RMC es una publicación del Departamento de Ciencias de la Comunicación - Universidad Autónoma Metropolitana, Unidad Cuajimalpa

R3D: Defendiendo los derechos digitales

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Entrevista a Carlos Brito

“Las prácticas de la tecnología avanzan más rápido que la tecnología”, asegura Carlos Brito, director de incidencia de la Red en Defensa de los Derechos Digitales (R3D). Los periodistas y los defensores de derechos humanos se encuentran diariamente con escenarios y discusiones en constante evolución. Las tecnologías digitales han cambiado tanto la forma de ejercer, defender y hasta violar los derechos. Un día es una iniciativa de ley para controlar lo que se publica en Internet, otro día son descubrimientos de vigilancia gubernamental al margen de la ley. La R3D es una joven organización liderada por jóvenes que buscan defender los derechos digitales, que no son otra cosa que los derechos humanos de toda la vida, ejercidos en contextos sin precedentes.

Carlos Brito, de la R3D, presentando MéxicoLeaks - Foto: Adolfo Vladimir / Cuartoscuro

Por Jorge Tirzo

La era digital ha traído consigo una serie de nuevos poderes, pero también nuevos riesgos y responsabilidades. Las tecnologías digitales han permitido a muchos colectivos e individuos realizar transformaciones socioculturales, fomentar cambios políticos y documentar abusos. Sin embargo, también son un territorio de disputa con usos reprobables de parte de gobiernos, criminales, terroristas y un largo etcétera. La Red en Defensa de los Derechos Digitales (R3D) es una joven organización creada por jóvenes con el interés de discutir la agenda de derechos humanos en materia digital.

Uno de sus fundadores, Carlos Brito, tiene ya una trayectoria reconocible en el ámbito. Durante el 2012 fue una de las figuras más visibles del movimiento estudiantil #YoSoy132, llegando a ser uno de los moderadores del debate que organizaron los estudiantes con los candidatos presidenciales. Desde ese momento la agenda de democratización de los medios de comunicación y el acceso a Internet fueron clave para dicho movimiento. Fue en ese contexto que conoció a Luis Fernando García y a Vladimir Chorney, con quienes fundó la Red en la que hasta ahora colaboran. El primero es actualmente su director general y el segundo es investigador asociado.

La R3D

Carlos Brito, ahora director de incidencia en la R3D, cuenta en entrevista para RMC los principales retos de la organización, de la defensa de los derechos humanos en la era digital y de nuestro país en particular.

“Somos una ONG que se dedica a la defensa de los derechos humanos en los entornos digitales, lo cual implica una serie muy amplia de derechos. No solamente los que tradicionalmente se entienden como parte de la agenda digital, como la libertad de expresión y privacidad; sino que los entendemos como parte de un conjunto. En México después de la reforma de Derechos Humanos de 2011, la idea de segmentar los derechos humanos como cosas aparte, no tiene mucho sentido. Cuando hablamos de las tecnologías lo que entendemos es que extienden capacidades humanas y con ello la capacidad de ejercer derechos. Lo que hacemos nosotros es, a través de campañas, litigios, análisis, intentar acercar a los usuarios de Internet a la posibilidad de ejercer derechos humanos”, explica Carlos Brito.

Aunque fue registrada como asociación civil hasta el 2015, la R3D inició sus operaciones en 2014 al calor de la discusión de la Ley Federal de Telecomunicaciones y Radiodifusión (LFT). Siendo México un país muy marcado por un duopolio televisivo (Televisa / TV Azteca), con uno de los magnates más ricos del mundo (Carlos Slim, dueño de Telmex y Telcel), la discusión de dicha ley parecía estar encaminada a las tecnologías analógicas. Fue en ese contexto que la R3D planteó una agenda paralela con énfasis en la censura, la vigilancia digital y la neutralidad de la red:

“Incluso a nivel legislativo, la perspectiva que se tenía sobre los temas digitales eran meramente a nivel industria. Es decir, si hay competencia o no hay competencia, los precios, la entrada de inversión. Lo cual desde luego va a afectar a los derechos, pero no es una perspectiva estrictamente de derechos humanos. Organizaciones como Artículo 19 o AMEDI atendían una parte de la enorme agenda de la Ley de Telecomunicaciones, pero quizás tendían un poco menos a hablar de estos temas. No es una crítica, es porque son demasiados temas. Nosotros pudimos abordar los temas en materia de censura, de responsabilidad de intermediarios, bloqueo de contenidos, neutralidad de la red y de vigilancia a las comunicaciones”, dice.

