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Prensa no lucrativa

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Nueva figura jurídica y mercantil

Reconocer jurídicamente a la prensa no lucrativa como sujeto de interés público es una idea original de Miguel Ángel Granados Chapa. Se abre paso desde septiembre de 1985 y podría ser la respuesta del Estado mexicano para disminuir la contradicción principal del modelo de comunicación social que permitió la concentración de la propiedad, el acaparamiento del gasto publicitario y la mercantilización de las noticias. El nuevo actor legal lo conformarían los medios públicos, los medios sociales y comunitarios, los periódicos digitales e impresos producidos por asociaciones no lucrativas de periodistas.

No más sangre de periodistas - Foto: Rubén Espinosa / Cuartoscuro

No más sangre de periodistas – Foto: Rubén Espinosa / Cuartoscuro

Por Rogelio Hernández López

Publicado originalmente en RMC #137

Esta novedosa figura jurídica sobre la prensa no lucrativa podría sentar las bases para redistribuir la propiedad, la oferta informativa del mercado y el gasto publicitario, ordenar el abigarramiento legislativo, estimular el nuevo modelo de relación prensa-Estado que se abriría paso y, esencialmente, llegar a pluralizar un poco más la información periodística.

Hace unas semanas se me confío que la Revista Mexicana de la Comunicación pasaría a ser responsabilidad de la Universidad Autónoma Metropolitana, Unidad Cuajimalpa y que en la primera edición de esta época habría un espacio relevante dedicado a Miguel Ángel Granados Chapa. Propuse entonces reivindicar una idea original que el columnista presentó desde 1985 y reconfiguró en 2009, idea que algunos creemos cardinal para tratar de dar una respuesta a varios problemas estructurales del ejercicio del periodismo en el México de 2015.

– ¿Cuál es la idea?—se me inquirió.

– Lograr el reconocimiento jurídico para el periodismo no lucrativo, en contraposición al periodismo mercantil—respondí de botepronto.

– ¿Qué medios abarcaría esa figura del periodismo no lucrativo?

– Miguel Ángel Granados, hace ya 30 años, hizo un ensayo jurídico-político para modificar el esquema legal de propiedad de los medios de comunicación masiva. Propuso ampliar el régimen jurídico para agregar, además de los medios de prensa mercantiles, a los medios no lucrativos, a los que no movería el interés de la ganancia. El objetivo medular sería ampliar la pluralidad de la información de prensa y enriquecer el ejercicio más informado de la libertad de expresión.

– ¿Sólo los medios públicos entrarían a ese concepto?

– No. Trataré de explicar las intenciones de Granados. En esa nueva figura jurídica que exponía Miguel Ángel entrarían los medios oficiales o de gobierno, así como los medios comunitarios, los de instituciones autónomas, como las universidades, y también los de asociaciones de periodistas.

Yo agrego ahora: habría que reconocer al nuevo sujeto del periodismo mexicano en la era de Internet: los periódicos digitales que, para agosto de 2015 ya podrían ser más de 2 mil 500 en todo el país. Estos han sido creados a partir de medios impresos pequeños, de grupos de periodistas despedidos, de periodistas veteranos y otros recién egresados que coinciden en el propósito de hacer investigación; los que, en la mayoría de los casos, supusieron que la web sería alternativa para permanecer en el periodismo y su maná financiero, pero que ya se dieron cuenta que no fue así y padecen para subsistir (Hernández López, 2014). Lo común es que los produzcan pocas personas, con poca inversión.

En México, son tantos los periódicos digitales que ya perturban las agendas temáticas y los alcances de los medios industriales; provocan dolores de cabeza a los jefes de prensa de municipios y estados que no saben cómo estirar sus presupuestos para gasto publicitario. En la teoría del caos, son el factor que más desestabiliza el modelo de conveniencias anterior. Y ni unos ni otros (los medios públicos, los mismos medios privados no lucrativos, ni los políticos, ni los corporativos) vislumbran cuál sería el nuevo orden del futuro inmediato.

Frente a todo eso, resalta la idea original de Granados Chapa. Una idea cardinal, como se sabe, es una elaboración verdaderamente fundacional para el futuro[1].

