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Reinventar el periodismo: La prensa de referencia ante las nuevas tecnologías

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  • “En la actualidad es como si estuviésemos  dos días después de la invención de la imprenta por Gutemberg. Todo es experimental”, comentó Alan Rusbnidger, director The Guardian, durante la conferencia inaugural de la escuela de Periodismo de Sciences Po en Paris, el 7 de septiembre de 2012.
  • El periodismo ha entrado en una revolución sistémica, como apunta Ignacio Ramonet en su última obra L’explosion du journalisme (Galilée, 2011).
  • Asistimos a una carrera hacia la innovación en que las nuevas tecnologías están marcando un ritmo frenético a la información. Aparecen nuevas versiones de periódicos digitales, nuevas aplicaciones de móviles y de tabletas para adaptarse al lector digital. Y en esta carrera por la innovación hay que reinventar el periodismo. ¿Qué porvenir le espera en este nuevo escenario a la prensa de referencia en un país tan emblemático como Francia?

 

Fotografía: "Silencio Forzado: El Estado, cómplice de la violencia contra la prensa" por jpazkual @ Flickr

Fotografía: “Silencio Forzado: El Estado, cómplice de la violencia contra la prensa” por jpazkual @ Flickr

Por María Santos-Sainz

En los últimos años, la cimentación sobre la que se ha asentado el periodismo del siglo XX se ha resquebrajado debido a la irrupción de Internet con su Web 2.0, los iPhone y los iPads, la caída de la publicidad y su desplazamiento a otros soportes, la competencia de los periódicos gratuitos, los altos costes de producción, el progresivo abandono de la prensa escrita por parte de las jóvenes generaciones y la crisis de confianza de los lectores con los medios.

Sin embargo, no todo es negativo: nuevos proyectos y realidades irrumpen con fuerza en Francia. Un periodismo de calidad se va abriendo paso en Internet.  Periodistas de prestigio están al frente de periódicos online como Médiapart, fundado y dirigido por Edwy Plenel, antiguo responsable de la redacción de Le Monde. En solo cinco años de existencia se ha convertido en toda una referencia por sus revelaciones informativas como por ejemplo en el caso Woerth-Bettencourt o el reciente affaire Cahuzac.

Para buscar nuevas vías de financiación al periodismo online aparecen iniciativas interesantes. En enero de 2011  nació una plataforma1 de donaciones para que los internautas financien diarios digitales, blogs u otros proyectos informativos de Internet, desde un reportaje a la creación de una nueva sección, con la finalidad de desarrollar y auspiciar un periodismo de calidad en Internet. Otros medios se han lanzado a esta nueva moda de financiación (crowfounding) de reportajes, como Mediavox.fr, un portal inaugurado en agosto de 2012. Asímismo se va consolidando un periodismo participativo que renueva viejos cánones como es el caso de diarios digitales como Rue 89 o agoravox. Otro medio pionero en el periodismo ciudadano como lepost.fr (a iniciativa de Le Monde Interactive y el grupo Lagardère) naufragó y cerró el 23 de enero de 2012, entre otras cosas, porque no hubo un riguroso fact cheking respecto a la difusión de los rumores difundidos por los internautas.

En paralelo al despegue de Internet han nacido con éxito proyectos editoriales impresos como la Revista XXI, fundada en 2008, que apuesta por un periodismo de textos largos, donde el reportaje se convierte en protagonista, primando la profundidad y la calidad de la información. Por otra parte, se han multiplicado plataformas de discusión2 que buscan nuevas vías a la crisis de la prensa.

 

Tres revoluciones

En Francia, la crisis de la prensa también responde más a una crisis de tipo estructural y de época que a una crisis derivada tan solo de las dificultades de la crisis económica actual. Hay que añadir a los motivos ya evocados, los elevados costos de producción que tienen los diarios franceses respecto a los de otros países europeos3. La pérdida de lectores ha sido drástica: Le Monde en el ultimo decenio perdió  25% de sus compradores, Le Figaro 12,5% y Libération en 2009, 10%. En realidad tres revoluciones se han acumulado4 en este último decenio:

1. La revolución digital. La irrupción de Internet en el venerable imperio del periodismo escrito de referencia ha sembrado confusión e incertidumbre. La prensa ha pasado de un modelo industrial a un modelo de Redes. En este nuevo sistema, los periodistas ya no tienen la exclusividad de la fuente. El periodista ya no es el único historiador del presente: todo el mundo se ha convertido en media. Hoy la actualidad nos llega también por nuestra Red social (Facebook o Twitter), incluso a veces antes.