Como toda organización joven, la R3D se ha enfrentado a retos para insertarse en el debate público en materia de derechos humanos. Sin embargo, según Carlos Brito el principal ha sido ganarse la credibilidad de sus interlocutores pues al principio no eran tomados en cuenta por su edad e incluso por su aspecto físico.

La R3D es una organización con una cultura organizativa lejana a la tradición de los abogados litigantes de traje y corbata. Para esta entrevista Brito usaba pantalones de mezclilla y una camiseta color negro. Sus oficinas no tienen cubículos cuadrados, sino mesas modulares para trabajar en equipo, un gran espacio común y pizarrones todo alrededor para hacer anotaciones. Se trata pues de una nueva generación tanto de personas como de formas de aproximarse a los derechos humanos.

“El financiamiento va saliendo. Los temas administrativos han ido avanzando poquito a poquito. El principal obstáculo realmente tiene que ver con la credibilidad. Querer insertarte en discusiones que tienen grupos de interés tan afincados y con tal solidez, levanta suspicacias. Somos una nueva organización que tiene muy buena argumentación jurídica, y es lo único que tiene porque nadie nos conoce. Dicen: son jóvenes, no vienen vestidos de traje, ocupan canales informales, no tienen ningún problema en estar tuiteando las cosas y no meterse en las dinámicas de las negociaciones de los partidos, como sí hacen ciertas organizaciones. El traer una cultura política diferente, como sociedad civil, nos genera una barrera de credibilidad con los diferentes actores. Pero el única arma que tenemos son los argumentos”

“Ha sido difícil dialogar. Con los medios es con quienes más fácilmente hemos podido romper esa barrera. Podemos mandar un comunicado, este se sostiene por sí solo, y eso puede ser. También por el hecho de que les enseñamos cuáles son nuestros productos jurídicos o que estamos promoviendo amparos. Eso se puede defender por sí solo. Pero insisto, ver chavitos que no entran en la etiqueta de lo que tradicionalmente significa la defensa de derechos humanos o la etiqueta de lo que significa el sector de telecomunicaciones, que es otra etiqueta. O la etiqueta de lo que significa hacer incidencia a nivel regulatorio o a nivel legislativo. Y eso poco a poco lo hemos ido superando.

Porque tampoco es algo que a nosotros nos interese cambiar mucho para que nos hagan caso. No nos interesa amoldarnos demasiado a lo que nos piden en términos de etiqueta, de formas, de expresiones”.

No son una generación de traje y corbata, ni de radio y televisión. Su agenda y sus formas de operación son tan distintas como su ropa.

Más allá de MéxicoLeaks

Uno de los proyectos más visibles de la R3D es el de ser una de las organizaciones convocantes de la plataforma de filtraciones MéxicoLeaks. Se trata de una plataforma donde fuentes anónimas pueden compartir información de forma segura con medios como Animal Político, la revista Proceso o la Red de Periodistas de a Pie.

Se trata de uno de los proyectos de colaboración periodística más importantes que ha habido en este país, pero paradójicamente se hizo famoso por el caso de Carmen Aristegui, su unidad de investigaciones y MVS. En 2015, dicha compañía despidió a todo el equipo de Aristegui asegurando que había hecho un uso indebido de la marca al inscribirla sin permiso en MéxicoLeaks. Desde ese momento la periodista ha encabezado un litigio por censura y denegación de la justicia que se encuentra actualmente en la Corte Interamericana de Derechos Humanos.

“MéxicoLeaks es uno de nuestros proyectos más visibles. Fue muy visible sobre todo por el caso de Carmen Aristegui. Probablemente no hubiera sido tan visible si no hubiera servido de excusa para MVS para hacer lo que hizo con ella. Pero es un proyecto que se engloba en nuestra agenda de promoción y protección de los whistle blowers. Es decir, nosotros como parte de la agenda que manejamos, creemos que cierta información de interés público debe tener protecciones incluso cuando existen acuerdos de confidencialidad. Y que cualquier funcionario público o empleado del sector privado, que quiera hacer un disclosure de información de interés público, por violaciones de derechos humanos, corrupción; y que haya buena fe para hacer esa difusión de la información, pues debe estar protegido. Y esa cultura como conjunto es la que promovemos. Formamos parte de MexicoLeaks en el sentido de que nosotros como parte de la promoción de esa cultura y las condiciones legales que de hecho se están discutiendo ahorita con el tema del Sistema Nacional Anticorrupción. Pero tenemos mucho más”.