He visto esa preocupación en los cuatro años más recientes entre decenas de colegas que se mudaron a medios digitales, en jefes de prensa, en legisladores locales, en investigadores académicos y profesores de universidades estatales. Desde 2011 he tenido que viajar a más de 20 entidades por mis actividades de protección y capacitación de la Casa de los Derechos de Periodistas A.C. He tenido contacto con más de mil hombres y mujeres que ejercen, gozan y padecen el periodismo. Ellos son mis fuentes empíricas. Para ellos produzco semanalmente una columna (Miradas de reportero) y tengo algunos reportajes tipo ensayo sobre los nuevos fenómenos en el ejercicio del periodismo y la búsqueda de soluciones.

La idea de Miguel Ángel

El concepto de periodismo no lucrativo lo escuché en México en voz de Miguel Ángel Granados Chapa, desde que era presidente de la Unión de Periodistas Democráticos (UPD) allá por 1982. Este reportero era parte de su Comité Directivo. El columnista decía desde entonces que este modelo podría ser una alternativa a los males que entonces padecía la prensa mexicana. He recuperado mis notas de la época y he actualizado los datos.

Sobre el concepto de periodismo no lucrativo de Miguel Ángel hilvanó a su vez, hace tres años, el reconocido investigador de los medios de difusión masiva Raúl Trejo Delarbre y reiteró que:

“El Esquema comercial –el que impone el mercado– no es el único camino para la prensa en México.

Si se recuperasen los principios y fines deseables para la comunicación y se antepusieran los compromisos sociales de las empresas dedicadas a esa tarea, podría pensarse en medios de comunicación que, estando en manos de particulares, fueran reconocidos como asociaciones sin fines de lucro.

Conviene establecer, legislativa o administrativamente, dos categorías de medios impresos: los lucrativos y los no lucrativos.

Los primeros, que se identifican con la mayor parte de las publicaciones actualmente en circulación, serían considerados como productos de empresas sujetas a la regulación mercantil general.

Los no lucrativos, que serían una figura de nueva creación en el régimen legal de la prensa en México, disfrutarían de privilegios que son comunes en países de Europa Occidental y son recomendados por la UNESCO”.

Esta es la argumentación de Miguel Ángel Granados Chapa a finales de 2009, según lo cita Raúl Trejo (Prensa no lucrativa, propuesta de Granados Chapa, 2012). Continúa diciendo:

“Medios no lucrativos. En esta definición caben los que ahora son medios oficiales o de gobierno, así como los medios comunitarios y los de instituciones autónomas, como las universidades”… También los que sean propiedad de asociaciones de periodistas.

Esa prensa, que no buscaría como objetivo esencial el beneficio financiero –según el texto de Miguel Ángel-, tendría entre otras las siguientes facilidades: el otorgamiento de créditos blandos para la instalación de esos medios; subsidios en la importación de sus equipos y materiales; crédito para la adquisición de papel; tarifas postales y de transportación aérea y terrestre preferenciales; régimen tributario especial, etcétera.

El elemento común es que si bien no persiguen ni obtienen ganancias, quedarían autorizados para generar ingresos propios, incluso por publicidad, amén de patrocinios y los presupuestos que les correspondan por su pertenencia a instancias gubernamentales.

Los ingresos han de servir para su funcionamiento, no para generar utilidades. Su régimen fiscal, por lo tanto, eximiría a estos medios del impuesto sobre la renta.

Para ello existía entonces y ahora también “la necesidad de reformar la legislación destinada a la prensa. Allí deberían incluirse normas referidas a las empresas de prensa, a los periodistas y a sus agrupaciones”. Recomendaba crear un registro nacional de prensa en donde cualquier interesado pudiera conocer cómo se integran las empresas que editan diarios y revistas.

“A cambio de ello, el compromiso de los medios no lucrativos consistiría en ejercer la responsabilidad social de la prensa, al margen de las utilidades, que sólo le serían permitidas a condición de reinvertirlas. Las reglas destinadas a la prensa no lucrativa podrían establecer un límite (tentativamente del 30 por ciento) del espacio destinado a publicidad, o mayor tratándose de anuncios no comerciales”.

Hasta ahí la cita de párrafos textuales de la propuesta de Miguel Ángel de 1985, ampliada en 2009 y recreada en 2012 por Raúl Trejo Delarbre.