La competencia en Internet es tan ardua que incluso los periódicos digitales de la prensa de referencia muestran videos, webdocumentales, diaporamas de fotos, sonido y hasta han contratado jóvenes periodistas para animar redes (community manager).5 Estamos en la era del media global, en un periodismo interactivo 24/7. Para no perder este tren
de alta velocidad tecnológico, cabeceras de la prensa de referencia como Le Monde acaban de crear un departamento llamado “Nouveaux écrans”, capitaneado fundamentalmente por programadores con el fin de explorar nuevas aplicaciones para iPhones e iPads.

2. El descenso drástico del interés de las jóvenes generaciones por lo escrito. La pérdida de lectores de la prensa de referencia prosigue cada día que pasa. La edad media de los lectores de la prensa diaria por Internet en Francia ha pasado de 37 años en el 2000 a 42 años en 2005. La media del lector sobre papel es de 55 años. La versión en papel queda restringida a las élites y a las personas mayores. No hay relevo generacional. Estas cifras muestran el fracaso de la estrategia de los periódicos por conquistar un público joven de 25-35 años.

Las nuevas generaciones se informan por Internet a través de sus ordenadores y cada vez más a través de su móvil, un 46,6% de franceses está equipado con un Smartphone, según Mediametrie, pero no acuden a los diarios digitales de la prensa de referencia. Entre las páginas web más visitadas en Francia, según un estudio de Mediametrie publicado en octubre del 2012, destacan en las primeras posiciones: Google, Facebook, MSN/Windows Live, seguidos de YouTube, Dailymotion, Microsoft, los operadores de móviles Orange, Free, SFR, Wikipedia, Leboncoin, y Yahoo!

De lejos se sitúan la prensa de referencia. El primer diario mas leído en su versión digital es Le Figaro con 8.7 millones de visitantes únicos. Le Monde baja al tercer puesto tras Le Parisien, con 6.8 millones de visitantes únicos. Los periódicos digitales, presentes únicamente por Internet, están todavía hoy lejos del seguimiento de la prensa de referencia. La lista es encabezada por la versión francesa de Huffington Post con 2.1 millones de visitante únicos, delante de Rue 89 con 1.785 millón, Slate (947 000), Atlantico (877 000) y Mediapart (569 000).

Para paliar la deserción de los jóvenes de la prensa de referencia se están desarrollando en Francia políticas educativas destinadas a la “Educación en los medios”, coordinadas por organismos como el Clemi6, con el fin de formar a los futuros ciudadanos en el arte de informarse y que sean exigentes con la calidad de los medios.

3. La caída de los ingresos publicitarios. En Francia, el fenómeno ha sido muy destacado. Podemos hablar de una verdadera hemorragia publicitaria. Los anunciantes ya no financian la información. Han diversificado sus anuncios fuera de los medios (carteles, folletos en los buzones, en el cine, los móviles, en Internet…). Todo ello representa los dos tercios del presupuesto publicitario. “El modelo económico sobre el que se ha erigido la prensa desde hace décadas se desintegra hoy”, afirmaba el entonces director de Le Monde, Eric Fottorino7, tras nuevas ampliaciones de capital para sacar a flote la mítica cabecera.

Numerosos medios de comunicación franceses se han visto obligados, por la caída de los ingresos publicitarios, a realizar recortes draconianos: cierre de corresponsalías en el extranjero; despidos, prejubilaciones, en especial de los periodistas más veteranos y experimentados. Estas restricciones suponen un peligro al abaratar la producción de la información con el riesgo de hacer peligrar la calidad de los contenidos. El precio a pagar puede ser caro, ya que el periodismo de investigación y los grandes reportajes corren el riesgo de verse tambaleados.