Más allá de MéxicoLeaks, la R3D se dedica a difundir las violaciones a los derechos humanos a través de textos en la prensa, comunicados y campañas en redes sociales. Sin embargo, buena parte de su trabajo se enfoca en los litigios y el trabajo legal que realizan. Actualmente uno de los más visibles en ese sentido es su juicio de amparo contra dos artículos de la Ley Federal de Telecomunicaciones.

Gracias al trabajo conjunto de la R3D con legisladores y otras organizaciones civiles, el texto de la LFT dejó fuera la mayor parte de los textos que generaban un riesgo de censura. Sin embargo, en los artículos 189 y 190 quedó asentada la obligación de los concesionarios de guardar por dos años los metadatos de todas las telecomunicaciones y compartirlos en tiempo real, sin orden judicial, a las autoridades (García, 2016).

Esto quiere decir que un proveedor de Internet estaría obligado a archivar las direcciones IP donde te conectas, a las que te comunicas, los horarios, las ubicaciones, etc, etc. Sobra decir que en un país como México donde las autoridades dan muestras continuas de corrupción y malos manejos, darles acceso a todos esos datos representa un riesgo mayúsculo para la ciudadanía. Ante ello, la R3D se encuentra en un litigio de amparo en contra de dichos artículos.

“Ganamos y perdimos cosas en la discusión de la Ley de Telecomunicaciones. Se ganaron cosas, por ejemplo cuando se quitaron muchas de las previsiones de censura y responsabilidad de intermediarios. Todas, de hecho, se lograron detener de la iniciativa presidencial. Hubo un consenso muy grande, incluso en el PAN y en el PRI, en que era problemático. Pero también perdimos en que las medidas de vigilancia se agravaron incluso. Estamos pidiendo que se declare la inconstitucionalidad de los dos artículos, el 189 y 190. Es muy importante ese litigio para nosotros, pero muy probablemente, debido a la sala que nos tocó, vayamos a perder ese litigio. Por eso estamos preparándonos para irnos al Sistema Interamericano de Derechos Humanos”, explica Brito.

Aunque no son tan visibles mediáticamente como MéxicoLeaks, este tipo de acciones legales son parte fundamental de la organización. Tanto al momento de realizar la entrevista, como al cierre de esta edición, la Corte aún no había publicado su fallo sobre el amparo promovido por la R3D.

Retos para los medios y la academia

Además de su labor como director de incidencia en la R3D, Carlos Brito también ha impartido recientemente cursos en el Tecnológico de Monterrey para la licenciatura en Periodismo y Medios de Información. Esta experiencia le ha dejado enseñanzas entorno a los retos que enfrentan las universidades al formar periodistas en un contexto tan cambiante como el que vivimos. Según su diagnóstico, los futuros periodistas –al igual que la mayoría de los informadores en activo– están desinformados en materia de derechos digitales. El gran reto es incorporar estas discusiones a los planes de estudio para generar una conciencia crítica de los debates actuales para preparar a los futuros comunicadores.

“Encontré primero que estaban formándose periodistas totalmente ajenos a las discusiones que van a enfrentar en sus plataformas. Les decía: ¿Qué hacer ante una solicitud de una autoridad para remover contenido? ¿Qué hacer ante una solicitud de un particular para remover contenido? ¿Qué hacer si te solicitan por copyright? ¿Qué significa eso? ¿Qué pasa si tu medio de comunicación enfrenta un ataque a nivel de DNS’s? ¿O a nivel de dominio? ¿O qué pasa si te hackean y te bajan una base de datos completa y divulgan información sensible de tu medio de comunicación? ¿Qué pasa con todas esas problemáticas? ¿Qué pasa si mañana tu sitio web va a entrar a un paquete premium de Internet? Entonces si la gente quiere ver tu contenido va a tener que pagar más. ¿Qué pasa si ocurre lo opuesto? Si a todos los contenidos de UnoTV no les cargan datos para el lector y los tuyos sí, y por lo tanto baje tu tráfico. ¿Qué pasa si tienes una agresión a tu privacidad como periodista? Tienes algún tipo de exploit o malware que sabes que fue puesto por una agencia de gobierno. ¿Sabes cuáles son sus facultades legales?”