Cabe ubicar que en los años 80 no estaba tan desarrollado el principio jurídico de Interés Público (Fuentes Berain & Juárez Gámiz, 2008). Tampoco estaba normado el derecho de acceso a la información, era incipiente el desarrollo de los medios del Estado en algunas universidades, en algunas entidades y unos cuántos medios electrónicos seguían bajo el control del gobierno federal con la agencia Notimex. Ya eran predominantes las grandes empresas de la comunicación y el periodismo.

 

Los nuevos fenómenos

Durante estos 30 años hemos visto llegar fenómenos que ya no corresponden totalmente al modelo del periodismo político dependiente y de mutuas conveniencias con los gobiernos. Hoy quiere enraizarse otro modelo, de mayor autonomía, más tecnología, más profesionalismo, más investigación, más leyes. Algunos cambios han sido demasiado vertiginosos.

Entre los nuevos fenómenos que se registran en 2015 destacan el desarrollo intenso y complejo del andamiaje jurídico para las comunicaciones y el periodismo; la academización acelerada de los trabajadores de la información; la aparición vertiginosa de miles de periódicos digitales.

Pero, en lo estructural, el modelo económico cambió poco esencialmente y se intensificó la contradicción principal. La mayor concentración de capital y de propiedad de los medios mercantiles significó más libertad para las grandes empresas de la prensa, más acaparamiento del gasto publicitario, más incautación de la información de interés público, la híper mercantilización de las noticias, mayor control de la agenda de comunicación social del gobierno federal y de los gobiernos estatales.

Ese modelo vulnerabilizó al máximo a miles de medios y periodistas marginados del gran mercado; en ellos, por añadidura, se concentró una década de agresiones y asesinatos; trastocó las relaciones de conveniencia entre los periodistas y los medios domeñados con los políticos en general, los que no encuentran otras medidas más que continuar con malas prácticas de manejo arbitrario del gasto publicitario, corrupción o sometimientos bajo presión (Ver Hernández López, Prontuario para fortalecer a periodistas vulnerables de México, 2014).

 

Corregiría el mercado publicitario

Un indicador para evaluar la contradicción mayor del sistema de información masiva es la participación del sector público en la erogación total en publicidad. La desagregación permitirá observar que el sector público sí puede imponer correcciones en el mercado de la publicidad por el peso específico que tiene su gasto, aproximadamente del 20 por ciento.

Para esto se toma como base 2013, cuando el gasto publicitario total fue alrededor de 72 mil millones de pesos y el gasto de los gobiernos de los tres niveles (federal, estatal y municipal) fue de al menos 14 mil 400 millones de pesos, que significan el 20 por ciento del total. Sobre este gasto son conocidos los trabajos de Fundar Centro de Análisis e Investigación y Artículo 19 (Fundar; Article 19, 2014).

El gobierno federal de Enrique Peña Nieto erogó en 2013, su primer año de gobierno, unos 6 mil 691 millones de pesos en Publicidad oficial, 2 mil 496 millones más de lo presupuestado. (En 2014 la erogación federal fue de casi 8 mil millones).

Por lo que hace a los gobiernos de los estados de la república, en otra investigación también en línea, las mismas organizaciones aseguran que “26 entidades gastaron 5 mil 377 millones de pesos en publicidad oficial durante  2012”. Con ese total se puede inferir conservadoramente que en 2013 el gasto en todas las entidades fue de unos 6 mil millones de pesos en 2013 (Ruelas Serna & Dupuy, 2014).

Del gasto público para publicidad en los municipios, muy pocas personas conocen o logran tener datos confiables. Pero no sería muy aventurado inducir que el gasto total en los municipios, para 2013, fue de un mil 700 millones de pesos (Hernández López, 2014).

Es ampliamente conocido que los grandes corporativos siguen llevándose las mayores tajadas del llamado pastel publicitario (Huerta Wong & Gómez García, 2014). En promedio para 2013 y 2014 el 62 por ciento se destinó a  la televisión, 11 por ciento para la radio, 13 por ciento para la prensa escrita, 7 por ciento para Internet que sigue a la alza. El resto fue para Otros,  rubro en lo que no entran los medios públicos, ni comunitarios y solamente unos cuantos de los miles de periódicos digitales que tristemente se disputan las migajas que quedan de ese gasto de gobiernos locales y más escasamente de empresas privadas anunciantes (Observatorio de las industrias, las políticas y los consumos culturales, 2014).