En paralelo, hay un deterioro muy grave de las condiciones de trabajo. En este sentido, hay que señalar el incremento de la precarización y proletarización de la profesión periodística. La precarización8 creciente de la profesión viene de la mano del periodismo digital. Un ar-
tículo de Le Monde publicado en mayo de 2009 denunciaba la situación de precariedad que padecen los denominados: Forçats de l’info, también llamados los “pakistaníes de la información” o “pollos en batería”. Con estos términos se refieren a los periodistas treintañe-
ros que trabajan en las redacciones digitales con salarios mínimos. El artículo exponía las diferencias de estatus entre los periodistas de la redacción papel y la redacción digital, pero también se refería a las condiciones difíciles de trabajo: rapidez a ultranza9, la reescritura de las noticias de agencia, etc. La polémica fue inmediata. Han surgido numerosas reacciones del propio colectivo como de sus responsables, asimilados a “negreros”. Unos se defendieron alegando que el retrato respondía más bien a una caricatura y que ese periodismo de googlelización está desapareciendo…

Desde las escuelas de periodismo en Francia se observa con inquietud otro fenómeno que se va confirmando: la profesión tiende al “nomadismo”. Frente a la dificultad de conseguir un contrato fijo, cada vez son más los periodistas jóvenes que acaban abandonando el oficio ya que no se les ofrece ninguna perspectiva estable ni interesante de trabajo.

La crisis de la prensa no es solamente una cuestión de crisis por la buena o mala gestión o por la caída en picado de la publicidad o por el descenso de las ventas. También es una crisis de la oferta de contenidos y sobre todo por la pérdida de confianza del público en los medios. Un público al que se le propone a menudo una información homogénea o de insuficiente calidad (periodismo de low cost), ante la que duda de su objetividad y del respeto a las buenas prácticas profesionales.

Los sondeos anuales realizados por el Instituto de encuestas Sofres y el diario La Croix, siguen mostrando cada año la desconfianza que tienen los franceses hacia la prensa escrita (la radio resulta el medio que goza de mayor credibilidad). Una gran parte de los ciudadanos acusa a los periodistas de falta de independencia frente a las presiones de los poderes político y económico. Y consideran que no se les ha informado con el rigor necesario sobre una actualidad cada vez más compleja y difícil de descifrar. Es verdad que en general también sufren un gran descrédito  otros poderes e instituciones públicas: pero la prensa ha sido una de las principales víctimas de la pérdida de confianza de los ciudadanos.

Para superar la actual crisis, los medios tienen que reflexionar sobre su propio rol y preocuparse de su verdadero capital: el público, los lectores. El dilema reside en que se producen dos búsquedas que no confluyen. Por una parte, los lectores están a la búsqueda de un contenido y un rigor que ya no se les ofrece; por otra parte, la prensa está a la búsqueda de unos lectores que ya no existen… Diversos estudios demuestran que los periódicos que resisten mejor a la crisis son los más exigentes con sus contenidos. Igualmente, los periodistas que permanecerán serán aquellos que demuestren su valor añadido.

 

Reinventar la prensa de calidad

Hasta hace diez años ningún periodista de la prensa escrita de referencia tenía un blog o dirigía entonces un diario digital. Hoy las cosas han cambiado. Algunos de los miembros más influyentes de la prensa de calidad dirigen nuevas cabeceras de la prensa on line. La mayoría provienen de Le Monde y de Libération, donde diversos reajustes les despidieron de sus redacciones.10

Una parte de la batalla del periodismo de mañana se está librando en el frente de Internet. Numerosos analistas subrayan que el futuro de la prensa viene de la mano de Internet, pero más que su acceso por el ordenador, considerado ya como un broncosaurio, por el iPhone o por las tabletas iPad. El desafío sigue siendo el construir un periodismo digital de calidad.11

Entre los que han apostado por el periodismo de investigación y de calidad únicamente on line destaca Médiapart,12 fundado en 2006 por Edwy Plenel, ex-director de la redacción de Le Monde. Y es una apuesta también como modelo económico, ya que hay que abonarse tras el pago de nueve euros mensuales. Con casi 50 mil suscriptores se mantiene en la cuerda floja de modelo de rentabilidad, como la gran mayoría de los medios en Internet.