“Ese tipo de discusiones para los periodistas, para gente que está formándose y que supuestamente ya son parte de una generación nativa digital, están totalmente ajenas. El plan de estudios no lo cubrió. Si ellos no lo tienen, la gente que lo está viviendo a diario, lo resuelve como puede. Algunos medios se defienden removiendo contenidos y ya. Otros se defienden diciendo bueno, voy a contratar un abogado. Algunos lo denuncian esperando que no haya represalias. Ese tipo de cosas presentes todos los días, necesitan una discusión amplia que vayan encaminadas a cuál es la respuesta del Estado”

El gran reto está en la velocidad de los cambios tanto de las tecnologías como de sus usos sociales. Para bien y para mal, cada día hay nuevas formas de defender, pero también de violar derechos digitales. Cualquier plan de estudios tendrá que aceptar los cambios y formar a los estudiantes más en un pensamiento crítico que en uno memorístico.

“De todas esas materias, la discusión que tenemos hoy, mañana son otras. Las prácticas de la tecnología avanzan más rápido que la tecnología. Porque la tecnología se mueve muy rápido pero la forma en la que la implementas se mueve el triple de rápido y está totalmente desorganizada. No solamente es decirles cómo los afectan, sino prepararlos para tener criterios para defenderse de nuevas prácticas que son cada vez más complejas. Nuevas prácticas de censura, vigilancia, discriminación, violencia. El problema es ese. Lo que vemos con los periodistas es que están desinformados, que es paradójico, sobre lo que les está ocurriendo en su propia esfera de trabajo. Dan por hecho Internet como era hace tres o cuatro años. Y conforme avanzan los tiempos, las cosas son más complejas”.

Como muestra pone un ejemplo reciente. En noviembre de 2015, los atentados terroristas en París que se adjudicó el grupo autodenominado Estado Islámico, generaron una discusión entorno a la herramienta de mensajería Telegram. Esta aplicación no es otra cosa que un mensajero instantáneo con la opción de crear conversaciones cifradas de punta a punta, por lo que aunque se intercepten los datos de dicha comunicación, es imposible (o al menos muy difícil) descifrar las comunicaciones. Muchos políticos y medios de comunicación criticaron esta herramienta porque habrá permitido a los terroristas organizarse sin que los gobiernos pudieran averiguar sus planes.

Meses después, en abril de 2016, el omnipresente mensajero instantáneo WhatsApp implementó un cifrado punta a punta para todas sus comunicaciones. Se trata de una funcionalidad automática, relativamente más segura que la opción de Telegram, que tuvo un recibimiento positivo de parte de los medios y sus usuarios. Además, con un impacto mucho mayor pues la base de usuarios de WhatsApp es mucho mayor que la de Telegram.

“Los medios de comunicación un día demonizan el cifrado punta a punta y otro día Whatsapp decide que cientos de millones de personas, afortunadamente, ahora gozan de este cifrado. Y entonces el cifrado ya no es el demonio. O como el caso Apple contra FBI. De repente se demoniza, ahí no el cifrado, sino las medidas de protección sobre las backdoors. Cuando el FBI decide que ya encontró otra forma de dar la vuelta, ya deja de ser tema. Y son discusiones que acaban de pasar. Los mismos medios de comunicación que demonizaron el cifrado punta a punta de Telegram, y que no demonizan el de Whatsapp sino que lo celebran: O algo aprendieron o están muy confundidos”, dice Brito.

En suma, es un contexto difícil para el periodismo y su enseñanza. Así como en su momento las legislaciones para la prensa y los controles gubernamentales (como el monopolio del papel) fueron fundamentales para comprender el periodismo; actualmente los temas de legislación de Internet son básicos para la labor informativa. Actualizar los planes de estudio para formar periodistas críticos de estos cambios es un grave pendiente para la academia.

Derechos (humanos) digitales en México

En el 2011, la Constitución mexicana fue reformada de forma significativa al transformar el concepto de “Garantías individuales” y reconocer de forma explícita los derechos humanos. Se trata de un cambio de paradigma pues de esta forma no es el Estado quien “otorga garantías” a sus ciudadanos, sino que les reconoce derechos inalienables. También es destacable el hecho de que esta reforma reconoce que las personas gozamos no solo de los derechos presentes en la constitución, sino también los que se encuentren incluidos en los tratados internacionales (Carbonell, 2012). Es decir, que desde el 2011 –al menos en el aspecto legal– los derechos humanos son el eje constitucional en México.