Se estima que al cerrar 2015 el monto global será mayor a los 90 mil millones de pesos[2], y de acuerdo a los cálculos expuestos el gasto público total sería de 18 mil millones.

La propuesta de crear un nuevo sujeto económico con los medios de prensa no lucrativos, implicaría que se debe destinar a ellos el 20 por ciento de tal gasto público. Por ejemplo en 2015 esta canalización habría representado unos 3 mil 600 millones de pesos, cantidad que haría mucho más competitivos a todos los medios públicos, comunitarios, de asociaciones de periodistas y otros que, por operar sin fines de lucro, tendrían que reinvertir en equipos y capacitación los ingresos sobrantes de sus gastos operativos. Y al año siguiente incrementarían sus capacidades y participación y así sucesivamente.

Habría miles de nuevos competidores

El desarrollo tecnológico creó un nuevo actor en el mercado de la prensa mexicano. Más de 2 mil 500 periódicos digitales que conforman un sistema nervioso paralelo y que disputa en redes sociales la difusión de noticias más libremente y comienza a presionar para ser tomado en cuenta como otro sujeto jurídico.

Un ejercicio empírico basado en muestreos informales en 12 entidades en 2014, arrojó la posible presencia de 2 mil 575 medios digitales independientes respecto de los sitios web de los medios industriales. La proyección produjo una cifra que podría ser conservadora: cinco estados con 50 periódicos digitales, cuatro entidades con un promedio de 150 y veintitrés estados con un promedio de 75: (250+600+1,725=2,575). No se suman los sitios hechos por empresas publicitarias, de aficionados o los portales de los medios de prensa industriales que se desdoblaron hacia la Web.

¿Qué provoca esta mudanza o mutación? Como reportero pregunté y busqué respuestas entre las entidades académicas o expertos. Hay muy pocos estudios que estudien lo general y reciente de esta mutación. Únicamente encontré tres recientes que permiten hacer algunas deducciones[3]:

A reserva de estudios académicos confirmatorios, una primera inducción es que en México se rompió en 2 mil 575 pedazos, por lo menos, el viejo sistema imperante de medios de prensa impresos y está trastocando los alcances de los medios electrónicos.

Otra conclusión es que el concepto de periodismo no lucrativo, que hace 30 años comenzó a expresar Miguel Ángel, comenzó a usarse prolíficamente en Europa y en Estados Unidos hace poco más de una década pero con una variable: a los medios públicos se agregan los nuevos periódicos impresos y digitales que llegaron por oleadas tras las crisis editoriales de la última década.

Sobre esta tendencia, hay ensayos que refieren al periodismo no lucrativo para referir a los medios de prensa no industrializados que se enfocan, esencialmente en atender necesidades de información local investigada (hiperlocales, les llaman); es decir, son medios digitales e impresos en los que se privilegian los criterios de investigación y de cercanía del periodismo profesional, son medios no lucrativos porque tienen poco capital de inversión, poca venta, poca publicidad por lo que sus ingresos apenas alcanzan para sueldos decorosos de algunas personas y el mantenimiento a sus modestos equipos e instalaciones.

Como esos ahora hay miles en México. Esto es como si al sistema nervioso central se le hubiera desarrollado un sistema nervioso periférico que realiza sus tareas con mayor libertad y velocidad, pero que a la vista pocos saben cuál será su evolución. Declarar de interés público a estos medios para que incursionen en el mercado sin fines lucrativos sería parte de la alternativa que vislumbró Miguel Ángel.

Más soporte con los medios públicos

A fines del siglo XX, el Estado, administrado por el PRI, perdió deliberadamente los medios de difusión masiva y de prensa que tenía para equilibrar a los medios privados, pero ha sido forzado por la sociedad civil en organizaciones autónomas para generar un incipiente sistema de medios públicos, que ya demuestra presencia y desarrollo pero al que aún le falta apoyo financiero y un techo legal que lo proteja y promueva. Permitirles acceder al mercado publicitario también seria fortalecer a otro competidor que actuaría bajo criterios no lucrativos ni de mercantilización de la información.

En un foro sobre Medios Públicos en el Senado de la República el 26 de noviembre de 2014 se informó que los medios sociales todavía no significan competencia preocupante en el mercado de la publicidad, y que los medios públicos no sólo seguirán impedidos para tener suficientes ingresos por venta de publicidad o la venta de servicios, sino que operarían en 2015 con menos recursos. Prácticamente han tenido que mendigar, en palabras del senador Javier Corral Jurado.