Entre las apuestas de periodismo digital de calidad destaca también la versión francesa de Slate13, dirigida por Jean-Marie Colombani, ex-director de Le Monde. Otro ejemplo de adaptación numérica: Arrets sur images.14 Su director Daniel Schneidermann, ex columnista de Le Monde y de Libération, trasladó a la red el concepto de programa de televisión que tanto éxito le deparó hasta que se lo suprimieron. Su portal se consagra únicamente al análisis crítico de la información. Desde un principio apostó por la fórmula de pago.

En esta fase de transición que estamos viviendo, en la que viejos modelos mueren y otros nuevos brotan, la irrupción de estos  signos de renovación permiten mantener cierto optimismo. Están naciendo nuevos géneros en Internet15 como el webdocumental. Y aunque hasta la fecha tampoco se ha encontrado un modelo económico que permita su rentabilidad, algunos jóvenes periodistas16 están apostando por ello.

Otro elemento esperanzador es el periodismo participativo que ha irrumpido como un balón de oxigeno para reconquistar el público volatilizado. El periodista baja de su pedestal y entra en interacción con su comunidad de lectores. Este nuevo periodismo participativo tiene su mejor exponente en Rue 8917, un pureplayer de información creado por antiguos periodistas de Libération. Realiza un periodismo a tres bandas entre jóvenes periodistas, expertos y público. Incluso han sacado una versión impresa. Ante la ausencia de modelo económico por Internet, algunos de estos diarios consiguen salir a flote completando sus ingresos con ofertas de formación y otros servicios, como hace Rue 89.

A pesar de este potente despegue de Internet, para las élites políticas y económicas de Francia el periodismo de referencia lo siguen encontrando en la prensa escrita de calidad. La migración del papel a la pantalla no resulta tan rotunda.

Han nacido, además, nuevos proyectos editoriales que gozan de éxito, cuando nadie apostaba nada por ellos. Esta es la historia de una revista trimestral XXI18, lanzada el 17 de enero del 2008 y realizada por ex periodistas de Le Figaro, que han apostado por el periodismo de calidad. Publican reportajes de actualidad, de larga extensión (de 20 a 30 páginas) y con una visión mundial. Con cuatro números al año, tiene una tirada de 40 mil ejemplares. Los modelos que les inspiran son las revistas americanas tipo The New York Times Magazine, The New Yorker o Vanity Faire y la inglesa Granta, de venta en librerías.

Como conclusión, podemos afirmar que con la crisis y el cambio de época que estamos viviendo ciertas formas de periodismo tienden a desaparecer mientras que otras están naciendo. Uno de los desafíos para superar la situación actual de crisis es ganar de nuevo la confianza del público ofreciendo contenidos de calidad. Ante este crítico panorama debiera existir la voluntad de recuperar el buen hacer, el orgullo y la dignidad de la profesión; de volver a lo fundamental, a la esencia del periodismo. Con un “periodismo de orientación” frente a la infobesidad y de profundidad frente a la información low cost.

Para algunos analistas, la prensa de referencia se salvará gracias a un “periodismo aumentado”, como propone Eric Sherer en su libro A-t-on encore besoin des journalistes? Manifeste pour un journalisme augmenté (Puf, 20011). Éste consiste en enriquecer el periodismo de todas las extraordinarias posibilidades dadas por esta revolución de la información digital. Un periodismo de valor añadido, más democrático y donde la nueva función de filtro sea preponderante. Buscar, elegir, verificar, agregar, relacionar acontecimientos entre ellos, darles sentido, contextualizar, son las misiones de nuevo periodista.

Para terminar quizás nos consuele citar el aforismo que nos recuerda que “los aviones no han reemplazado a los barcos”, como la televisión no acabó con la radio. La Internet no tiene por qué terminar con el modelo de exigencia, rigor y calidad, características de la prensa escrita de referencia.

