratados por cuatro horas también se debe al gremio sindical, porque cuando se tiene una plaza de tiempo completo se fragmenta para beneficiar a varios contratados aunque eso perjudique el nivel académico porque un maestro con cuatro horas a duras penas cubre sus horas frente a grupo, difícilmente realizan trabajo colegiado o dan tutoría a los alumnos, y menos se capacitan en el área de conocimientos que imparten y la asignación discrecional de los nombramientos creció al amparo del sindicato.

En el examen que se realizó en julio pasado, se presentaron 145 mil 923 aspirantes a obtener una plaza, pero sólo habría 33 mil plazas por repartir. De ellos, sólo el 25% obtuvo nivel aceptable, 73% resultó “elegible condicionado a nivelación académica”, es decir, que están desnivelados académicamente, y 2% fue calificado como no aceptable. Los resultados se dieron sobre 178 mil 324 personas porque hubo que considerar a los 32 mil 391 que no obtuvieron plaza el año anterior. Es decir, 145 mil 324 personas que aspiraban a ingresar a una plaza docente no lo lograron y el déficit continúa acumulándose cada año. ¿Qué hacen los egresados de hace uno, dos o tres años que no han obtenido una plaza docente y lo único que saben es ser maestros? La autoridad no ha dicho cómo se va a solucionar ese déficit, ni tampoco si pretende solucionarlo.

Por supuesto que es preocupante que el 73% que eufemísticamente es “elegible condicionado a nivelación académica” para acallar las protestas, en los hechos, no tiene plaza porque no están debidamente preparados. Ante la escasez de plazas, ¿no es válido preguntarse, aunque se enoje la maestra Gordillo, por qué la evaluación?, ¿qué se va a hacer para que no haya más “elegibles condicionados”?.

Habrá que ver cómo opera el programa anunciado por el presidente en fomento a la lectura y aprendizaje de las matemáticas. Si lo llevan a cabo con cierto grado de éxito habrá que reconocérselo, pues los problemas en estos dos renglones son de las desgracias educativas nacionales más lamentables. No se trata solamente de saber leer y hacer operaciones matemáticas sino de apropiarse de dos tipos de lenguaje que proveen de estructura y habilidad mental que facilitan la adquisición de otros conocimientos. Ojalá se cumpla, yo me daré de santos con que mis hijos no digan “primer década”, que sepan que el adverbio de orden debe concordar en género con el sustantivo, es decir, primera década.

Periodista y colaboradora de la RMC

El artículo anterior se debe de citar de la siguiente forma:

Ramírez, Pilar, «Desempleo ilustrado« en Revista Mexicana de Comunicación en línea,
México,agosto, 2010.
Disponible en:
http://www.mexicanadecomunicacion.com.mx/politica.htm
Fecha de consulta: 26 de agosto de 2010.

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