En 2012 los medios públicos eran unas 450 estaciones de radio y canales de televisión (Gómez & Sosa Plata, 2013). De ellas, a fines de 2014, la mayoría estaban en 56 sistemas de radio y televisión pública en  la Red Nacional de Radiodifusoras y Televisión Educativas y Culturales.

Los medios públicos tienen como debilidad principal la imposibilidad de acceder a recursos autogenerados, por la vía de la publicidad o de patrocinios. Son medios no lucrativos que si fuesen declarados de interés público (como lo que son) y, además del presupuesto para operación se les asignara un porcentaje del gasto público en publicidad, tendrían más garantías para su funcionamiento y desarrollo para el bien de la pluralidad de la información de interés público (Medina).

Reordenar el marco jurídico

Para los medios públicos y los periódicos digitales, como nuevos actores en el sistema de información masiva, hace falta legislar y, de paso, reordenar un abigarrado andamiaje  jurídico que ha crecido sin orden ni concierto en los últimos 10 años.

Desde 2008 los especialistas ya observaban que “una característica de la normatividad jurídica de la comunicación de México es la dispersión y multiplicidad de normas sobre este tema, lo cual origina problemas de orden práctico. El más grave es que dicha dispersión crea incertidumbre jurídica entre la ciudadanía, especialmente en los individuos que ejercen la comunicación en sus diversas modalidades como son: diseñadores, cineastas, periodistas, locutores, fotógrafos y publicistas, quienes están directamente obligados a observar estos preceptos” (Berrueco García, 2008).

Para 2015 el andamiaje jurídico relacionado con los medios había crecido más y con menos coherencia. Desde 2010, fueron surgiendo aceleradamente otros ordenamientos en dos tendencias muy claras: una para proteger el ejercicio del periodismo y la otra, mucho más frondosa, para restringir a los medios (Hernández López, Es hora de entender e impulsar a la prensa no lucrativa en México, 2014).

De presunta protección, a septiembre de 2015 ya se registraban en todo el país una ley federal y 20 leyes estatales de protección a periodistas aprobadas por los congresos, unas de mera protección cautelar, otras de fomento únicamente, otras mixtas de protección, fomento y reconocimiento de derechos para ejercer el periodismo; 29 iniciativas parecidas esperaban en los estados para ser dictaminadas. En el mismo sentido se comenzaron a tipificar los delitos contra el periodismo en el Código Penal Federal y en 4 códigos penales de los estados.

Por el otro lado, se ha legislado para ir acotando tangencialmente la libertad plena de informar y la de expresión. Se reformaron los artículos 1° , 6°, 28°, 33, 130 y 134 de la Constitución y se crearon o actualizaron al menos 20 leyes secundarias de carácter federal y general: la de Imprenta, de Asociaciones Religiosas, Contra la Discriminación, la  Electoral, de Transparencia, de Telecomunicaciones, de Protección de niñas y niños, de la Propiedad Industrial; de Protección al Consumidor; del Derecho de Autor; de Información Estadística y Geografía; igual se modernizaron los códigos: Civil federal; Penal Federal, el Nacional de Procedimientos penales; el de Comercio; el Federal de Procedimientos Civiles; el Fiscal de la Federación. Varias de estas reformas o nuevos ordenamientos tuvieron su correlato lógico en las entidades del país. Y ese es un cómputo aún pendiente por realizar.

Todo junto indica, al menos tres certezas: el periodismo ya no es intocable en el reordenamiento jurídico del Estado; que se han creado más obligaciones que derechos para ejercer el periodismo y que se hace necesario reagrupar mucho de lo legislado en una sola ley para los medios.

Quizá convenga pensar en una ley de medios de difusión donde se clasifique a los de interés público[4], ley que debiera ser general para todo el país, que norme y transparente el gasto público publicitario, que especifique derechos y obligaciones para los medios no lucrativos (medios públicos y sociales, comunitarios, medios impresos o digitales, propiedad de asociaciones civiles de periodistas (sin fines de lucro) con plantilla de personal no mayor de 20 personas que tendrían preferencia presupuestal y publicitaria si cuentan con una propuesta editorial profesional, de cercanía con sus poblaciones o coberturas especializadas, como ocurre con publicaciones culturales y que, además, cuenten con códigos de ética y defensores de la información y de los públicos.