 

Notas

1) http://www.jaimelinfo.com, y http://www.mediavox.fr/

2) Entre los numerosos foros y encuentros destacan: Les entretiens de l’info (http://entretiens.zeblog.com), dirigidos por el investigador Jean-Marie Charon, Information et citoyennet, el colectivo de periodistas ça presse (http://www.capresse.org) o Assises Internacionales du Journalisme (ver http://www.journalisme.com). En Francia la crisis de la prensa escrita se ha convertido en un debate de gran actualidad que ha entrado incluso en la agenda política, ya que incluso provocó en 2009 la convocatoria de los Estados generales de la prensa por parte del Presidente de la Republica, Nicolas Sarkozy. De ahí salieron toda una serie de medidas impuestas por el estado para ayudar a la prensa y que están ayudando a salir a flote en estos tiempos difíciles. Ver http://www.etatsgenerauxdelapresseecrite.fr

3) Respecto a la difusión de la prensa diaria en Europa, Francia se sitúa en el vigésimo lugar por cada 1000 habitantes, según World Press Trenes, AMJ de 2007, con 155 ejemplares vendidos por cada 1000 habitantes.

4) POULET, Bernard, 2009, La fin des journaux et l’avenir de l’information, Paris, Gallimard.

5) “Sur le net, les journalistes se muent en animateurs pour doper les audiences”, Le Monde, 23 de julio de 2009.

6) Centre de liaison de l’enseignement et des médias de l’information. www.clemi.org. Cada año, durante el mes de marzo todos los colegios celebran la “Semana de la prensa”.

7) Eric Fottorino, “A nos lecteurs”, Le Monde, 19 de avril de 2008.

8) ACCARDO, A., (dir.), 1998, Journalistes précaires, Bordeaux, Editions Le Mascaret,.

9) Según el informe publicado en Estados Unidos sobre el estado de los medios de comunicación, titulado: “Proyecto por la Excelencia en el Periodismo 2005” ya se apuntaban nuevas tendencias frente al modelo tradicional de periodismo. Así mientras que antes “los informadores se preocupaban principalmente por la verificación de hechos” ahora está dando paso a “un nuevo modelo en los medios en el cual se da información sin hacer grandes esfuerzos para comprobar su veracidad”. Esto se ve tanto en la televisión por cable y en las tertulias radiofónicas como en los blogs y en los diarios digitales cuya norma es “publicar cualquier cosa y dejar que se compruebe o no después”.

10) Libération, echó a 150 periodistas tras dos planes sociales en 2005 y 2007. Por su parte, Le Monde lanzó dos convocatorias de despidos voluntarios en 2004 y en 2008. El primero eliminó a 35 periodistas de la redacción, y el segundo a 65. Ver la revista Le journaliste, organe du Syndicat national des journalistes. Nº spécial, octobre 2010, pp, 17-18. Le Figaro anuncia en diciembre de 2012 un plan social.

11) Desde el 22 de octubre de 2009 la prensa digital ya tiene un sindicato que les represente: Syndicat de la presse indépendante d’information en ligne. : http://www.spiil.org. Con más de sesenta miembros, el 22 de octubre de 2010 organizaron sus primeras jornadas de balance y debates sobre el futuro de la prensa on line.

12) www.mediapart.fr

13) http://www.slate.fr

14) http://www.arretssurimages.net

15) Flujos RSS, servicios web, blogging, bookmarking, widgets, planet, digg-like, las redes sociales como Facebook, Twitter, etc.

16) Dirigida por jóvenes periodistas la sociedad de producción Honkythonk, situada en París, ha vendido algunos de sus webdocumentales a medios como lemonde.fr. Ver http://www.honkythonk.fr

17) http://www.rue89.fr

18) http://www.leblog21.fr

 

Doctora en Ciencias de la Información y de la comunicación por la Universidad Complutense de Madrid. Es profesora titular de Periodismo en el Institut de Journalisme Bordeaux Aquitaine de la universidad Michel de Montaigne de Burdeos, cuya dirección ha asumido desde 2006 a 2012.  Presidente de CEJER, Chercheurs en Journalisme des Ecoles Reconnues.

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