En este contexto es que Carlos Brito asegura que es necesario que la ciudadanía y el gobierno comprenda este nuevo enfoque. Todavía vivimos con un imaginario donde los derechos humanos son un tema específico, usualmente relacionado con las desapariciones y la tortura, lo cual nos hace olvidar que el enfoque de derechos humanos permea (o al menos debe hacerlo) a todos los ámbitos del Estado.

“Es un reto no invocar derechos solamente cuando aparece una fosa de cuerpos, cuando desaparecen a 43 personas. Constantemente hay que dejar claro que incluso la movilidad, el medio ambiente, la contingencia ambiental, son temas de derechos. La cultura que le subyace es la necesidad del Estado de regular a los particulares. Eso es un asunto que se deja todo el tiempo de lado, es una tarea super pendiente en el uso del lenguaje de parte de los periodistas”

“Para mí ese es el principal problema. El creer que solo se invocan los derechos humanos cuando estamos en situaciones muy graves y excepcionales. Cosa que termina concretándose en la promoción de esta visión que está muy instalada en la sociedad de que los derechos humanos son solamente para defender a los criminales. Tienes que revisar el discurso de Isabel Miranda de Wallace diciendo eso: O se defiende los derechos de la víctima o se defienden los derechos del criminal. Cuando no es eso, se tienen que defender los derechos de todos, al mismo tiempo. Y sí se puede, no son cosas etéreas. Son cosas concretas, cotidianas, presentes. Para mí ese es el principal problema. El factor de excepcionalidad de los derechos humanos”, dice.

Al ser cuestionado por los principales retos a futuro para México en materia de derechos humanos, Brito hace énfasis en considerar la crisis como un todo. Según él, el hecho de que se agraven las intenciones de vigilancia gubernamental, censura y desarticulación de la neutralidad de la red, no son sino síntomas relacionados con las desapariciones forzadas, la tortura generalizada y la violencia impune. Dos caras de la misma moneda.

“Buena parte de las cosas que se han logrado conquistar en México, siempre tienen versiones nuevas. Es el caso de las leyes entorno al copyright, la famosa Ley Beltrones, que ya lleva como siete intentos y está a punto de pasarse otro. Viene por el TPP que puede o no discutirse este año en México, depende de la elección estadounidense. Eso va a ser un problema. En México seguramente va a haber muy poca discusión. Se va a tomar un acuerdo comercial que va mucho más allá de los acuerdos comerciales. Es un acuerdo político que transforma y limita las capacidades de los Estados para legislar. Limita sus poderes judiciales, el poder legislativo, el poder ejecutivo. Limita la capacidad de discusión. El TPP va a ser para nosotros una de las batallas más importantes”

“Todo esto es un reflejo de lo que está ocurriendo en tortura, desaparición, impunidad, en todos los otros temas de la agenda. Realmente lo que pasa es eso: Las expectativas de que se agrave la crisis de derechos humanas son muy altas debido a la postura del Estado mexicano de negar cualquier crítica, sea de la ONU, de la CIDH, de los relatores especiales, de ONGs internacionales, de lo que sea. En lugar de dejar las cosas como están, lo que está haciendo realmente es que se agraven todavía más. Porque manda un mensaje de que entonces estamos haciéndolo bien. Incluso genera dinámicas sociales y de poder, para que la gente que puede aprovecharse de esas herramientas y vacíos para violar derechos humanos, lo haga más y más y más. Entonces la previsión es que va a empeorar. Y la chamba que vamos a tener va a ser más. Yo no veo que haya un cambio importante en la agenda de derechos humanos en el país, al menos en este sexenio, mas que agravarse”, finaliza Brito.

Referencias

Carbonell, M. (6 de septiembre de 2012). “La reforma constitucional en materia de derechos humanos: principales novedades” en Miguel Carbonell. Recuperado el 18 de abril de 2016 de http://www.miguelcarbonell.com/articulos/novedades.shtml

García, L. (18 de abril de 2016). “La vigilancia en México, fuera de control: R3D” en Aristegui Noticias. Recuperado el 18 de abril de 2016 de http://aristeguinoticias.com/1804/mexico/la-vigilancia-en-mexico-fuera-de-control-r3d/

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