La idea original de Miguel Ángel Granados Chapa sobre los medios no lucrativos, con estos y otros argumentos, podría sentar bases para redistribuir la propiedad de los medios y el mercado de la publicidad, reordenar la ineficaz dispersión legislativa, estimular el nuevo modelo de relación prensa-Estado que se abre paso y pluralizar un poco más la información periodística.

Bibliografía

  • Berrueco García, A. (2008). Sistematización del disperso marco jurídico de la comunicación en México. Recuperado el 2015 de Octubre de 2015, de Biblioteca Jurídica Virtual: http://www.juridicas.unam.mx/publica/rev/decoin/cont/11/art/art2.htm
  • Fuentes Berain, R., & Juárez Gámiz, J. (2008). Medios e interés público. (Auditoría Superior de la Federación) Recuperado el 26 de Octubre de 2015, de Auditoría Superior de la Federación: http://www.asf.gob.mx/uploads/63_Serie_de_Rendicion_de_Cuentas/Rc11.pdf
  • Fundar; Article 19. (2014). Publicidad Oficial: Recursos públicos ejercidos por el Poder Ejecutivo Federal en 2013, primer año del presidente Enrique Peña Nieto. Recuperado el 27 de Octubre de 2015, de Fundar: http://www.fundar.org.mx/mexico/pdf/documentogastosPOEPN_VF.pdf
  • Gómez, R., & Sosa Plata, G. (2013). Medios digitales en México. México, D.F., México: Open Society.
  • Hernández López, R. (4 de Agosto de 2014). Los municipios también gastan al año 1,500 millones de pesos en publicidad. La Jornada San Luis .
  • Hernández López, R. (2014). Es hora de entender e impulsar a la prensa no lucrativa en México. México.
  • Hernández López, R. (Diciembre de 2014). Prontuario para fortalecer a periodistas vulnerables de México. (Casa de los Derechos de Periodistas; Freedom House) Recuperado el 27 de Octubre de 2015, de Freedom House: https://freedomhouse.org/sites/default/files/Prontuario%20para%20fortalecer%20a%20periodistas%20vulnerables%20de%20M%C3%A9xico.pdf
  • Hernández López, R. (1 de Septiembre de 2014). Ya son más de 2 mil 500 periódicos digitales en México. Chiapas paralelo .
  • Huerta Wong, J. E., & Gómez García, R. (2014). Valor del Mercado de Medios. México: Asociación de Agencias de Medios.
  • Medina, L. (s.f.). Medios públicos. (UNAM) Recuperado el 27 de Octubre de 2015, de Biblioteca Jurídica Virtual: http://biblio.juridicas.unam.mx/libros/5/2404/19.pdf
  • Observatorio de las industrias, las políticas y los consumos culturales. (2014).
  • Ruelas Serna, A. C., & Dupuy, J. (Abril de 2014). Índice de acceso al gasto en publicidad oficial en las entidades federativas, 2013. Recuperado el 27 de Octubre de 2015, de Fundar: http://www.fundar.org.mx/mexico/pdf/Informe_PublicidadOficial2013.pdf
  • Trejo Delarbre, R. (20 de Agosto de 2012). Prensa no lucrativa, propuesta de Granados Chapa. Revista Zócalo .

 

Notas

[1] Acerca de la esencia de las ideas fundacionales, por ejemplo, en 1996 el filósofo estadounidense Daniel Dennet seguía aún describiendo el concepto darwinista de evolución como «la idea más grande que ha existido nunca”. Watson, Peter. Historia intelectual del siglo XX. Página 14. Edit. Crítica, Barcelona.

[2] Se esperaba que el gasto llegaría a los 5.150 millones de dólares al finalizar el año 2014 (84 mil  975 millones de pesos a a 16.50 por dólar) www.marketingdirecto.com/especiales/latinoamerica-especiales/aumenta-el-gasto-en-inversion-publicitaria-en-mexico/#sthash.SrNtQutQ.dpuf.

[4] El más completo se llama Medios digitales en México, elaborado bajo la conducción de Rodrigo Gómez y Gabriel Sosa-Plata para Open Society Fundations, pero fue presentado hace más de 3 años, en febrero de 2011.

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